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¿Cuál es el futuro del cine en Latinoamérica?

El cine latinoamericano tuvo su inicio igual que el resto del mundo gracias al cinematógrafo a finales del siglo XIX. Fueron circunstancias sociales, económicas y políticas las que marcaron su progreso más lento respecto al resto de mercados cinematográficos.

No se puede destacar una fase evolutiva en el cine latinoamericano ya que ha tenido sus altibajos a diferencia, por ejemplo, Estados Unidos. Ya que el cine latinoamericano ha dependido de la ayuda del estado, como ocurre en muchos países.

Brasil, Argentina y México destacan como los países con mayor producción, concentraron el 89%. En la actualidad el panorama latinoamericano no ha cambiado mucho.

Aunque es preciso mencionar que el Cine cubano Ha establecido su aporte innegable al legado cultural latinoamericano Lucía, Santiago Álvarez y Juan Padrón son referentes indispensables para todo aquel espectador medianamente culto que, en cualquier lugar del mundo, decida estudiar la dinámica y los contribuciones de las cinematografías nacionales tercermundistas.

Lo anterior, puesto que, la capital Cubana fue uno de los primeros lugares en Latinoamérica a los cuales arribó la novedad tecnológica que era todavía el cinematógrafo en enero de 1897. La producción cinematográfica durante las dos primeras décadas del siglo tuvo un carácter marcadamente nacionalista y patriótico.

Igualmente en el resto del continente, en sus inicios el cine latinoamericano tuvo mucha influencia francesa, italiana y española. Pero rápidamente fue controlado por el cine de Hollywood. Con el paso de los años, latinoamerica pudo mostrar su singularidad con sus producciones de habla hispana.

En sus inicios, el cine latinoamericano cobró mucha importancia como instrumento didáctico, político, social e histórico. De esta manera el cine se convirtió en el mejor medio para comunicar problemas y realidades de cada país.

Fue gracias a consideraciones culturales las que impulsaron la realización del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de Viña del Mar de 1967, considerado un hito importante en el posterior desarrollo del cine latinoamericano. Los creadores de este festival fueron el realizador chileno Aldo Francia, presidente del Cine Club de Viña de Mar, Alfredo Guevara director del Instituto Cubano del Cine y de ICAIC Industria Cinematográfica y el productor argentino Edgardo Pallero.

De esta manera se reunieron por primera vez los cineastas de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, México, Perú, Uruguay, Venezuela y Cuba. Es aquí cuando por primera vez tratan de dar una función cultural, artística, didáctica y política por sobre la finalidad de entretener.
El festival es también un importante centro teórico y de debate. Se plantea la importancia del cine como expresión de identidad nacional y regional, así como lo son otros artes como la literatura, la pintura, la arquitectura y la música.

En este primer festival latinoamericano, dedicado principalmente al cine documental, fue seguido por el festival de 1969, al que se incorpora el cine de largometraje. Donde se daban a conocer cineastas de importancia mundial, como los brasileños Glauber Rocha y Nelson Pereira Dos Santos, los argentinos Fernando Solanas y Octavio Getino, los cubanos Tomás Gutiérrez-Aldea y Santiago Álvarez, los chilenos Raúl Ruiz yMiguel Littin.

Con todo esto dicho, ¿Para dónde va el cine Latinoamericano?

Actualmente, podemos afirmar que el cine latinoamericano, que siempre ha vivido a la sombra de las producciones europeas y, sobre todo, de Hollywood, ha conquistado cada vez más su espacio en los últimos cinco años. El sector sigue dominado por Estados Unidos, pero cada vez se producen más y mejores películas. Algunas incluso se convierten en éxito de taquilla, como la mexicana No se aceptan devoluciones, la más vista en México en 2013. Además, todo el sector cinematográfico en América Latina ha registrado datos positivos en ese mismo periodo, mientras se encuentra estable en EE UU o en descenso en Europa.

Este resultado positivo ha sido impulsado por ocho países de la región, de los cuales destacan México, Brasil y Argentina. Cada uno tiene sus propias políticas para estimular el sector, pero todas se han desarrollado a partir de una idea central: “Están haciendo políticas de desarrollo cinematográfico que son constantes. Se trata de medidas que apoyan el sector y hacen con que circule más el dinero”, opina Mariela Besuievsky, socia de la productora española Tornasol Films, responsable de la producción de diversas obras en Latinoamérica, como la argentina y ganadora del Oscar El secreto de sus ojos.

Los desafíos continúan, pero el desarrollo del cine latinoamericano ha sido innegable, además de su independencia de industrias de otros continentes y el futuro es prometedor.