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El círculo vicioso de la desigualdad

La jefa de la unidad de género del Banco de Desarrollo de América Latina-CAF, Violeta Domínguez en una entrevista en vísperas de la celebración el miércoles del Día Internacional de la Mujer, Domínguez destacó que hasta ahora "las mujeres no terminan de ser parte del círculo productivo y del sector económico de la región".

El empoderamiento de la mujer en las últimas décadas ciertamente se ha fortalecido. Sin embargo, algunas situaciones de verdadera desigualdad de derechos de la mujer, nos han permitido ver que algo no va del todo bien en el proceso de empoderamiento de la mujer para reivindicar sus derechos, o que quizás algo hace falta para que ese proceso esté realmente completo.

Ahora bien, tal como deja ver Violeta Domínguez con su conclusión acerca de la posición de la mujer en el sector económico, el problema se sitúa en este punto. Debo aclarar que con esto no me refiero al derecho al trabajo con igualdad de remuneración (Tema en el cual hay avances aun cuando continué siendo un problema), sino como lo señala también Domínguez a aquellos comportamientos económicos de la mujer latinoamericana contemporánea que no le permiten tener su verdadera y total independencia.

Uno de estos comportamientos, los mencionó en la misma entrevista, por ejemplo, "Las mujeres en Latinoamérica no tienen igual acceso a créditos que los hombres por una serie de motivos, entre otros y el más importante, porque no son titulares de su propio patrimonio".

Y este es uno de los puntos que ha truncado el proceso de empoderamiento y autonomía financiera de la mujer.
¿Por qué es tan importante que la mujer sea independiente económica y financieramente dentro de su proceso de empoderamiento?

Los casos de violencia de género y las cifras de denuncia de la mujer cambiarían sustancialmente si la mujer fuese independiente en estos términos. Para desgracia o fortuna de las mujeres, tal como se quiera ver, en el siglo XX esta independencia económica es pilar de "la autonomía física”, como explica Domínguez que se refiere "a toda esa capacidad que tiene la mujer de poder tener sus ingresos para poder desprenderse de casos de violencia de género".

Domínguez indica que las cifras por este tema "son realmente espeluznantes" en América Latina, pues la región está a la "cabeza del mundo".

"Hay muchas cifras que nos hablan de que casi un 30 por ciento de mujeres entre 15 y 40 años a lo largo de su vida han sufrido violencia por parte de parejas o de otras personas".

Es así que se puede reflexionar sobre el largo camino que tiene aún por recorrer Latinoamérica para llegar a un empoderamiento real y total de sus mujeres, para el avance de sus países y el alcance de una verdadera igualdad de derechos.