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La sociedad Latinoamericana entre la televisión y el narcotráfico

En la útima decada, la violencia, las guerrillas y el narcotráfico se convirtieron en los protagonistas de la historia física e imaginaria del latinoamericano contemporáneo.

Sin duda alguna, la realidad de Latinoamérica se compone de toda una serie de procesos violentos y de una búsqueda incansable de estabilidad. Gracias a la globalización y a esa estabilidad que aún no se ha logrado, nuestra región es altamente influenciable, frágil y vulnerable ante todo lo que sucede en el resto del mundo.

Desde mediados del siglo pasado, la televisión dio quizás el paso más importante que permitiría el desarrollo del proceso de globalización ya antes mencionado, hasta convertirse en el medio de comunicación de masas por excelencia. Esto debido a su fácil acceso y a la enorme verosimilitud de la realidad que comunica a su audiencia.

El entretenimiento es una de las muchas funciones que tiene el mercado televisivo, y por todo lo anterior, la programación con este fin debe ser atractiva y con contenidos sugestivos. La pantalla chica de países como México, Colombia y Perú está invadida de telenovelas y series con un único tema central, el narcotráfico, y con él la violencia como consecuencia. Ejemplo de ello son programas de televisión como: Capadocia, Sin tetas no hay paraíso y El señor de los cielos. En donde la violencia no es tratada como un contexto dentro del cual se desarrolla la historia sino como la historia en sí.

En este orden de ideas, es evidente la doble cara de esta tendencia televisiva. Por un lado, muchos consideran que con ella Latinoamérica continúa persiguiendo su tan deseada estabilidad por medio del reconocimiento de su propia realidad, tal como lo declaró a la BBC en su momento Carlos Duplat, director y libretista de televisión. Y por el otro, muchos más, como el expresidente panameño Ricardo Martinelli, la consideran una tendencia hostil e inapropiada para una sociedad a la cual no le atribuyen la suficiente capacidad de intelección de su propia realidad social.

Es innegable la influencia generada por los medios de comunicación, y en este caso de la televisión, sobre los receptores del mensaje que se quiere entregar, y así lo han concluido muchos años de investigación alrededor de la interacción humana y la cultura televisiva a cargo de importantes psicólogos como Albert Bandura, Edward Ross, Richard Boyatzis y otros más. De acuerdo a lo anterior, es importante reflexionar alrededor de la manera en la cual se muestra a los protagonistas de estas historias y cuál es el mensaje general que se termina comunicando a la audiencia. ¿Cómo se muestra la violencia? ¿Qué es poder, quién lo tiene y cómo lo usa? ¿Realmente hay consecuencias para quienes protagonizan estas historias? Todo esto, para mencionar y buscar la causa por cual en muchas ocasiones la audiencia termina sintiéndose más identificada con el antihéroe que protagoniza la narco novela del siglo XXI que con otros personajes víctimas de su misma realidad.

Innegable también es, que la solución no es condenar o privar a la sociedad Latinoamericana de acercarse a estos contenidos, puesto que, al final este ámbito del mercado televisivo también está inscrito dentro el derecho a la libre expresión que profesa Latinoamérica, y por qué no como dicen algunos que podría llegar a sensibilizar a ciertas fracciones de la sociedad frente a la cruda realidad del narcotráfico, la violencia y las guerrillas que vive la región.

Al final, todo dependerá del tratamiento que se le dé a esta temática y de la responsabilidad con la cual los medios de comunicación la difundan. Y una posibilidad de mediar entre búsqueda del reconocimiento de la realidad latinoamericana y la influencia alterada de estas historias, podría ser empezar a mostrar el tema como un contexto que influye a la sociedad pero que no es nuestra sociedad propiamente dicha.