Updated 3 weeks, 4 days ago

China se acerca más a Latinoamérica: Perú y Venezuela se unen al BAII

La reciente entrada de Perú y Venezuela al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura –junto a otros 11 países– es otra señal de que los países latinoamericanos ven a China como un líder para la integración económica en los próximos años.

El Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, una institución financiera enfocada en la inversión en proyectos de infraestructura para el desarrollo de Asia, se ha convertido rápidamente en una posible competencia –o gran aliado– para el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo. Desde su fundación en enero del 2016, el BAII ha aceptado 70 miembros –entre miembros oficiales y en “espera”– y está atrayendo la atención de las economías más importantes del mundo. Esto ha sucedido incluso después de la opinión negativa de Estados Unidos hacia la institución. Entre sus candidatos más recientes se encuentran Canadá, Hong Kong, Perú y Venezuela. Además, más allá de su reciente popularización, el BAII tiene un capital de 100 mil millones de dólares –la mitad del capital del Banco Mundial–. Es, sin duda, la institución financiera del momento.

La misión principal del BAII se ha proclamado como “mejorar el desarrollo económico y social de Asia”. Sin embargo, la inclusión de Perú y Venezuela implica que la infraestructura latinoamericana también será financiada por el banco. Esto quiere decir que también habrá cierta dependencia hacia la mano de obra china. Y, entre otros efectos, es muy probable que aumente la extracción de recursos de China en Latinoamérica. Alex McMillan, reportero de CNN y Reuters, argumenta que este comportamiento de China es similar al “colonialismo suave” que Beijing ha ejercido en África. Pese a las connotaciones negativas de la expresión, puede ser un camino interesante para Perú y Venezuela.

La necesidad de Latinoamérica por mejorar su infraestructura es cada vez más notoria –especialmente, tras una época de desastres naturales–. De modo que la inclusión de Perú y Venezuela al BAII parece ser el paso más apropiado, así como el camino para la integración económica y política. También se deben tener en cuenta las constantes declaraciones de Donald Trump, quien ha dicho una y otra vez que los Estados Unidos se alejarán de este tipo de acuerdos económicos. Así que Latinoamérica debe buscar otras fuentes de financiación que sean más abiertas, confiables y con intereses más compatibles.

Durante la presidencia de Barack Obama, su administración ya se proclamó de forma negativa sobre el BAII, argumentando que los estándares del nuevo banco asiático no estarían a la par de los del Banco Mundial. Es evidente que Estados Unidos ya había reconocido la “amenaza” que representaba esta nueva institución para el dominio financiero del Banco Mundial. Sin embargo, más allá del posible enfrentamiento entre las dos instituciones, analistas han abogado por que las dos –junto al Banco Asiático de Desarrollo– trabajen de la mano.

No se puede ignorar que este es un claro intento de China por inclinar la balanza económica y quitarle peso a Estados Unidos. Las recientes reuniones de China con los miembros restantes del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica –que incluye a México, Chile y Perú, y del cual Estados Unidos se retiró en enero– también envían un mensaje claro sobre las intenciones del gigante asiático. ¿Será el momento de promover una alianza definitiva entre Latinoamérica y Asia?