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Cristina Fernández de Kirchner vuelve a ser procesada por cargos de corrupción

Cristina Fernández de Kirchner, la expresidenta que junto con Néstor Kirchner, su difunto esposo, dominó la política de Argentina durante la mayor parte de este siglo, fue procesada el martes por cargos de fraude y corrupción relacionados con grandes proyectos de obras públicas. Es su segundo procesamiento desde que dejó el cargo el año pasado.

Varios miembros de su administración, entre ellos Julio De Vido, exministro de Planificación, y José López, exsecretario de Obras Públicas, fueron procesados ​en la misma causa. Lázaro Báez, un hombre de negocios asociado con los Kirchner, también fue procesado porque una de sus empresas, Austral Construcciones, fue señalada como la beneficiaria de los actos de corrupción.

Los exfuncionarios son acusados ​​de formar parte de una asociación ilícita “que operó entre el 8 de mayo de 2003 y el 9 de diciembre de 2015 y fue creada para cometer crímenes como apropiarse ilegal y deliberadamente de los fondos asignados a obras viales”, señala la resolución. Los cargos hacen foco en 52 proyectos en la provincia de Santa Cruz, en el sur de Argentina, donde Néstor Kirchner fue gobernador por más de una década hasta que se convirtió en el presidente del país en 2003.

El juez federal Julián Ercolini dijo que la compañía de Báez, fundada poco antes de que Kirchner se convirtiera en presidente, recibió contratos por una suma de 2.97 mil millones de dólares. Eso incluyó sobrecargos del 15 por ciento por encima del costo original de los contratos, agregó el juez.

Cristina Fernández de Kirchner, quien fue presidenta durante dos periodos entre 2007 y 2015, ha rechazado con vehemencia cualquier irregularidad y califica sus problemas legales como una persecución política emprendida por su sucesor y rival, el actual presidente Mauricio Macri.

“Asociación ilícita fue la figura penal creada por gobiernos de facto y utilizada por todas las dictaduras para perseguir dirigentes opositores”, escribió Kirchner en su cuenta de Twitter después de que se anunciara el procesamiento.

Incluso mientras estaba en el cargo, Fernández de Kirchner acusó a Estados Unidos de ser parte de una cruzada para socavar a los líderes izquierdistas de América Latina como ella. A menudo compara su situación con la de Dilma Rousseff, la expresidenta de Brasil y aliada de su gobierno, quien fue destituida este año.

Kirchner ya fue procesada en mayo por cargos de manipulación del Banco Central de Argentina para reforzar el peso. También está siendo investigada en otros casos, muchos de los cuales incluyen a Báez, quien fue detenido en abril por otra causa relacionada con lavado de dinero. Báez ha negado todos los cargos en su contra.

Uno de los abogados de Kirchner, Gregorio Dalbon, escribió en Twitter que el último procesamiento sería apelado. De Vido calificó los cargos como “un fallo a medida de las necesidades políticas de Macri”. El juicio, dada la lentitud del sistema jurídico argentino, probablemente se realizará dentro de mucho tiempo.

Las acusaciones se anunciaron un día después de que Macri despidiera al ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, en lo que fue el primer cambio de su gabinete desde que asumió el cargo en medio de una profunda recesión. Pese a sus promesas, la economía del país ha tardado en recuperarse; la actividad económica cayó un 4,7 por ciento en octubre en comparación con el año anterior, según las cifras oficiales publicadas el martes.

Algunos analistas dicen que esta acusación podría ayudar al gobierno de Macri a reforzar el argumento de que necesita más tiempo para revivir la economía.

“En el contexto de una economía débil, el gobierno necesita recordarle a los votantes quiénes estuvieron antes y la herencia que recibieron”, dijo Marcelo Bermolén, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Austral en Buenos Aires. “Muchos de los oficialistas mienten”, dice, para mantener vivo el perfil de Kirchner y tener alguien a quien culpar.

Las denuncias de corrupción que rodean a la exmandataria y su círculo han provocado resentimiento entre los ciudadanos que siguen padeciendo la recesión. El episodio tal vez más espeluznante sucedió cuando José López fue capturado en junio, en un convento ubicado a las afueras de Buenos Aires, con un fusil semiautomático, relojes costosos y casi 9 millones de dólares en efectivo.

Sin embargo, algunos analistas sugieren que la nueva acusación podría reforzar el apoyo con el que Cristina Kirchner cuenta entre el 36 por ciento de la población, que sigue teniendo una imagen positiva de la expresidenta. “Esto podría ser útil para ella en términos de victimización, que es lo que ya está haciendo”, dijo Sergio Berensztein, otro analista político.

Berensztein agregó que, sin embargo, la historia no estaba del lado de Kirchner: “Una vez que dejan el cargo, los expresidentes de Argentina no han tenido éxito cuando intentan recuperar el poder”.