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El poder de la oratoria

Desde los tiempos antiguos, los grandes oradores, siempre fueron los mejores candidatos, los mas seguidos, los mas aplaudidos y los mas votados. Siglos después esa tesis bien reconocida por los historiadores modernos, se fortalece y rejuvenece en la era de la comunicación, el internet y las campañas interactivas.
 
El magnetismo del buen hablar, seductor y amenazante, puede contrarrestar incluso, falencias y dolencias estratégicas de una campaña electoral moderna. Los grandes conductores de hombres, que posan en los escenarios políticos, como arquitectos de los destinos de todos, surcan los espacios electorales con evidente autoridad moral, y estatura de estadistas. La mayoría de los políticos modernos, prestan muy poca atención a la oratoria como arma de seducción de masas.
 
Muchos líderes políticos, carentes de una oratoria profunda y atractiva, compensan a sus seguidores, con una capacidad innata, para convencer al elector, con lenguaje practico, disuasivo y enloquecedoramente ingenioso. Pocas cosas decepcionan mas a un elector, que un discurso sin vida, argumentativo, pero poco convincente. Podemos tener los mejores temas de campaña, propuestas e ideas bien definidas, pero la falta de ¨poder¨o calidad del lenguaje empleado, evita necesariamente que el elector se sintonice con las propuestas, las haga suyas, y recompense al proponente con su voto.
 
A través de la historia, los políticos más exitosos, siempre han sido los de mejor oratoria, o los que me mejor saben comunicar sus ideas. Existe un divorcio natural, entre el éxito electoral, y la incapacidad para comunicar con fluidez las ideas. En un mundo digitalizado, es imposible escapar de la critica mordaz, los análisis y las controversias.
 
Imaginense hoy día, con tantos recursos tecnológicos, poder disfrutar de la oratoria de artistas de la palabra como: Joaquín Balaguer, Luis Carlos Galan, o Eliecer Gaitan. Hoy estos maestros de la palabra, simplemente no tendrían oponente alguno, sus discursos serian la melodía perfecta, que rivalizaría incluso con el Flautista de Hamelin.