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Latinoamérica: el botín preciado de China y EEUU

Poco después de que el presidente electo Donald Trump provocara la indignación de China con lo que ellos consideraron una osada maniobra de acercamiento a sus adversarios de Taiwán, la poderosa nación comunista está tomando medidas para establecer lazos oficiales con la República Dominicana y busca hacer más amistades en América Latina que apoyen sus intereses nacionales, de acuerdo con expertos.

China, que hasta hace poco se contentaba con buscar oportunidades económicas en América Latina, está forjando una influencia política más fuerte en la región. Los adelantos hechos con la República Dominicana podrían ser considerados pequeños, pero la intencionada medida podría expandirse a una encarnizada guerra por poder si otros países latinoamericanos siguen su ejemplo, dijo Jorge Guajardo, ex embajador de México en China.

"Es un disparo de alerta por parte de China, el cual significa: ‘No vamos a aceptar ciegamente el asunto de Taiwán, y podemos conseguir aliados en otras partes del mundo que antes estaban bajo la esfera de poder de ustedes", dijo Guajardo en una entrevista.

América Latina se ha visto en medio de una delicada escaramuza política entre Trump y China, una que va más allá de los intereses de Estados Unidos o China en América Latina, y que se centra en asuntos más profundos y delicados en Asia con relación a la independencia de Taiwán.

Una llamada telefónica de 10 minutos entre Trump y el gobernante de Taiwán Tsai Ing-wen después de las elecciones atrajo la atención debido a que semejante conversación no ha tenido lugar en cuestión de décadas.

Tanto la China continental como Taiwán son partidarias de la idea de que existe una sola China, de modo que si un país forja vínculos con Beijing o con Taipei está obligado a cortar sus lazos con la otra.

Trump, entretanto, ha amenazado con retirarse de varios acuerdos comerciales con países de América Latina, lo cual provoca preocupaciones de que Estados Unidos esté cerrando su lucrativo mercado y renunciando a su papel ayudando a organizar la economía del hemisferio.

Guajardo no cree que la República Dominicana estaría considerando de ningún modo cambiar su lealtad al gobierno de la República de China en Taipei al de la República Popular de China en Beijing si Trump no estuviera retirándose de América Latina.

Trump no se ha cohibido de enfrentarse con Beijing, y cuestionó abiertamente si Estados Unidos debería mantener su posición de mucho tiempo de que Taiwán es parte de la "China Única".

Su conversación telefónica con Tsai indignó a China, la cual considera a Taiwán como una provincia, y no un país independiente. Una columna editorial en un periódico estatal criticó a Trump por ser "tan ignorante como un mocoso" en lo que se refiere a la política exterior.

El interés de China en América Latina no es nada nuevo. Beijing ha estado incrementando su presencia en los estados latinoamericanos y del Caribe durante años. Pero su foco ha sido en gran medida económico, y se le ha restado importancia al lado político, de acuerdo con Eric Farnsworth, vicepresidente del Consejo de las Américas, radicado en Washington.

China ya es el segundo asociado comercial más importante de la región. Ella importa el 40 por ciento de la producción global de frijol de soya – la vasta mayoría de la cual proviene de Brasil y Argentina -- y un tercio de la del mineral de hierro, el cual proviene asimismo en gran medida de América Latina, de acuerdo con el Consejo de Asuntos Hemisféricos, una organización privada de investigación.

Farnsworth ve un nuevo sentido de urgencia de parte de China en lo que Trump despierta interrogantes acerca de la independencia de Taiwán.

"Del modo en que yo veo esto, es que, siempre y cuando Estados Unidos quiera entrar a jugar al Mar del Sur de China, China se sentirá libre de decir: ‘Nosotros también podemos hacer eso, y vamos a trabajar con los países de América Latina para reforzar nuestros intereses esenciales, los cuales puede que resulte que estén opuestos a Estados Unidos’", dijo Farnsworth. "Este es un asunto muy importante".

El equipo de transición de Trump no devolvió una llamada en busca de comentarios al respecto. Pero algunas personas familiarizadas con la manera de pensar de la administración entrante consideran que esto no es nada nuevo, y que no es nada más que una extensión de la penetración de China en la región. El ex embajador de EEUU en Venezuela Otto Reich dijo que la penetración de China en América Latina comenzó mucho antes de la conversación telefónica del mes pasado entre Trump y el presidente de Taiwán.

"Hay una tendencia repentina en América Latina de culpar a Trump por todo, el mal tiempo, las cosechas perdidas, todo eso", dijo Reich.

La República Dominicana no sería el primer país en la región en romper relaciones con Taiwán. En el 2007, Costa Rica rompió sus lazos con Taiwán después de establecer relaciones diplomáticas con Beijing. Menos de dos docenas de gobiernos todavía sostienen relaciones con Taiwán; la mayoría están concentrados en África, América Latina y el Caribe.

China h presionado a otros en la región a que rompan sus relaciones con la isla. El presidente de China Xi Jinping utilizó un encuentro de líderes hemisféricos en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Perú para anunciar nuevas asociaciones y acuerdos comerciales estratégicos.

"China no cerrará sus puertas al mundo exterior, sino que las abrirá aún más", dijo Xi a los líderes empresariales.

El gobierno chino hizo público asimismo un documento político de 11 páginas en noviembre haciendo un llamado a una mayor cooperación sobre asuntos internacionales, incluyendo la gobernanza global.

Si la República Dominicana cambiara su lealtad, es probable que otras naciones sigan su ejemplo, afirmó Guajardo. Medios de prensa de Taiwán reportan que El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá podrían hacerlo. Y otros se sentirían tentados, según Guajardo.

"Eso muestra que no se puede dar la espalda a una parte del mundo sin que eso traiga repercusiones en otras", dijo.