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Lollapalooza Chile 2017: altas expectativas

La sexta edición del festival Lollapalooza Chile 2017, dejó claras postales entre los cruces generacionales, las flores y la alta presencia de la música electrónica dentro del festival. Aunque a simples voces la parrilla no daba los suficientes frutos para captar la atención de  los clásicos fanáticos más acérrimos al rock, debido a que la franquicia posee la particularidad de ofrecer más que los clásicos, sino más bien, una vitrina a las nuevas voces y traer lo más graneado del mainstream musical mundial.

“Es mi primer Lollapalooza. Las expectativas son súper altas, ya que conozco a gran parte de las bandas que están. A mi papá le gusta Metallica, pero yo vengo por Rancid, banda que uno de mis amigos me recomendó y soy fanático”, cuenta Fernando de 16 años. La diversidad es la esencia de este festival, que tuvo puntos a favor en lo referente a la logística: el escenario electrónico convocó a las grandes masas que no superaban los 20 años. Tendencia que este año se posicionó dentro los puntos referentes en la dirección que apunta el festival en entregar masividad.

“Lollapalooza es para mí uno de los escenarios más importantes de Chile y automáticamente se convierte en uno de las grandes oportunidades de mostrar mi trabajo de forma tan masiva lo cual me tiene en un momento personal de mucha claridad y positivismo para enfrentar este desafío”, señala uno Dj Who, quien está detrás de uno de los singles más comentados en el último tiempo en Chile con “Good times”, donde hace referencia a la inclusión migratoria junto a Triciq.

“A pesar que me han molestado harto por tener un ramo de flores como adorno en la cabeza y andar con mi pololo que tiene una polera metalera, he sentido que el mejor escenario ha sido el electrónico porque han traído a djs que están en su mejor nivel: Martín Garrix, Don Diablo, Diplo, Marshmello, Nervo. Es mi tercer festival y he encontrado que este año estuvo increíble”, narraba Cristina de 19 años.

Con discursos al género, presentaciones con altos ribetes sensuales y los clásicos, dieron en la fórmula para ecualizar al público que cada vez pide calidad y trascendencia en este tipo de festivales, ya que por lo costoso del ticket, los espectadores también presionan a la hora de exigir a la franquicia que los números artísticos estén al valor del festival. Como dato: el festival invierte aproximadamente US$ 13 millones de dólares en la producción y en la organización.

La parrilla era bien amplia en todo su esplendor. Nombres a destacar fueron las potentes presentaciones de Román y Castro, el superventas The Weeknd, MØ, Me llamo Sebastián, Duran Duran; The Strokes, que partieron con pésimas fallas en el sonido, pero poco a poco lograban reivindicar a punta de clásicos el cierre del festival, donde la convocatoria superó toda expectativa: 80 mil personas por día en el Parque O´Higgins. “Sentimos que el festival está más ajustado y creemos, a partir de la experiencia de este año, que tenemos que crecer”, dice Maximiliano del Río, director del festival.