Updated 1 month, 2 weeks ago

Portazo del Mercosur aumenta el asilamiento del chavismo en América Latina

Mercosur suspendió el viernes a Venezuela y la cancillería de Caracas sorprendió a muchos al anunciar que desconocería la decisión; pero más allá del berrinche del país petrolero ante una medida que parece no tener remedio, la riña diplomática devela una situación que podría repercutir en el futuro: ya no hay gran afecto por el chavismo en el Cono Sur.

“Esto es un golpe muy fuerte y refleja el hecho de que están sumamente aislados”, comentó desde Miami Otto Reich, ex Secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental.

“Yo no sé si este es el portazo final [que América Latina le da al poder e influencia que el chavismo ejerció por más de una década en la región], pero ciertamente sí es un portazo […] posiblemente vengan otros”, enfatizó.

En una decisión que era difícil de imaginar hace tan solo un par de años, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay votaron a favor de suspender a Venezuela como miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur), acusando al país petrolero de incumplir con las obligaciones comerciales que había asumido en el 2012.

Los cancilleres “notificaron” a su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, “el cese del ejercicio de los derechos inherentes a la condición de Estado Parte del MERCOSUR de la República Bolivariana de Venezuela”, indicó la agrupación en un comunicado suscrito por los cancilleres de Argentina, Susana Malcorra; Brasil, José Serra; Paraguay, Eladio Loizaga; y Uruguay, Rodolfo Nin Novoa.

“Venezuela contó con cuatro años para incorporar la normativa vigente del Mercosur y que se le otorgó un plazo adicional para honrar sus obligaciones, que finalizó el 1 de diciembre de 2016”, subrayó el comunicado.

Pero Rodríguez de inmediato cuestionó la legitimidad de la decisión, manifestando que Venezuela no ha sido notificada de la suspensión de sus “derechos inherentes” como Estado parte del Mercado Común del Sur (Mercosur) y calificó esa decisión, anunciada por la Cancillería paraguaya, de “golpe de Estado”.

“[La expulsión] no es más que un golpe de Estado en el seno del Mercosur. Estarían haciendo el Mercosur ilegal”, afirmó la canciller venezolana en declaraciones a los periodistas en Caracas.

“Cualquier actuación a las espaldas de esta legalidad y de este sistema es absolutamente nulo, írrito y no tiene para nosotros ningún tipo de efecto, Venezuela anuncia que seguirá siendo parte de Mercosur, y seguimos ejerciendo la presidencia protémpore de este organismo subregional”, agregó.

Pese a la insistencia de Rodríguez, expertos consultados expresaron dudas sobre los prospectos de Venezuela de seguir siendo integrante del bloque comercial, cuando los otros países miembros no quieren seguir vinculados con ese país, y mucho menos con el régimen bolivariano que gobierna en Caracas.

“Esto es inusual, primero porque normalmente un grupo de países no toma esas decisiones a menos de que existan razones bastante serias, pero luego por la reacción de Venezuela”, resaltó Reich.

“Si a mí me botan de una escuela, o me botan de un Club, pueda que yo declare que no reconozco esa decisión, pero eso no quiere decir que me dejen entrar al edificio”, explicó.

Luis Fleischman, asesor Senior del Center for Security Policy y profesor adjunto de Barry University, dijo que la decisión de Mercosur deja en evidencia la pérdida de influencia que del chavismo en América Latina desde que Nicolás Maduro asumió el poder en el 2013.

“Maduro trata de imitar a Chávez y en realidad lleva todas la cosas al extremo sin poder pensar pragmáticamente”, manifestó Fleischman. “El régimen ha perdido la mayor parte del apoyo continental que tuvo por una década y media”.

Parte de ese respaldo continental que tuvo el chavismo estuvo basado en los inmensos recursos que el fallecido Hugo Chávez destinó para promover el “Socialismo del Siglo XXI” en la región, incluyendo suministro petrolero a descuento a muchos países de la región, millonarias donaciones en maletines suministrados bajo la mesa y jugosos contratos estatales a compañías latinoamericanas “amigas”.

Maduro, quien no maneja los mismos recursos que administró Chávez, obviamente ya no está en condiciones de sostener la misma diplomacia de chequera que le brindaba gran prestigio e influencia a su antecesor.

“Pero no era un elemento económico únicamente. Había también una identificación con Venezuela como líder de la izquierda, y se habían forjado importantes vínculos ideológicos con los gobiernos de los Kirchner en Argentina y el de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, que se perdieron cuando cambiaron los gobiernos en esos países”, explicó Fleischman.

Y en lo que empeora la situación diplomática de Venezuela en America Latina, la región ha comenzado a ver el profundo desastre económico creado en el país por más de 15 años de políticas socialistas, que ha llevado a los habitantes del que era uno de los países de mayor riqueza a vivir bajo condiciones de extrema pobreza.

Se suma a esto el gradual distanciamiento del régimen de Maduro de los conceptos más básicos de la democracia y de la preservación de los derechos humanos, posturas que se han tornado muy difíciles de defender en América Latina, agregó Fleischman.

“La conducta de Venezuela se tornó una conducta inaceptable”, enfatizó.