Colombia: ¿qué va a pasar con las negociaciones con el ELN?

El negociador del gobierno colombiano Juan Camilo Restrepo ha renunciado a los diálogos, lo cual provoca incertidumbre

Juan Camilo Restrepo

La salida de Juan Camilo Restrepo del equipo negociador del gobierno durante los diálogos con el ELN (Ejército de Liberación Nacional) representa una oportunidad para acelerar el avance de los acuerdos que se están llevando con esta guerrilla en Ecuador y que cumplen ya su cuarto ciclo. Si bien el asesinato del líder indígena Aulio Isarama Forastero en manos del grupo guerrillero puso en jaque el cese al fuego bilateral iniciado en octubre, el cese ha logrado mantenerse vivo gracias a las negociaciones y los compromisos de las partes.

Los motivos anunciados por Restrepo para su renuncia arguyen razones profesionales que le impiden seguir formando parte de la mesa negociadora. De hecho, él mismo ha indicado en diálogo con Caracol Radio: “hago parte de un Tribunal de Arbitramento en la Cámara de Comercio de París y eso va a tener una intensificación en sus trabajos en el primer trimestre del año, por lo que necesitará de mi atención y permanencia en Bogotá”. Sus declaraciones fueron seguidas por el pronunciamiento del Presidente Juan Manuel Santos, quien reconoció la salida de Restrepo y los motivos profesionales y familiares que lo llevan a salir del equipo negociador.

De acuerdo con diversas fuentes como Boris Duarte, miembro del Centro de Pensamiento y Diálogo de Paz de la Universidad Nacional de Colombia, la salida de Restrepo lejos de ser un obstáculo para el avance de los acuerdos, es una oportunidad que tiene el gobierno de cambiar el ritmo que llevan los diálogos y acelerar el proceso. El analista Enrique Serrano opina lo mismo, quien considera este cambio como una estrategia electoral del actual gobierno, que busca acelerar sus resultados ante las elecciones del próximo año.

Por su lado, hay quienes ven la renuncia de Juan Camilo Restrepo como un indicio de los retos que enfrentan actualmente las negociaciones en Quito y el débil cese al fuego que ya ha sido irrespetado por el grupo guerrillero. Adicionalmente, están las denuncias realizadas por el fiscal nacional Néstor Humberto Martínez, quien ve con cautela el hecho que últimamente el ELN haya aumentado su vinculación con el narcotráfico.

La implementación y cumplimiento de los acuerdos de paz firmados con las FARC determina parte del éxito que tendrán las negociaciones con el ELN y esto aumenta la presión sobre los próximos miembros del gobierno que participen en las mesas de diálogo. Sin embargo, tal y como lo ha indicado Restrepo con anterioridad, las dos negociaciones no deben ser equiparables, pues la organización territorial del ELN y sus procesos de toma de decisiones consensuadas tienden a ser mucho más horizontales que aquellos manejados por el equipo negociador de las FARC, y por lo tanto más lentas.

El fin del cuarto ciclo de negociaciones este mes y la salida oficial de Juan Camilo Restrepo y su equipo negociador en enero de 2018 coinciden con el fin del primer acuerdo de cese al fuego bilateral. De acuerdo con el saliente jefe negociador, esta será la oportunidad perfecta para “[hacer] funcionar una mesa transitoria para administrar y seguir todos los pormenores del cese al fuego". Las perspectivas para las próximas semanas son entonces de transitoriedad y de organización de un nuevo equipo por parte del gobierno, capaz de acelerar los acuerdos y reanudar la suspensión de hostilidades.

Aprovechando la salida de Restrepo, el gobierno encabezado por Juan Manuel Santos ha decidido pedir la renuncia protocolaria de todo el equipo negociador y convocar un nuevo grupo para los diálogos que han de reanudarse el 9 de enero de 2018. De acuerdo con el mandatario: “tengo convocado el equipo mañana (jueves 7 de diciembre) para decirle que muchas gracias y que vamos a hacer un equipo nuevo, algo que además es necesario en las negociaciones porque comienzan a generarse las diferencias personales entre el mismo equipo y con la contraparte”.

El cambio de equipo negociador en Quito sin duda generará un período de inestabilidad en la mesa, mientras las partes se conocen y aprenden a relacionarse entre ellas. Sin embargo, la posibilidad de acelerar el ritmo de los acuerdos de paz podría significar una gran ganancia para los miembros del gobierno de Santos, de cara a las elecciones legislativas y presidenciales del 2018.

 

Latin American Post | Laura Delgado

Copy edited by Laura Rocha Rueda

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