Estados Unidos: los tiroteos públicos masivos son cada vez más mortales

Para los expertos, no es suficiente aplicar una regulación estricta a las armas de fuego

tiroteos públicos masivos

Read in English: USA: Are mass public shootings becoming deadlier?

El tiroteo que ocurrió el 5 de noviembre en Texas, Estados Unidos fue uno de los más mortíferos en la historia del estado; este ocurrió tan sólo un mes después del atentado en Las Vegas, Nevada donde Stephen Paddock mató a 58 personas después de abrir fuego en un festival de música. En tan sólo dos años se han producido tres de los ataques más sangrientos y relevantes llevando a una aparente presión sobre los controles de armas y la segunda enmienda.

La estimación del número de armas de fuego en Estados Unidos oscila entre 270 y 310 millones; el derecho a portar armas está constitucionalmente protegido por la segunda enmienda. Además, cada estado posee sus propias leyes, por ejemplo, en Connecticut después de la masacre en la escuela Sandy Hook, se aprobó una ley que prohibía armas semiautomáticas. Pero en otros se ha permitido el uso de armas en lugares públicos.

Expertos de Giffords Law Center, para prevenir la violencia por armas de fuego, argumentan que en los estados donde las reglas sobre armas son más estrictas respecto al instrumento, en sí, sus usos y su portabilidad tienden a desarrollar menos violencia por este tipo de artefactos.

Jay Corzine de la Universidad Central de Florida aclara que también debido a la cobertura que dan los medios de comunicación hay más información acerca de las masacres, por lo cual le da oportunidad a los perpetradores de estas de hacer un estudio previo de lo que puede suceder y, de igual forma, preparar el atentado de la manera más precisa y mortífera.

Un estudio en PLOS ONE también encontró que los ataques, si bien no tienen una conexión directa, sí tienen una correlación respecto al número de muertos y la forma. Grant Duwe del departamento de correcciones en Minnesota y experto del tema de ataque con armas de fuego, aclara que los ataques son como una especie de competencia donde quieren dejar el mayor número de víctimas como sea posible, lo cual genera un papel también de importancia a los medios de comunicación, pues son estos quienes relatan y dan a conocer la información.

El debate ahora también esta no solo en lo que dicen los medios de comunicación, o en la correlación de competencia que hay en los actos vandálicos. El control de armas vuelve a ser epicentro del debate. Para el Profesor Adam Winkler de la Universidad de California en Los Ángeles, hay una confusión respecto a la segunda enmienda de la constitución. “Si bien da la posibilidad de portar armas en pro de la seguridad del individuo, también la misma enmienda da opción de control de armas. La mayoría de estadounidenses piensan que o es una opción o la otra, pero no se dan cuenta que, si se estudia más a fondo, hay posibilidad para los dos”.

Winkler además afirma que no necesariamente un control mayor va a frenar la barbarie. Si bien es un factor que debe tenerse en cuenta, también hay que tener en mente que cualquier persona que desee hacer mal y tenga acceso a un arma, lo puede hacer. “La regulación no es la única salida, el problema tiene diferentes variables, por lo cual la solución debe incurrir en diferentes acercamientos, desde el control de armas, hasta los análisis psicológicos que deben usarse en el porte de estas”.

Demócratas y Republicanos se enfrentan nuevamente ante la discusión de control de armas. Los primeros, y como lo han hecho de manera repetitiva en los últimos 20 años, abogan por una regulación más estricta en la materia. Los republicanos, por su parte, no ven ahí la solución y muchos, por el contrario, ven una posible regulación como un atropello a los derechos constitucionales. Muchos republicanos también ven que más armas pueden ser la solución, pues en los actos como el ocurrido en Texas, un ciudadano ayudó a que la masacre no fuese peor.

El ex presidente Barack Obama en su mensaje hacia las víctimas de la masacre en Sutherland Springs, abogó por los pasos correctos hacia el control de armas, mientras el presidente de turno Donald Trump, solo manifestó que monitoreaba la situación desde su gira en Asia. De igual forma, la alineación de congresistas se manifestó tajantemente. Mientras republicanos aplaudían las acciones de los individuos que persiguieron al perpetrador de la masacre, los demócratas pedían más que oraciones para la situación.

 

Latin American Post | Carlos Eduardo Gómez Avella

Copy edited by Susana Cicchetto

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