La riqueza latinoamericana: tres tradiciones indígenas aún vivas

Los pueblos indígenas se preocupan en conservar sus costumbres milenarias

La riqueza latinoamericana

En el continente suramericano, los pueblos indígenas y tribales poseen una identidad cultural que da continuidad histórica a poblaciones pre-coloniales del territorio. Actualmente, muchos pueblos mantienen tradiciones diversas que representan su relación con el entorno social, cultural y ecológico. Ellos se esfuerzan por visibilizar sus prácticas y difundir su valor en términos de diversidad y creatividad, pero aún son poco conocidas.

La Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO se encarga de la salvaguardia de expresiones, conocimiento y técnicas que se han transmitido de generación en generación. Todo el trabajo de difusión se realiza con pleno conocimiento y respeto de los pueblos. El esfuerzo de las generaciones mayores por enseñar sus tradiciones a quienes vienen después de ellos es lo que confiere continuidad a estas comunidades y permite que se conserven tradiciones milenarias. A continuación, encontrarás tres prácticas culturales singulares de diferentes tribus latinoamericanas que vale la pena conocer.

En primer lugar, se encuentran los wajapi, una población que reside al norte de la Amazonía, en Brasil. Esta comunidad ubicada en el territorio protegido del Estado de Amapá realiza un arte gráfico llamado kusiwa, para el cual utilizan tintes vegetales y otros objetos de su entorno. A través del lenguaje gráfico y oral se transmite a la comunidad conocimientos esenciales sobre el origen y la aparición del hombre, así como de su cosmovisión. La competencia técnica y gráfica del kusiwa se alcanza hasta los cuarenta años, debido a la complejidad del proceso, desde la preparación de los tintes hasta la finalización de las representaciones artísticas.

En segundo lugar, en la frontera entre Colombia y Venezuela en la Península de La Guajira, residen los wayuus. Estos indígenas son reconocidos por su especial modo de solucionar sus conflictos, ya que recurren a una de sus tradiciones en lugar de confiar en la justicia colombiana o venezolana. Las decisiones de la justicia wayuu dependen de los pütchipü’üis o “palabreros”. Ellos son agentes encargados de intervenir y hacer uso de principios, procedimientos y ritos para dar litigio a un conflicto y utilizan medios pacíficos para el restablecimiento de la armonía social.

En tercer lugar, en territorio peruano, que es reconocido por albergar un gran porcentaje de la población indígena de la región, reside el pueblo Mito, situado en la provincia de Concepción. Ellos realizan una danza llamada La Huaconada, en la que el personaje Huacon tiene una doble identidad: en el mundo terrenal, representa al consejo de ancianos, mientras que en el mundo divino representa al cóndor, deidad ancestral de los pueblos andinos. La danza se transmite de padres a hijos, y sólo los hombres que se consideren moralmente íntegros pueden llegar a ser Huacon.

Muchas de estas prácticas se llevan a cabo desde antes de la conquista española de nuestro territorio y debido a los cambios generacionales y al desinterés de las sociedades contemporáneas, parte del conocimiento, la diversidad, la creatividad y la historia se está perdiendo. Sin embargo, las diferentes tribus hacen un gran esfuerzo por conservar sus tradiciones, ya que estas representan su cosmovisión y su forma de vida, que existe desde tiempos precolombinos. Nuestro deber es reconocer estos esfuerzos, aprender sobre sus tradiciones y hacer lo posible por conservarlas.

 

Latin American Post | Diana Vázquez Morán

Copy edited by Susana Cicchetto

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