América Latina continúa siendo la región con mayor desigualdad económica del mundo, según los informes publicados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). En 2014, el 10% de la población que posee un poder adquisitivo alto conservaba el 71% de la riqueza de la región.

Jóvenes Latinoamérica

La extrema desigualdad impacta en el aumento de la pobreza y ésta, a su vez, se traduce en mayores niveles de violencia. Los jóvenes se encuentran con falta de oportunidades como consecuencia a la falta de políticas efectivas de las naciones del sector.

América Latina y el Caribe no solo presentan altos índices en cuanto a desigualdad monetaria, el Estudio Mundial sobre Homicidios revela que también son las regiones más violentas a nivel global.

La especialista en problemáticas sociales infanto - juveniles y miembro del Observatorio de Adolescentes y Jóvenes del Instituto Gino Germani de la UBA, Vanesa Salgado, en entrevista con LatinAmerican Post advirtió que la desigualdad está aumentando a un ritmo alarmante y plantea un grave riesgo para los jóvenes.

“En América Latina, la región más desigual del mundo, los niños, niñas y adolescentes son en su mayoría pobres”, detalló Salgado.

Explicó que hace más de 20 años, todos los estados de la región firmaron la Convención Internacional por los Derechos del Niño (CDN), lo que a su juicio ha sido un punto de cristalización de un debate internacional sobre la relación de los países con la niñez.

“La CDN pone al Estado como principal responsable de la garantía de los derechos de todos los niños y niñas; hace mención específica de derechos para ellos por tratarse de personas en desarrollo”, aclaró Salgado.

Agregó qué a partir de esta sanción, se dieron en la región procesos de reforma legislativa dando pie al nacimiento de leyes específicas en cada país en consonancia con la CDN. “Aún es muy deficitario el cumplimiento de estas normas, pues los problemas estructurales no han sido revertidos en la región”, puntualizó la experta.

La desigualdad estructural es persistente, los niños y jóvenes no escapan la realidad de la pobreza, sino que también deben enfrentar el abandono. En este sentido, Vanesa Salgado destaca la necesidad de desarrollar las políticas sociales que garanticen los derechos de los más chicos y de sus familias.

“Muchas veces la pobreza de las familias se convierte en el motivo de las separaciones de los niños, criminalizando la pobreza y re-victimizando a los más pequeños”, confirmó Salgado.

Destacó que el problema siempre radica en la falta de recursos, “los Estados invierten más dinero en políticas de seguridad (vinculadas al delito, por ejemplo) que en garantía de derechos a los niños; están en peligro en un sistema que los maltrata, negándoles derechos, utilizándolos como el último eslabón de cadenas delictivas de tráficos de armas, de drogas y de personas. Ellos, los más, chicos son los más vulnerables”, destacó la especialista.


América Latina y el Caribe cuenta con 156 millones de jóvenes entre 15 y 29 años que representan el 26% de la población. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la pobreza afecta desproporcionadamente a los jóvenes; el 39% vive en la pobreza, con mayor incidencia en el ámbito rural (46%) que en el ámbito urbano (25%).

En el Comunicado conjunto del Grupo Interagencial, el Sistema de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe sobre la juventud de 2016 hace un llamado a darle una participación protagónica a los jóvenes en la erradicación de la pobreza, la transformación de los modelos de producción y consumo para el logro de todos los objetivos de desarrollo sostenible.

LatinAmerican Post | Yeimy Ramirez Avila
Copy edited by Susana Cicchetto

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