México: el cementerio de la libertad de expresión

Por los asesinatos a periodistas el país latinoamericano parece más una dictadura que una democracia

México libertad de expresión

El 30 de agosto de 1990, durante el Encuentro Vuelta, el intelectual y excandidato presidencial de Perú Mario Vargas Llosa planteó que México era la dictadura perfecta debido a que tenía sus características, no en una persona sino en un partido, el Partido Revolucionario Institucional, y que por eso se debía “escarbar” y encontrar su verdadera esencia.  Las fuertes declaraciones de Vargas Llosa, en el lejano 1990, parecen resonar aún más en el 2017. Hoy es fundamental “escarbar” más para identificar las características de una dictadura. Para el politólogo Norberto Bobbio, una característica fundamental de las dictaduras es que régimen no es democrático y como consecuencia la falta de la libertad es total.

Actualmente en México se han vulnerado múltiples libertades y derechos fundamentales con la excusa de la guerra contra los carteles de droga. Algunos de estos crímenes son el robo a las arcas públicas por parte de exgobernadores, la búsqueda de los partidos políticos por perpetuarse en el poder bajo acciones ilegales y no democráticas, entre otros, como lo han documentado organizaciones de Derechos Humanos nacionales e internacionales y organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, puntualizar el caso de la degradación de la libertad de expresión es fundamental para esa sociedad que requiere hablar sobre los feminicidios, corrupción, violencia del Estado contra sus ciudadanos, desapariciones forzadas y militarización.  

Los periodistas tienen a su cargo un papel fundamental dentro de las sociedades democráticas debido a que son las voces de aquellos que han sido violentados en cualquier forma. Lamentablemente  después de que en el año 2000 se diera la famosa transición democrática 108 periodistas han sido asesinados en México.  Tan sólo a inicios de junio, la organización Reporteros Sin Fronteras publicó una carta para el presidente de México, Peña Nieto, a quien le expresó que el país se ha convertido en el más mortífero para los periodistas en este 2017, más aún que Siria o Venezuela. Tan sólo en lo que va del año han sido asesinados 11 periodistas y en lo que va del sexenio de Peña Nieto un total de 39 periodistas. Al respecto Miquel Pellicer,  analista de medios y periodista, dijo: “nos están exterminando”.

Las palabras de Miquel no son menores cuando la complicidad e ineficiencia por parte de los distintos niveles de gobierno se ve reflejada en los reportajes e investigaciones hechos por distintos corresponsales. Dos casos sumamente representativos fueron los violentos asesinatos de los periodistas Miroslava Breach y Javier Valdez.

A Miroslava Breach la asesinaron el 23 de marzo por su labor periodística al documentar y publicar reportajes contra el ex-gobernador prófugo de Chihuahua César Duarte y otros que denuncian las redes criminales entre narcotraficantes y políticos, tanto del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional (PAN), dos de los partidos más relevantes en México vinculados a altos puestos de gobierno.

Por otro lado, Javier Valdez asesinado el 15 de mayo a las 12 del día con 12 balazos, siempre pugnó por denunciar el deterioro social del Estado de Sinaloa, que ha sido consumido por los carteles de drogas. Además, se caracterizó por escribir en su columna para Ríodoce sobre aquellos que no eran escuchados, historias que pasarían de largo pero que mostraban el vínculo entre el gobierno, el narcotráfico y la pobreza.

Si bien es cierto que “no se mata la verdad matando periodistas”, por medio del miedo se eliminan formas de que se escuchen las voces de los más débiles, se opaca la corrupción y se deja que los gobernantes, narcotraficantes y criminales continúen delinquiendo.

Por lo tanto, después de 27 años de las primeras declaraciones de Vargas Llosa, y después que en 2013 se retractara sobre éstas, al afirmar que en México no se vivía una dictadura perfecta, resulta sumamente relevante tomar en cuenta que México está exterminando a sus periodistas. Es una dictadura perfecta porque no actúa en forma escandalosa sino que silenciosamente va exterminando a la disidencia con el fin de que parezca una democracia mientras que espían, asesinan y desaparecen a pilares de la libertad de expresión, fundamentales para construir una sociedad más justa y democrática.

Latin American Post | Leonardo Daniel

Copy edited by Susana Cicchetto

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