Con el período electoral cada vez más cerca, es importante pensar en el papel de los medios

polarización política

En Colombia, a menos de un año de las elecciones presidenciales de 2018, las campañas de los candidatos a la presidencia comienzan en medio de un ambiente político tenso que muchos han llamado “polarización”. Por un lado están los defensores del acuerdo de paz con las FARC y por el otro, quienes se rehúsan a aceptarlo. Los demás, incapaces de elegir un bando, ven el espectáculo desde afuera, como espectadores.

En esta supuesta polarización, los medios de comunicación y las redes sociales han jugado un papel definitivo. Los primeros han optado por elegir un bando, aunque no lo admitan de frente, y por usar un lenguaje brusco y que causa miedo. Por esto, los colombianos han escuchado en los medios más importantes de su país expresiones tan diversas como: “Lo que quieren los adeptos al acuerdo de paz es que en se implemente el castrochavismo y Colombia se convierta en Venezuela” o por otro lado: “Quienes no apoyan el acuerdo [de paz] es porque quieren que el país siga en guerra y que mañana mismo las FARC vuelvan al monte”. Entre tanto, los matices son ignorados.

En las redes sociales, por su parte, al ser un medio al que tiene acceso todo el mundo, sin filtro ni edición, las publicaciones pueden ser fácilmente usadas para desinformar a una audiencia ya predispuesta a la desconfianza. Hay cadenas de Whatsapp con información falsa; publicaciones de importantes personajes de un lado o del otro, que sin escrúpulo publican en sus cuentas de Twitter opiniones sobre las que después tienen que retractarse, sin que su disculpa tenga el mismo impacto que la primera sentencia; grupos de Facebook donde el lenguaje parece más una persecución que opinión política; y fanáticos que suben videos a youtube invitando a identificar, perseguir y asesinar a los representantes del “bando contrario”.

En medio de este panorama desolador, aparece la invitación al ciudadano común por parte de periodistas, políticos, intelectuales y grupos de investigación de Medios de varias universidades colombianas, a no permitir que esta polarización política se traslade al ámbito cotidiano, a que se aleje de las pasiones y realice  un monitoreo de medios. El ciudadano debería preguntarse por el papel de éstos. Debería cuestionar si los medios están contribuyendo a desescalar el conflicto o a radicalizar aún más a la ciudadanía. Con altos niveles de conciencia crítica sobre el poder de los medios para polarizar a la sociedad, el ciudadano común podrá responder con cuestionamientos y desconfianza ante este tipo de mensajes.

Las estrategias que se utilizan en una comunicación que polariza e intensifica el conflicto también pueden ser usadas para contribuir a la reconciliación.

 

Latin American Post | Laura Aguilar

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