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Entendiendo el Brexit

El camino que decida tomar Theresa May no sólo definirá el rumbo del Reino Unido por generaciones , sino el de toda Europa.

Tras un accidentado proceso electoral en el que el Partido Conservador perdió su mayoría en el Parlamento, Theresa May se ha visto en la necesidad de formar una riesgosa alianza con el controversial Partido Democrático Unionista de Irlanda del Norte para hacer que su gobierno de minoría sobreviva.

Así, con el timón aún en sus manos, la Primera Ministra debe ahora decidir el curso que el Reino Unido seguirá en su travesía de salida de la Unión Europea: el brusco camino del Brexit duro o el complejo sendero del Brexit suave.

Desde su llegada al poder en julio del año pasado hasta ahora la incertidumbre ha rodeado al gobierno de May y la debacle electoral no ha hecho nada para mejorar el panorama. Aunado a ello, las voces opositoras dentro de las filas Conservadoras, los Laboristas, el Partido Nacionalista Escocés y las fuerzas políticas del Norte de Irlanda se erigen como actores capaces de obstaculizar la posición británica en las complicadas negociaciones y la Comisión Europea y los restantes miembros de la Unión tampoco facilitarán el proceso para la Primera Ministra, quien tendrá que jugar a dos niveles, ya sea haciendo concesiones y compromisos u optando por un corte limpio y de tajo en la relación con los veintisiete.

El Brexit duro implicaría terminar con el libre tránsito no sólo de personas, sino también de bienes, servicios y capitales, ya que al dejar la membresía del Mercado Común Europeo el Reino Unido pasaría a comerciar con la Unión como cualquier otro país, siguiendo las reglas de la Organización Mundial del Comercio. Al otro lado del espectro, una suave salida significaría que el Reino Unido podría mantener su acceso al Mercado Común a cambio de algunas concesiones, especialmente con respecto al libre movimiento de personas, al estilo de Noruega o Suiza.

Pero la relación comercial no será el único tema que estará en la mesa de negociación: los derechos de los ciudadanos europeos en suelo británico y viceversa, las actuales leyes europeas con vigencia en Reino Unido y la jurisdicción de las Cortes Europeas, y el intercambio de inteligencia y estrategias anti-terrorismo serán otros puntos en la agenda que se debatirán y marcarán el futuro rumbo de Europa.

Quizás el tema más delicado sea la situación de la frontera con la República de Irlanda, especialmente tras el acuerdo forjado entre el gobierno de Theresa May y el Partido Democrático Unionista, que en los ojos de muchos pone en riesgo la frágil paz en Irlanda del Norte.

No obstante, nada está definido aún y los juegos políticos tanto en Londres como en Bruselas dirigirán no sólo el curso de las negociaciones en los próximos dos años, sino el rumbo de toda Europa por generaciones.

LatinAmerican Post | Miguel Híjar Chiapa
Copy edited by Susana Cicchetto

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