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La pesadilla comenzó

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Luego de la posesión de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil, la identificación de tierras indígenas estará a cargo del Ministerio de Agricultura

La pesadilla comenzó

A pesar de que Hamilton Mourao, nuevo vicepresidente de Brasil, declaró que el gobierno brasileño actuará con responsabilidad sobre la Amazonía, la realidad parece contradecirlo. Luego de que Jair Bolsonaro se posesionara como el nuevo presidente del gigante latinoamericano, se dio a conocer que la identificación y delimitación de tierras indígenas estará a cargo del Ministerio de Agricultura.

La tarea, que antes llevaba a cabo la Fundación Nacional de Indígenas (FUNAI), fue despojada de sus funciones tras la firma de una orden ejecutiva. El Clarín reporta que Bolsonaro firmó un decreto en el que faculta al Ministerio de Agricultura para desempeñar estas funciones.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El decreto también reasigna la regularización de tierras indígenas y quilombolas (tierras de comunidades afrodescendientes) a un Consejo Interministerial, conformado por las carteras de Medio Ambiente, Derechos Humanos, Defensa y Agricultura. Sin embargo, según El Clarín, las decisiones sobre cuestiones de tierras serán definidas por el Ministerio de Agricultura.

La decisión parece ser una victoria para la industria agrícola y el sector comercial y hace parte de la hoja de ruta de Bolsonaro para establecer una política proteccionista en cuanto a lo comercial. Con esta determinación, el presidente ultraderechista empieza a cumplir sus promesas de campaña, que aterrorizan a los ambientalistas. La Amazonía se vería ampliamente afectada una vez se implemente este tipo de estrategias comerciales que dejan en segundo plano el cuidado y la protección del medio ambiente.

El hoy presidente declaró, durante la contienda electoral, que espera que los ciudadanos que viven en el 15% de territorio indígena y afrodescendiente dejen de ser explotados por las ONGs mientras se integran todas esas tierras y se revalorizan.

 

 

Sobre la decisión, varios críticos y ambientalistas se han pronunciado. Por ejemplo, Green Peace afirmó que la decisión es “extremadamente preocupante” pues pone en riesgo las comunidades que habitan la Amazonía y propiciaría la deforestación.

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Según el Center for International Forestry Research (CIFOR), desde la década de los 70, la región amazónica ha perdido 20% de su selva a causa de la deforestación. Con las decisiones de Bolsonaro, las cifras podrían aumentar y afectar aún más el pulmón del mundo.

En entrevista con LatinAmerican Post, Paula Ortega, Licenciada en Biología e interesada en la conservación medio ambiental, afirmó que las decisiones que está tomando Bolsonaro podrían perjudicar ampliamente no solo a Brasil sino al mundo. “Apostarle al comercio por encima de aquello que es fuente de vida solo es beneficioso para el bolsillo de unos cuantos”, dijo Ortega.

Si bien, por el momento, las especulaciones son solo suposiciones, habrá que esperar cómo se desarrollan las estrategias de Bolsonaro y su gabinete ministerial. Es importante recordar que el desarrollo industrial no puede estar por encima del bienestar ambiental. El cuidado del planeta y el avance comercial deben ir de la mano.

 

LatinAmerican Post | Marcela Peñaloza

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