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X100PRE de Bad Bunny: de vuelta a la adolescencia

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X100PRE es el álbum debut del cantane puertorriqueño Bad Bunny, que fue estrenado a final de año. Les hacemos un recorrido por las canciones que lo componen 

X100PRE de Bad Bunny: de vuelta a la adolescencia

Bad Bunny nos regaló de navidad el álbum debut que sus fans esperaban hace rato. Se trata de X100PRE, un disco con 15 temas que van del trap más personal y oscuro hasta el reguetón más discotequero. La portada del disco muestra una manos que forman un círculo en cuyo centro hay un ojo. El arte del álbum es oscuro en tonos negros con algunos visos de color intensos, igual que su música.

Este disco está producido, en su mayoría, por el puertorriqueño Tainy y por La Paciencia, que acompaña a Bad Bunny desde "Solo Avísame" en el 2015, cuando su carrera apenas empezaba.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

HoY a LaS 12:00 De La MeDiA NoChE SaLe Mi PriMeR AlBuM! ⁣ ⁣ Se LlAmA y Se EsCuChArÁ: ⁣ ⁣ ⁣ ⁣ ⁣ X 100pre

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La estética dosmilera

El título nos lleva enseguida a quienes fuimos adolescentes durante los 2000 a la forma en que antes escribíamos y abreviábamos las palabras en los comienzos de las redes sociales. Y es que este es un claro interés de Bad Bunny, nacido en 1994, en este disco debut: volver a una adolescencia. Pero esta vuelta a la adolescencia es precisamente un viaje interior que puede verse en las letras y en la música del disco.

Dice Bad Bunny para FADER: "Lo que quiero para este disco —los sonidos, la vibra, el ambiente— son más de las cosas que me gustan, más de mí, más de lo que soy, y más de lo que creo que es mi generación, los nacidos en los años 90 y los años 2000". Así, podíamos esperar un álbum personal e íntimo, pero Bad Bunny se aleja de la estética obvia dosmilera reguetonera del barrio fino y la gasolina y la combina, más bien, con otros referentes más oscuros que podemos también asociar con la adolescencia emo durante los años 2000. 

Como lo dice él mismo, esto trasciende el sonido, pues también hay una vibra y un ambiente que hacen del álbum un retorno a lo adolescente y por eso mismo un viaje al interior de sí mismo. El arte del disco, sus captions en Instagram, la forma en la que se viste y el sonido oscuro y difícil conforman una estética de lo que nos avergüenza de la adolescencia y que para él, al contrario, representa una generación. Es consciente de que entre más raro se pone, más personal y más íntimo es.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

TaLeNtO dE BaRriiO

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Los tracks

El disco empieza con "NI BIEN NI MAL", una canción de tusa lenta y triste que abre paso a tres canciones de frenteo que usan las fórmulas de hablar de la fama y del dinero que ha alcanzado con tanta rapidez. Se trata de "200MPH", en la que colabora con Diplo y en la que habla de andar a 200 millas por hora en un jetski; "Quien tu eres", una canción más trapera en la que le tira a sus contrincantes; y "Caro", en la que habla del valor de sí mismo, de que se ha vuelto "caro", es decir, valioso.

El disco vuelve a ponerse más oscuro y personal en "Tenemos que hablar", tal vez la más adolescente del álbum. Arranca con una guitarra muy del estilo de las bandas de rock suave y depresivo de los tempranos 2000 y la letra habla de todo lo que sufre cuando una chica le manda un mensaje de texto que dice "tenemos que hablar". Esta podría ser una canción que muchos habríamos puesto de fondo en nuestro perfil de MySpace para mandar una indirecta a alguien.

Hacia la mitad del disco, suena "Otra noche en Miami". Esta canción es también una canción de desamor, pero es muy distinta de "NI BIEN NI MAL", en la que suena con rabia y resignación. Acá, Bad Bunny habla no sólo del despecho sino también de lo superficial de su vida ahora y de lo vacía que a veces se siente la fama. Pareciera que en esta canción estuviera consciente que incluso cuando le tira a sus contrincantes, como lo hace en las primeras canciones del disco, y cuando alardea de su dinero y de su fama, siente también el vacío de sus inseguridades.

Puede notarse cómo "el conejo" se va abriendo en las letras a medida en que nos adentramos en el disco. Muestra de esto es la letra tan honesta de "Ser bichote", en la que habla sobre ser un bichote, un raro, un freak, cuando sus padres querían que fuera ingeniero.

A esta le siguen otras dos canciones de desamor, que aunque son también tristes, ya empiezan a ser más discotequeras que las anteriores. Se trata de "Si estuviésemos juntos" y "Solo de mi", en las que ya suena un poco más el flow reguetonero. Sobretodo al final de "Solo de mi" puede notarse de nuevo la rabia del principio del disco.

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La última parte del disco es tal vez la más dicotequera y la más bailable. Empieza con "Cuando perriabas" y con "La Romana", en las que vuelve a hablarse de la fiesta y del reguetón, que parecían abandonados en los temas de la pulpa del disco. En ambos hay cambios bruscos de flow, lo cual no las termina de hacer del todo comerciales pero sí bailables. En "La Romana" colabora con el artista dominicano El Alfa.

A estas les siguen "Como antes" y "RLNDT", que vuelven a ser lentas y tristes y funcionan como transición a las que serán los dos últimos tracks del disco. En "Estamos bien" se lo siente más optimista y de nuevo hablando del dinero y la fama con orgullo y no con decepción. Al final, "MIA", que ya se baila en discotecas y en la que colabora con el rapero canadiense Drake y lo hace cantar en español.

Al final, Bad Bunny nos hace bailar como siempre, pero antes nos ha contado que él no se la pasa bailando. 

 

LatinAmerican Post | Juliana Rodríguez Pabón

Copy edited by Juliana Suárez

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