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Una semana de narcotráfico y crimen en Centroamérica

Carteles de droga, violencia, crimen organizado y nexos del narcotráfico con la política son algunos de los puntos débiles de Centroamérica, donde la guerra contra la droga es una bandera necesaria para dirigir a los países. 

Silueta de dos manos, una tenencia un cigarrillo.

Silueta de dos manos, una tenencia un cigarrillo. / Foto: Pixabay - Imagen de referencia

LatinAmerican Post | Juliana Suárez

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Read in english: A week of drug trafficking and crime in Central America

El problema recae cuando una se conecta con la otra creando un estado de ingobernabilidad y falta de confianza en las instituciones, que es lo que sucede en muchos de los casos.

Dos recientes sucesos han despertado una vez más esta falta de confianza. Por un lado, el hermano del presidente de Honduras fue condenado por narcotráfico y por otro, los recientes sucesos en Culiacán, México, en el intento de captura del hijo del ‘Chapo’ Guzmán, figura principal del Cartel de Sinaloa. Estos hechos han puesto en el ojo del huracán de los dos países centroamericanos. El primer caso, a fin de cuentas, tiene relación con el segundo.

Por muchos años se ha hablado de que Centroamérica, si bien no es la cuna del narcotráfico, sí ha sido un terreno fértil para el desarrollo de éste. Su ubicación geográfica ha hecho que los países se conviertan en el paso de países como Colombia, importantes productores, hacia Estados Unidos, el principal consumidor, o incluso Europa. Además, el contexto político y social ha dado cabida a que se creen muchas bandas de crimen organizado que giren alrededor del tráfico de droga y de armas.

Con ello, muertes, secuestros, torturas y desapariciones forzadas han sido algunos de los daños colaterales. Según un informe de 2016 de la Secretaría de Gobernación y el Sistema Nacional de Seguridad Pública de México, desde el 2006, año en el que se inició en forma la guerra contra el narcotráfico, “el conflicto provocó la muerte de unas 100.000 personas y la desaparición de otras 27.000”. 

Esta guerra no ha sido exclusiva de México, sino que se ha expandido por los países vecinos, especialmente Honduras, Guatemala y El Salvador, cuyas condiciones sociales las han hecho naciones propensas a la propagación de violencia e ilegalidad.

El poder del Cartel de Sinaloa

El fracaso del operativo para capturar a Ovidio Guzmán, hijo del narcotraficante ‘Chapo’ Guzmán, llamó la atención el jueves 17 de octubre y puso las críticas sobre el presidente mexicano, AMLO, por tomar la decisión de soltar al preso que apenas duró unos momentos capturado.

El hijo del Chapo, que actualmente es una de las cabezas del Cartel de Sinaloa, tiene orden de extradición de Estados Unidos y su captura fue tan solo momentánea cuando los miembros del cartel superaron en número y fuerza a quienes realizaban el operativo en Culiacán, ciudad de donde es la familia Guzmán y eje central de cartel, en el estado de Sinaloa. Los enfrentamientos dejaron 8 muertos, 16 heridos y 49 reos fugados, afirmaron autoridades del estado.

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Tanto el presidente como el Secretario de Seguridad afirmaron que la decisión de liberarlo se tomó después de realizar la cantidad de vidas ajenas que peligraban con el operativo que se había salido de control. No obstante, esta no fue la misma apreciación de las miradas externas, que han criticado al gobierno por una falta de autoridad y, por ende, legitimidad.

A pesar de las críticas, AMLO afirmó que esto no afecta su imagen ni muestra una cara débil, pues él ha decidido poner las vidas por encima, a diferencia de lo hicieron los pasados gobiernos en su lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, guerra que cobró numerosas vidas inocentes.

Actualmente, el Cartel de Sinaloa  lidera los mercados de la droga a nivel mundial, con el 35% del mercado de cocaína y marihuana global, cuenta con presencia en el 70% del mundo, según Verne y tiene más de 3000 sicarios. Su estructura y capacidad operativa, según Armando Rodríguez Luna, director de proyectos del colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede), ha permitido su crecimiento exponencial en los últimos años. Los resultados del operativo en Culiacán son una muestra de tal organización.

Un exdiputado condenado

Juan Antonio Hernández fue diputado en Honduras y es hermano del actual presidente del país, José Orlando Hernández (JOH). En los primeros días del mes de octubre comenzó su juicio en Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico en distintos países de Centroamérica y Colombia. Entre las investigaciones figuraba relaciones con el capo del Cartel de Sinaloa, ‘El Chapo’ Guzmán.

Finalmente la condena se dio a conocer y Juan Antonio Hernández salió culpable y los hechos han salpicado directamente al presidente hondureño, pues los vínculos con personajes como ‘El Chapo’ tienen que ver con sobornos que recibió para la campaña presidencial.

Alexander Ardón, un exalcalde hondureño que está actualmente en la cárcel en Estados Unidos por narcotráfico, fue el testimonio clave para destapar los nexos de Hernández con el narcotráfico. Igualmente, Víctor Hugo Díaz Morales, alias ‘El Rojo’, otro narcotraficante hondureño que también testificó en este juicio, afirmó que en 2005 financió parte de la campaña para diputado del ahora presidente Juan Orlando Hernández.

Este escándalo ha hecho que el pueblo hondureño pida la renuncia del mandatario. Pero éste ha negado cualquier tipo de vínculo con narcotráfico y ha dicho que no renunciará a su cargo.

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Violencia en Michoacán

A pesar de que la captura y liberación de Ovidio Guzmán se tomó las planas de los medios de comunicación la semana pasada, otro estado de México también fue el escenario de violencia relacionada con el narcotráfico y el crimen organizado.

El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se atribuyó una emboscada a policías en Aguililla, Michoacán, el pasado 15 de octubre. El hecho dejó 13 policías muertos y 9 más heridos y se convirtió en uno de los actos más violentos de la organización. 

Ésta, que es una de las bandas de narcotráfico más grandes de Centroamérica, es considerada también la más violenta y aunque tiene el control de Michoacán, sus principales roles se basan en la disputa del control total de la región, por lo que normalmente se enfrentan a diferentes grupos criminales de la región, incluyendo disputas con el Cartel de Sinaloa. Incluso, el origen del CJNG se dio desde ese Cartel, pues en un comienzo eran un bloque de seguridad de éste en Jalisco. No obstante, fueron obteniendo cada vez más poder y control hasta convertirse en lo que son hoy en día.

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