Alienación: ¿problemas de familia?

¿En realidad vivimos en una sociedad conformada por individuos en cuerpo ajeno?

Alienación: ¿problemas de familia?

La psicoanalista francesa Piera Aulagnier decía que la alienación es un estado en el cual una persona sustituye la realidad vivida por el discurso de otra persona. Esta definición ha servido para que otros pensadores modernos desarrollen el concepto de alienación a campos particulares de la vida: el de la economía, la política, el religioso o el parental, por mencionar algunos ejemplos.  

En 1986, el cineasta estadounidense Adam Holender dirigió la película Twisted, Alienado en español. La película cuenta la historia de Mark Collins, interpretado por Christian Slater, un adolescente cuya particularidad reside en su carácter: es manipulador, sádico y sin escrúpulos. En el desarrollo de la historia, el espectador entiende por qué ese es el título en castellano, pues lo que se aprecia es un personaje que ha perdido su propia perspectiva. Su identidad de hijo mayor, inocente, tímido, obediente, protector de su hermanita, ha sido reemplazada por otra, una que a la vez menosprecia y a la vez disfruta con el sufrimiento que hace sentir a lo largo de la historia, incluso, a su hermana menor.

Según dicen, la alienación es una característica primordial de las sociedades contemporáneas, la cual puede apreciarse en fenómenos actuales como el consumismo, el populismo o hasta en las dinámicas de las redes sociales ¿Qué tan cierto es esto?

Tal vez por medio de un ejemplo podamos resolver parte de estas preguntas. Varios días completan en huelga los pilotos de Avianca, la aerolínea más importante de Colombia y una de las principales de la región. Los pilotos alegan la mejora de una serie de condiciones de trabajo entre las que se encuentran alzas salariales, mejoras en el servicio médico, cambios en las condiciones contractuales, entre otras. De acuerdo con las legislaciones internacionales, una huelga laboral es una acción colectiva emprendida por unos trabajadores y que consiste en negarse a cumplir total o parcialmente el trabajo que se les ha encomendado. Se considera que la huelga es un derecho legítimo de los trabajadores y que se erige como una de las formas de negociación entre patronos y trabajadores.

Según esto, no solo todos los trabajadores tienen derecho a la huelga sino que se considera como una de las herramientas con las que cuentan para defender los derechos adquiridos históricamente y para gestionar la conquista de nuevos derechos. Así, la huelga constituye parte fundamental de la identidad de los trabajadores, sobretodo porque funciona como frontera que distingue un “nosotros” (los trabajadores) y un “ellos” (los patronos, a quienes se les exige). Pese a esta obviedad, basta con echar un vistazo en las redes sociales o poner atención al discurso en el espacio público para notar que un grupo significativo de colombianos -que hacen parte en términos formales de ese “nosotros los trabajadores”- que tienen una percepción negativa  de la huelga en mención: condenan la cesación de actividades, aunque no los afecte directamente, consideran disparatadas las peticiones de los trabajadores, han tomado como propios los señalamientos que los directivos de Avianca han realizado: es una huelga ilegal e ilegítima. En otras palabras, han sustituido su realidad por el discurso de otras personas.

¿Qué puede explicar esto? Podríamos decir que se parece mucho a lo que algunos antropólogos denominan como Justicia de Padre y que se refiere al mito fundacional de nuestra sociedad. En este modelo de organización social se cree radicalmente en que hay un grupo de elegidos para administrar la sociedad y esos elegidos son los que van a decidir por los demás. Esto se opone radicalmente a la Justicia de Hermanos donde la identificación no es con el Padre, con el elegido, con el que administra, con el que toma decisiones, sino con el semejante, con el prójimo. El modelo de Hermanos exige que los individuos realicen de manera constante actos éticos por los hermanos, por ejemplo, en materia de justicia. ¿Divide a la familia y vencerás?

 

Latin American Post | Pedro Rojas Oliveros

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