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¿Por qué el reguetón se tomó Latinoamérica?

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“Bailen, yale, muevan, suden,  sientan el poder del reguetón Latino”

Reguetón latinamerica

Una combinación de múltiples factores convirtieron el reguetón en la revolución que es hoy en día. Su influencia es tan fuerte que no es posible concebir una fiesta latinoamericana sin un dembow de fondo. Ya lo dijo René, “este reguetón se te mete por los intestinos”.

Antes de que el fenómeno del reguetón se tomará Latinoamérica y otras partes del mundo como España, la salsa era el género de identificación latinoamericana. En el sur del continente americano era una forma de unidad y para el resto del mundo era un género exótico de ritmos tropicales que se convirtió en la representación de lo caribeño y latinoamericano. El reguetón comenzó a instalarse en el puesto que alguna vez ocupó la salsa. En un principio el género era una exploración que permitía a los jóvenes hablar sobre problemáticas sociales. Sin embargo, como pasa con todo lo que se comercializa, las letras cambiaron hasta el punto de asociarse con discursos sexistas.

Existen muchas teorías sobre el nacimiento del reguetón. Lo cierto es que es un conjunto de ritmos caribeños, latinoamericanos y estadounidenses; una reunión de géneros musicales que incluyen rap, hip hop, reggae y dancehall. Este movimiento empezó en Puerto Rico, República Dominicana,  Panamá y Jamaica. Comenzó a tener fuerza en los años noventa y se consolidó en la década pasada  con autores como Don Omar, Wisin y Yandel y Daddy Yankee.

El dembow, la percusión que caracteriza al reguetón, es un ritmo jamaiquino heredado del dancehall. Por eso canciones como Repent de Shaggy son tan parecidas a este género y tan sabrosas para bailar. El baile es uno de los componentes más importante del reguetón, pues como casi toda la música que se produce en América Latina uno de sus fines es que la gente baile. Su estilo particular ha sido una de las razones por la cual este género se ha popularizado tan fácilmente dentro de los jóvenes latinos, ya que no se necesita gran habilidad de baile para disfrutar de este género en comparación con otros ritmos y que por la forma en la que se baila permite coquetear fácilmente.

Si bien es cierto que  el reguetón es la expresión de los barrios populares, la apropiación cultural ha hecho que su impacto rompa una de las fronteras más difíciles que existe: la de la discriminación social. Como le ocurrió a la salsa en su momento, el reguetón es una revolución de las juventudes latinoamericanas y son estas mismas las que se apropian de él.

El reguetón ya no solo lo escuchan las clases sociales populares. Hace rato rompió esa barrera y ahora podemos ver a jóvenes de las élites que escuchan este tipo de música. Lo que importa es el ritmo, la alegría y el perreo en las fiestas. De hecho, en Latinoamérica cada vez coge más fuerza las fiestas dedicadas a este género donde se reviven los clásicos del reguetón, esos temas que jamás pasarán de moda. Sin embargo, ahora se han vuelto fiestas exclusivas donde hay que pagar boletas con precios considerablemente altos. Lo paradójico es que ahora el género que nació en lo más profundo de la sociedad latina es en algunas ocasiones propiedad exclusiva de grupos sociales mejor acomodados. La discordia en contra del  reguetón persiste en algunos grupos más conservadores, pero es algo que la Salsa y hasta el mismo Rock sufrieron en un primer momento.

La música siempre está en constante cambio y el reguetón no es ajeno a ello. La transformación que ha tenido este género ha sido notable: el dembow y las armonías han cambiado y las nuevas composiciones se trabajan en velocidades un poco más lentas en contraposición a ese reguetón clásico que tenía sonidos más agresivos y rápidos. A este cambio le podríamos llamar reguetón balada o reguetón romántico, aunque el machismo de las letras sigue imperante. Sin embargo, en la medida que las sociedades sean más conscientes de lo que escuchan es seguro que las letras irán cambiando. A fin de cuentas al artista hay que exigirle.

Esta revolución llegó para quedarse nos guste o no. Tal vez lo más razonable que podemos hacer es tratar de disfrutarlo, y en el caso de no ser capaces de soportarlo pues para eso hay cientos de otros géneros musicales. El hecho en cuestión es que el reguetón ya hace parte de Latinoamérica  y “poquito a poquito suave suavecito” está llegando a los rincones más alejados del planeta.

Latin American Post | Anderson Téllez

Copy edited by Susana Cicchetto