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América: Nueva fauna prolifera en las ciudades

Antiguas especies desaparecen y nuevas se instalan, debido a la reconfiguración ecosistémica

América: Nueva fauna prolifera en las ciudades

Los ecosistemas de las ciudades americanas se han reconfigurado recientemente, dando lugar al retroceso de ciertas especies animales y a la instalación y proliferación de otras. Las que prosperan, a veces acogidas y a veces rechazadas, podrían tener impactos en la salud pública. Los cambios de los que son protagonistas se explican en relación con las actividades humanas y su expansión, así como con el calentamiento global. Este último afecta la distribución, los ciclos biológicos y los comportamientos de las especies en todo el mundo.

Suramérica

Una de las urbes en las que la transformación se refleja es Montevideo. Allí se ha observado, desde hace poco, la llegada de aves rapaces como el gavilán mixto y el halcón peregrino, y de carroñeros como el carancho.

Otros de los nuevos habitantes son los estorninos, aves gregarias originarias de Eurasia que en la década de 1980 arribaron a Argentina, y vienen colonizando la región. Los estorninos pueden ser benéficos puesto que se alimentan de insectos perjudiciales para los cultivos, aunque con frecuencia se les considera una plaga. Son voraces consumidores de granos, semillas y frutos que se adaptan con facilidad, se reproducen rápidamente, y compiten con las especies locales por recursos alimenticios y de anidación.

Al igual que las palomas, portan parásitos, transmiten enfermedades respiratorias e intestinales, y sus heces corroen las estructuras edificadas. Sin embargo, su influjo podría compensarse en parte con el de las nuevas especies rapaces, por su capacidad disuasiva.

El área rural de Montevideo se ha presenciado la afluencia de murciélagos hematófagos, que si bien tienen el potencial de transmitir múltiples dolencias, no han llegado a considerarse un problema para los habitantes.

Una situación similar tiene lugar en Bogotá, ciudad que, pese a su gran altitud, sus reducidas zonas verdes y su histórica hostilidad para con sus ecosistemas, dispone de 25 variedades reportadas de murciélagos frugívoros e insectívoros. Su novedad más reciente fue la detección en 2016 del ‘Enchisthenes hartii’, una especie frugívora común de tierras más bajas y poco alteradas por el ser humano. La especie fue encontrada por investigadores de la Universidad Nacional en el Jardín Botánico. La presencia de esta variedad, útil en la dispersión de semillas frutales, sería un efecto del incremento de la temperatura local.

Centroamérica

San José de Costa Rica es también una urbe en la que se aprecian cambios. Allí se han recibido migraciones de aves como soterrés, pinzones, patos piches, garcillas verdes y chucuyos o pericos de palmera.

Los piches, las garcillas y los chucuyos, antaño poco habituales, han tenido que desplazarse por el secamiento y la deforestación de sus hábitats. Hoy en día, los chucuyos sobrevuelan la ciudad en masa.

Otros animales que se benefician de la urbe son los mapaches, las ardillas, las zarigüeyas y los zorros pelones, entre los cuales, los dos primeros muestran un alto crecimiento poblacional. Los mapaches suelen hurgar en las basuras y recibir obsequios de comida de las personas, cosas que pueden acarrearles dolencias.

A su vez, son animales muy adaptables y de rápida reproducción, portadores frecuentes de parásitos y de rabia, por lo que pueden ocasionar serios problemas. Suelen alimentarse con huevos, lo que, dada su proliferación, supone un riesgo para las aves residentes y visitantes de la ciudad.

Norteamérica

Urbes como Washington, Boston, Filadelfia, y en particular Nueva York, son actualmente sede del ‘coywolf’ o coyote oriental, un híbrido entre lobo, coyote, y en menor medida perro. Los coywolves se han expandido por el este de Norteamérica desde hace alrededor de 100 años, llegando a más de un millón de ejemplares.

Se ha controlado su población mediante la esterilización, para evitar su cruce con lobos rojos (una especie amenazada cuyo ADN es objeto de protección). Aproximadamente 20 especímenes habitan Nueva York, concentrados en la zona del Bronx. Son animales esquivos, con apariciones esporádicas hasta finales de 2017. Se cree que los ejemplares del área rural tienen un importante rol en la caza de venados. No obstante, algunos científicos estiman lo contrario: los coywolves, señalan, podrían no tener peso en el control de las poblaciones de cérvidos, y en cambio estarían ahuyentando o cazando a animales como los zorros, depredadores de roedores y por lo mismo útiles en la contención de dolencias entre las que se cuenta la enfermedad de Lyme.

Cabe decir que las ciudades deben aprender a relacionarse de manera equilibrada con sus habitantes allegados y en ascenso, no en función exclusiva de su aspecto mayor o menormente amigable, sino procurando para cada uno condiciones y entornos adecuados (incluso para las especies problemáticas).
Este ejercicio de adaptación requiere políticas amigables de manejo y control de poblaciones y una buena cuota de docilidad por parte de los residentes humanos, responsables de cualquier modo de las mudanzas en curso.

LatinAmerican Post | Ricardo Barón
Copy edited by Marcela Peñaloza