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Colombia no es el 'Paraíso': la realidad de los venezolanos en este país

La migración venezolana a Colombia ha causado una reacción de rechazo y odio por parte de los ciudadanos de este país

Colombia no es el 'Paraíso': la realidad de los venezolanos en este país

El éxodo de venezolanos a Colombia es, sin duda alguna, el más grande en la historia de los dos países. La difícil situación económica, política y social que vive Venezuela ha obligado a cientos de sus ciudadanos a dejar sus hogares en este país para buscar refugio en la nación hermana.

Para el final del 2017, más de 796 mil personas cruzaron el límite fronterizo para erradicarse en Colombia; 552 mil se quedaron legalmente, mientras que 374 mil lo hicieron de forma ilegal.

"Hoy podemos decir que más de 550.000 venezolanos (legalmente) están radicados en nuestro país y son personas que están buscando un mejor futuro”, aseguró el director general de Migración Colombia, Christian Krüger.

Asimismo, se registraron más de un millón de personas transitando entre la frontera con la tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF). El documento otorgado por el Gobierno colombiano es especial para aquellos que se movilizan a través de los espacios fronterizos, sin la necesidad de tener que erradicarse en Colombia.

¿Nacionalismo colombiano?

Sin embargo, la problemática venezolana está trayendo a Colombia un sentimiento nacionalista, muy conocido por la época de la Segunda Guerra Mundial. El nacionalsocialismo infundado por Adolfo Hitler fue acaparando poco a poco la atención de los alemanes de la década de los 30, con un discurso racista y antisemita en contra de los judíos o sus descendientes.

La historia, en menos proporciones, se repite hoy en tierras cafeteras. La migración continua de venezolanos a este país (casi 2000 por día, según Migración Colombia) ha desempolvado el discurso patriótico de extrema derecha, muy conocido hoy en día en Estados Unidos, también.

“Nos dejarán sin trabajo”; “Echen a todos esos ‘venecos’ de aquí” o “¿Por qué no luchan por su libertad en vez de venir a arruinar la de nosotros?”, son algunos de los comentarios de odio y xenofobia que poco a poco se han tomado las redes sociales.

A esto, se une el discurso ‘castrochavista’ de algunos sectores políticos de Colombia. Estos grupos aseguran que, poco a poco, con el Acuerdo de Paz entre las FARC y el Gobierno, el país acogería la ‘desgracia’ e ‘infortunio’ de Cuba y Venezuela. Un discurso que solo aviva las llamas del egoísmo y el rencor entre dos naciones que en otrora se trataron como hermanas.

En consecuencia, se han observado escenas muy poco esperanzadoras para aquellos que creían que cruzaban a un nuevo país con la fe de encontrar caminos mucho más prósperos y estables para sí mismos.

En el caso de Bogotá, médicos, profesores o abogados han tenido que ver como todos los sacrificios de toda una vida se convierten en cenizas. Algunos, como forma de sobrevivir más que de vivir bien, optaron por subirse al transporte público contando su historia de dolor y angustia por algunas cuantas monedas. Otros, incluso, decidieron hacer un trueque de dinero, en el que ‘regalan’ el papel moneda de Venezuela para obtener como recompensa algunos cuantos pesos colombianos. A los que mejor les va, reciben un billete con el número mil o dos mil, menos de lo que vale un pasaje en la capital colombiana.

Claro está, no todos se encuentran en esta situación. Hay unos cuantos a los que la suerte les ha sonreído y han podido ejercer la profesión que practicaban en su país. Con todo esto, ningún empleo bien remunerado paga el hecho de dejar a sus familias al vaivén de una situación tan crítica como la venezolana. Pero, bueno, el sueño debe seguir.

Miles de grandes profesionales decidieron aventurarse en la hazaña más grande de sus vidas: perseguir la felicidad y alejarse del dolor; solo que no todos pueden. 

Un llamado a la unión

Colombia no es el paraíso, y las decenas de casos de corrupción que subsisten día a día así lo demuestran, pero tiene la oportunidad de imitarlo para miles de hermanos venezolanos que hoy tratan de afrontar la aventura con firmeza y tranquilidad.

Es por esto que, ¿por qué no pensar en hacer mucho mejor su estancia en este lugar? Por supuesto, hay pobreza, hambre, violencia, delincuencia y muerte, pero ¿odiar a los venezolanos resolverá todo esto?

Alguna vez estos dos países, junto con Ecuador, formaron una gigantesca nación llamada la ‘Gran Colombia’. Tristemente los ideales de unión se disolvieron un día, pero esta sería la perfecta ocasión de traerlos a esta nueva realidad.

 

Latin American Post | Christopher Ramírez Hernández 

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