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Venezuela: Los restos para vivir

Basta con acercarse a un indigente para despertar de ese sueño publicitario

Venezuela: Los restos para vivir

En el año 2006, el ex presidente Hugo Chávez creó la Misión Negra Hipólita que tiene como finalidad brindar protección social e integral, asegurando el derecho a la vida, el trabajo, la cultura, educación, justicia social e igualdad sin discriminación alguna a los ciudadanos y ciudadanas en situación de calle, según dicta la reseña histórica en la página web de la mencionada misión. Sin embargo, a doce años de dicha creación, la realidad de estas personas sigue siendo precaria: algo falló.

La miseria y el rechazo social son el día a día de los venezolanos en estado de calle. Un estigma social que los acompaña hasta la muerte.

El Estado, mal llamado humanista, dista de ser eficaz en la lucha por erradicar el sinhogarismo en el país. La calle, es la evidencia de que el fenómeno persiste como una pesadilla.

Esa dura realidad la padece José Ismael. Habitante de la calle del Municipio Anaco. Sus expresiones, tristes y abandonadas transmiten el desinterés por comunicarse con su contexto social. Habla sin fuerza, como si le faltase el aliento.

Hace diez años llegó a este pueblo, luego de enfrentar problemas judiciales en Barcelona, -al oriente de Venezuela-, donde vivía con sus hijos. Desde ese tiempo su vida se ha empañado paulatinamente. Siempre anda sucio, con la dignidad y los zapatos rotos.

Como él,  son miles los venezolanos en estado de calle que pernotan en las avenidas de las ciudades y provincias del país, a la sombra de los residuos. Condenados al frio y el hambre.

Con 52 años José, resignado ante la ausencia de ayuda, cree que su vida errante no va a cambiar, confiesa no tener otra opción.

En la actualidad no sabe de su familia. Desconoce si están vivos, o si lo estarán buscando para ayudarle. Por ahora, lo único que le interesa es conseguir lo que pueda dentro de las bolsas de basura para comer.

Todos los días se dirige a la feria de comida donde recolecta los restos que botan los locales de comida rápida. Cree que el país tiene un problema muy difícil de solucionar ‘’Esta vaina no la cambia nadie’’, exhortó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Latin American Post | Johan González