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Latinoamérica: ¿Qué se está haciendo para conservar el Cóndor?

Las muertes de estos animales en Argentina y Colombia llaman a la reflexión sobre el futuro de la especie

Latinoamérica: ¿Qué se está haciendo para conservar el Cóndor?

Read in english: Latin America: What is being done to conserve the Condor?

En enero de 2018, se hallaron una res y dos cóndores muertos en la Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia). En el transcurso de 2017, se registró el sacrificio de 32 cóndores en distintas localidades de Argentina. En la provincia de Jujuy,  en marzo, 19 especímenes murieron intoxicados al comer una vicuña dispuesta como carnada. También en enero de 2018, se encontraron envenenados 34 especímenes en la provincia de Mendoza, para un total de 66 decesos en sólo 13 meses. A los últimos cóndores encontrados se les quemó parcialmente y se les dispuso junto a un puma y varios animales domésticos. El análisis de sus cuerpos reveló rastros de carbofurano, pesticida de gran toxicidad prohibido en Canadá y la Unión Europea.

Los eventos evidencian que, hasta hoy, los pobladores andinos asumen erróneamente al cóndor como ave de rapiña. Esta situación, al igual que el afán por controlar a pumas y zorros en pos del bienestar del ganado, lleva a convertir sus territorios en trampas tóxicas. A esta amenaza se suman la cacería y el riesgo de intoxicación por consumo de animales abatidos con munición de plomo. Adicionalmente, esta especie se ve afectada por la captura con fines turísticos, de exhibición o festivos; la competencia con perros por alimento; y la reducción del hábitat natural.

Además, la biología reproductiva de la especie juega en contra: de naturaleza monógama, los cóndores ponen un único huevo por nidada y tienen ciclos de procreación de entre 2 y 3 años. Los polluelos adquieren independencia hacia los 18 meses de edad y alcanzan la madurez sexual hasta los 6 años.

Las estimaciones de población de cóndores son imprecisas, aunque se sabe que su tendencia es decreciente. Según BirdLife International, existen alrededor de 10.000 ejemplares a nivel mundial, incluyendo 6.700 individuos maduros. Argentina, Chile, Perú y Bolivia concentran la mayoría de los ejemplares.

La información pertinente a Bolivia es escasa, pero los especímenes presentes en el país son predominantemente jóvenes, lo que podría ser indicativo de buena salud poblacional. Brasil, Paraguay, y probablemente Venezuela, disponen sólo de visitantes ocasionales. Por su parte, las muertes registradas en Argentina desde 2017, si bien no suponen un retroceso sensible en términos de la población total del país, resultan significativas en cuanto a las poblaciones del norte de los Andes, así como a la lenta reproducción de la especie.

Labores adelantadas en la región

Todas las naciones andinas sancionan los delitos contra especies amenazadas. Sin embargo, los esfuerzos respecto al cóndor avanzan de forma distinta. En 1990 y 1991, Chile y Argentina respectivamente emprendieron la labor de estudio y preservación del ave. En marzo de 2000, con ocasión del primer encuentro internacional de conservacionistas, se sentaron bases para el Programa Binacional de Conservación del Cóndor Andino Chile - Argentina. La iniciativa, con participación gubernamental y no gubernamental, ha permitido reintroducir 167 especímenes a lo largo de los Andes.

Colombia emprendió en 1989 la cría del cóndor en cautiverio y la liberación de ejemplares provenientes de zoológicos estadounidenses. En 2006, se creó el Programa Nacional para la Conservación del Cóndor Andino, como parte del cual se involucra a las comunidades locales en calidad de guarda-cóndores.

Ecuador, a su vez, comenzó a desarrollar en 2009 la Estrategia de Conservación del Cóndor Andino, en cuyo marco se consolidó un censo nacional de la especie (2015). A la fecha se trabaja en la creación de una zona de salvaguarda al sur del país, con extensión de 34.000 hectáreas.

Bolivia, aunque cuenta con iniciativas no gubernamentales, carece de un programa estatal de protección. Venezuela, donde por décadas la población del cóndor ha sido escasa o inexistente, fue escenario de la introducción de 13 especímenes entre 1993 y 2001. Sin embargo, los animales al parecer no se establecieron en el territorio, por lo que su monitoreo fue suspendido. Perú, entre tanto, sólo tuvo proyectos de conservación regionalizados de carácter no gubernamental hasta 2013. 

Se debe destacar que una nueva gesta tuvo inicio en Argentina para proteger al cóndor. Entidades del Estado, ONGs y ciudadanía demandan la promulgación de una ley que permita la trazabilidad de la compraventa y uso de agentes agrotóxicos, facilitando la identificación de responsables. Esto considerando que los agroquímicos no sólo causan la muerte de carroñeros por su utilización en cebos, sino que también contaminan el suelo y el agua, poniendo en riesgo a todas las formas de vida. La iniciativa, a la espera de atención por parte del legislativo argentino, es un ejemplo para las demás naciones de la región, donde el maltrato y sacrificio de vida silvestre son hechos recurrentes y silenciosos.

 

Latin American Post | Ricardo Barón
Copy edited by Marcela Peñaloza

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