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El hundimiento de la Iglesia chilena: Renuncian todos los obispos del país

El Vaticano ya no pudo ignorar las denuncias de abusos sexuales

El hundimiento de la Iglesia chilena: Renuncian todos los obispos del país

En un caso sin precedentes, todos los obispos de Chile presentaron su renuncia ante el Papa Francisco acorralados por los escándalos de pederastia y su posterior encubrimiento durante décadas por la cúpula eclesiástica del país andino.

Read in english: The collapse of the Chilean Church: All the bishops of the country resign

El cambio de actitud del Pontífice, que en un principio ignoró a las víctimas, precipitó esta decisión histórica, que es la culminación de años de abusos, destrucción de pruebas y silencio cómplice. Ahora, el destino del episcopado chileno está en manos de Francisco, que debe decidir si acepta esta dimisión en bloque o estudia caso por caso.

Los portavoces de la conferencia episcopal chilena, los prelados Fernando Ramos y Juan Ignacio González Errázuriz, fueron los encargados de anunciar la renuncia: “queremos comunicar que todos los obispos presentes en Roma, por escrito, queremos poner nuestros cargos a disposición del Santo Padre para que libremente decida con respecto a cada uno de nosotros”. En total han sido 34 obispos (31 titulares y 3 eméritos) los que han presentado formalmente su dimisión. Todo esto después de que Francisco los convocara a en Roma y les entregara un documento en el que exigía la depuración de responsabilidades para profundizar en los escándalos de pederastia con el fin de “reestablecer la justicia y la comunicación” en un país en el que solo un 44% de la población se declara católica, el porcentaje más bajo de América Latina.

La mayoría de los obispos ya han regresado a Chile, y casi todos optaron por el silencio ante las preguntas de los periodistas, excepto Carlos Pellegrini, prelado de Chillán, quien a su llegada al aeropuerto de Santiago dijo que “habían tenido una jornada con el Santo Padre de gran dolor, y de vergüenza también, porque no siempre como iglesia hemos hecho las cosas bien”.

Esta renuncia masiva supone un primer paso para las víctimas en su lucha contra la impunidad y así los expresó Juan Carlos Cruz en Twitter: “esto cambia las cosas para siempre”. Cruz fue una de las tres víctimas recibidas recientemente por el Papa, junto a James Hamilton y José Andrés Murillo. “No supieron proteger a los más débiles, los expusieron a abusos y luego impidieron justicia. Por eso, sólo merecen irse”, escribió Murillo en la misma red social.

La mayor parte de los casos de pederastia se dieron en los 70 y los 80, pero hubo que esperar hasta 2011 para que un sacerdote, Fernando Karadima, fuera hallado culpable de abusos sexuales y suspendido de por vida. Karadima también estuvo vinculado a la dictadura de Augusto Pinochet.

Cuando en 2015 el Papa dio el visto bueno al nombramiento de Juan Barros como cabeza de la diócesis de Osorno, el caso Karadima volvió a estar de actualidad, pues eran muchos los que acusaban a Barros de encubrir sus abusos. Cuando en enero de este año Francisco visitó Chile se negó a cesar de su cargo a Barros pese a las continuas peticiones de las víctimas y, visiblemente enojado, dijo lo siguiente a los periodistas que le preguntaban por este caso: “El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar. No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia. ¿Está claro?".

La actitud del Pontífice generó una ola de críticas por lo que finalmente decidió enviar una misión al país austral para investigar las denuncias de encubrimiento y destrucción de pruebas. Tras leer el informe el Papa cambió de opinión y admitió que su percepción del escándalo fue errónea, provocando la caída de la cúpula eclesiástica chilena.

Latin American Post | José María González Alonso

Copy edited by Laura Rocha Rueda

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