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Consejos: ¿Cómo controlar la rosácea?

La rosácea es una condición de la piel que se caracteriza por enrojecimiento y picazón, y así puedes aprender a reconocerla y controlarla

Consejos: ¿Cómo controlar la rosácea?

 

Enrojecimiento, picazón e hinchazón y arañitas en la piel de la cara: estos síntomas son fáciles de identificar para aquellos que padecen de rosácea. Si has notado que tu rostro enrojece y aumenta de temperatura de manera sistemática, entonces puede que tú también padezcas esta condición de la piel. Si eres parte de ese porcentaje de la población que debe aprender a sobrellevarla, aquí encontrarás algunos consejos que te ayudarán a mantener a raya esos molestos episodios.

 

¿Cómo controlarla?

 

 

Rosácea 

Una de las primeras recomendaciones es consultar a un especialista; así podrás saber realmente cuál es tu tipo de rosácea y conocer más sobre ella. Aún así es importante tener en cuenta que los tratamientos de tipo clínico no siempre funcionan y no tienden a generar las mismas reacciones en dos personas diferentes. Aquí te presentamos algunas recomendaciones simples que puedes poner en práctica para tenerla a raya, a pesar de su carácter impredecible.

 

Cosméticos

 

Rosácea 

Uno de los primeros errores de aquellos que padecen de rosácea es intentar ocultar la rojez bajo una gruesa capa de maquillaje, lo cual solo empeorará todo. La piel con rosácea debe poder respirar tranquilamente, por lo que hay que poner especial atención a lo que se usa para maquillarla o limpiarla. Aunque no todas las pieles reaccionan desfavorablemente a todos los productos, lo mejor es evitar las bases pesadas y los polvos compactos, sobre todo si tienen fragancias. Antes de comprar cualquier producto pruébalo en la piel de tu cuello o debajo del mentón. Si la reacción es desfavorable, olvídate de él de inmediato.

 

La barrera protectora de la piel con rosácea es prácticamente inexistente. Por esta razón debes evitar usar exfoliantes y productos que la deshidraten o dañen como aquellos que contengan alcoholes, sulfatos, perfumes o fragancias y parabenos. Tampoco optes por lavarla o limpiarla demasiado, con dos veces que lo hagas al día es suficiente. Los productos naturales siempre serán la mejor de las opciones, como por ejemplo el aceite de jojoba, que tiene una composición muy similar al sebo que naturalmente segrega tu rostro, actuando así como una especie de barrera que protege tu piel contra las inclemencias de la vida diaria.

 

Si de lavarla se trata lo mejor es el jabón de Alepo, un jabón natural y artesanal hecho a base de aceite de oliva y laurel. Su nombre proviene de la ciudad al norte de Siria donde se fabrica. Puedes encontrarlo en Internet. Otros productos, como el té Matcha, la avena coloidal al 100% y la miel de Manuka puedes aplicarlos en mascarillas que te ayudarán a nutrir y regenerar.

 

En casos de enrojecimiento extremo los cristales de sábila natural son la mejor y más económica opción: compra una penca y mantenla en la nevera; puesta fría sobre la piel de la cara alivia cualquier aumento de temperatura. Los tónicos de manzanilla y caléndula, así como el aceite de argán, también son beneficiosos. Las aguas termales en spray también son excelentes aliados a la hora de calmar un episodio de enrojecimiento.

 

Factores climáticos

Rosácea 

 

La piel con rosácea es más sensible que el resto de las pieles, por esta razón el sol, el calor, el frio extremo, los ambientes secos en exceso o los cambios bruscos de temperatura pueden afectarla. Usa siempre protector solar, el más indicado para tu tipo de rosácea y de piel, y evita la exposición directa al sol usando sombreros o llevando una sombrilla contigo. Evita secadores de pelo, calefacciones y ambientes cerrados por los que no circula aire como saunas y turcos. Los baños calientes resultan perjudiciales, así que lo mejor es despedirse de ellos; lo mejor es optar por el agua fría o tibia. Protege tu cara del frio. Puedes valerte de bufandas, pashminas y pañuelos.  

 

Ejercicio

 

Rosácea 

Si te vas a ejercitar lo mejor es que cuides hacerlo en un lugar ventilado y fresco. Hazlo temprano en la mañana o en al atardecer, cuando está más fresco y no te sobre acalorarás. Procura no hacer ejercicios de altísimo impacto por lapsos de media hora máximo. Tómatelo con calma y dale la oportunidad a actividades físicas más relajadas como el yoga o las caminatas. Ten cuidado con el abuso de las piscinas, pues el cloro puede afectar tu piel. Si vas a montar en bicicleta recuerda protegerte la cara del viento con un pañuelo o máscara. La hidratación es muy importante, así que siempre lleva agua contigo, y en tierra caliente cubos de hielo. Un atomizador para refrescarte con un leve rocío de agua es una excelente idea.

 

Descanso

 

Rosácea 

La piel, como todo el resto de tu órganos en tu cuerpo, también necesita descansar y la piel con rosácea aún más. Durante el sueño las células se regeneran y la piel se oxigena; es por esto que dormir es tan importante si padeces de rosácea. El sueño, además, baja los niveles de estrés y estabiliza la dermis después de un largo día de estímulos. Esas largas jornadas de trasnocho no son nada recomendables para tu condición. Aprende a escuchar las necesidades de tu cuerpo y a hacerle caso, pues es él el más sabio en materia de cómo cuidarse.

 

Factores emocionales

 

Rosácea 

El estrés es uno de los factores detonantes de la rojez y picazón producto de la rosácea; por esta razón aprender a controlarlo es importantísimo. Aprender técnicas de respiración, hacer yoga y meditar son excelentes opciones a la hora de manejar nuestras emociones. Desconectarnos del día a día en un parque o en un lugar tranquilo también puede ayudar. Evitar las situaciones estresantes debe convertirse para ti en un mantra, pues tu cara notará y reflejará cualquier cambio abrupto de humor.

 

Alimentación

 

Rosácea 

Existe una relación entre la salud gastrointestinal y la piel, por esta razón es importante que cuides tu dieta, pues lo que comes influye mucho en como se ve tu piel. Aprende a identificar cuáles no te convienen y evítalas lo más que puedas. Algunos de los desencadenantes más comunes son el picante, las comidas muy condimentadas, las bebidas o alimentos muy calientes y los azúcares que elevan la temperatura corporal. Intenta que tus porciones sean moderadas, pues atragantarte de comida también subirá la temperatura de tu cuerpo. Beber agua, mínimo dos litros al día y comer frutas y verduras ayudará a que tu piel esté saludable e hidratada y pueda, así, resistir aún mejor los embates de la rosácea.

 

Alcohol y cigarrillo

 

Rosácea 

El mejor consejo sería dejarlo totalmente; sin embargo una recomendación un poco menos estricta es hacerlo con moderación y de manera espaciada para que la piel tenga un respiro. Identifica qué licores no te provocan cambios en la temperatura y bebe tan solo una o dos copitas de vez en cuando. El vino tinto y en algunos casos el rosado, el brandy, el whisky y el coñac no son recomendables pues suben la temperatura. En cuanto al cigarrillo, los expertos dicen que es un no rotundo. Sus consecuencias en la piel, y más aún en la piel sensible, son nefastas.

 

Toda la información fue tomada de sitios especializados, como la Sociedad Nacional de Rosácea de Estados Unidos, la publicación web Domina tu rosácea, la marca dermatológica Gladerma, y la página de Facebook Rosacea Facts, que recoge publicaciones de diferentes investigaciones y revistas científicas.

 

Latin American Post | Isabel Pradilla S.

Copy edited by Laura Rocha Rueda