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Los países latinos rechazan la venta y posesión de armas para civiles

En Estados Unidos el porte de armas es legal. Sin embargo, no todos los países están a favor de la venta y el porte libre de armas

¿Qué posición tienen los países de América Latina con respecto al control de armas?

La política de control de armas que maneja Estados Unidos ha estado en la mira de los demás países del mundo a lo largo de los años, debido a los incidentes que han ocasionado su utilización en diferentes zonas del país. En EE. UU. es legal el porte de armas y está protegido por la Segunda Enmienda a la Constitución de ese país que pertenece a la Carta de Derechos, que da vía libre a los ciudadanos a portar armas para defensa personal. Sin embargo, no todos los países están de acuerdo con la venta y el porte libre de armas, pues consideran que solo las autoridades pertinentes deberían manejar este tipo de elementos. La utilización de armas en Estados Unidos es habitual, ya que el país posee una gran cantidad de estos elementos en sus estados y la distribución de estas es un negocio bastante rentable.

Read in english: What is the position of the countries of Latin America with regard to arms control?

En general, los países latinos rechazan la venta y posesión de armas para civiles y cuentan con leyes que prohíben a sus ciudadanos adquirirlas, o que implican un trámite extenso para la obtención de una. Argentina, por ejemplo, tiene un sistema especializado en la prevención del uso de armas en civiles, pues cuentan con entidades como la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC) que controlan este tipo de actividades. Por otra parte, está el caso de Venezuela que en 2002 debido a la gran cantidad de muertes ocasionadas y a la violencia recurrente que padece el país, hace años se creó la Ley para el Desarme y Control de Armas y Municiones con la que se prohíbe la venta de armas y misiles, que hace muy difícil a los ciudadanos el porte de estas.

Colombia estableció desde 2017 un decreto que limita el acceso a las armas a sus habitantes: el Decreto 2268, y las cifras de personas fallecidas por esta causa disminuyeron notablemente. Este país ha sufrido las consecuencias del conflicto armado durante los últimos 50 años y es uno de los países con mayor cantidad de grupos armados. Además, cuenta con las cifras más altas de secuestro, personas desaparecidas y ventas ilegales. Todo lo anterior se dio en el país debido a las diferencias políticas y a la decisión de ciertos grupos de armarse. Por su parte, Brasil al igual que Colombia tiene un problema social importante y esto conlleva al país a una situación de violencia constante. Esta nación es uno de los países fuertes en cuanto a producción de armamento y es considerada una de las potencias mundiales en este ámbito. Hace poco el congreso aprobó el porte de armas a agentes de tránsito. Brasil está entrando en un fuerte debate interno debido a este tema, ya que sus habitantes en diferentes campos profesionales podrían tener acceso a ciertos tipos armamentos para su "defensa", según varios proyectos de ley que adelanta el congreso.

Lo cierto es que mientras transcurren los años, Estados Unidos es un claro ejemplo de que es necesario evaluar las condiciones psicológicas de los ciudadanos, antes de permitirles la obtención de armas. Además, los números de fallecidos hablan del problema social que generan las armas en entornos escolares y públicos, donde no todas las personas portan armas porque no consideran que las necesiten para su defensa mientras que otras aprovechan estas leyes para cometer crímenes en masa, e incluso en la mayoría de los casos terminan por suicidarse luego de cometerlos. La mayoría de los países latinos se oponen a darle a sus ciudadanos el libre acceso al armamento y optan por que solo sus fuerzas armadas y expertos se encarguen de su manejo. En conjunto se han hecho peticiones a los mandatarios que apoyan esta vía como un método defensivo para que lo evalúen, dando evidencias de la reducción de muertes de personas con las políticas de desarme o control de armas.

 

Latin American Post | Cindy Nieto Monroy

Copy edited by Diana Rojas

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