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Más allá del entretenimiento, ¿el deporte puede ser la cura para el odio?

El conflicto de más de 65 años entre Corea del Norte y su homónima del Sur podría terminar en los próximos meses con el deporte como enfoque fundamental de unión y cambio

El 18 de junio, las dos Coreas anunciaron que participarán juntas en algunos deportes de los próximos Juegos Asiáticos. Asimismo, la agencia de noticias Yonhap informó que ambas delegaciones desfilarán como una sola representación en las justas deportivas que tendrán lugar desde el mes de agosto en Indonesia, según El País. Esta es una decisión que surge en el marco de reconciliación entre las dos naciones hermanas en 2018.

Read in english: Beyond entertainment, can the sport be the cure for hatred?

El deporte como reconciliador coreano

La enemistad entre Corea del Norte y Corea del Sur tiene una duración de más de 60 años, desde la denominada Guerra de Corea que tuvo lugar en los años 50. Aunque el conflicto bélico culminó en 1953, las diferencias entre los dos países han perdurado hasta el día de hoy.

Sin embargo, en un intento del presidente norcoreano Kim Jong-un por abrir sus relaciones con el mundo, este decidió que lo mejor era empezar por su vecino. Por lo mismo, el 27 de abril el primer mandatario de Corea del Norte llegó hasta la frontera de ambos países para tener una reunión con el presidente del Sur, Moon Jae-in, en lo que parece ser uno de los primeros pasos de paz entre las naciones. “No habrá más guerra en la península de Corea”, es uno de los puntos que se consideró en la llamada Declaración de Panmunjom, citado por El Tiempo.

No obstante, también hay que decir que, para llegar a la tan anhelada paz, el deporte ha sido factor fundamental entre las dos Coreas. Así como lo piensan hacer en los Juegos Asiáticos, Corea del Norte y Corea del Sur ya habían desfilado como una sola Gran Corea en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno que se llevaron a cabo en suelo surcoreano durante el mes de febrero de 2018. “Como hemos presenciado todos durante los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang, los deportes dieron la oportunidad de iniciar unas relaciones intercoreanas mejores", dijo Jeon Choong Ryul, secretario general titular del Comité Deportivo y Olímpico de Corea del Sur (KSOC).

 

 

Esta participación tan aplaudida fue esencial para una serie de comunicaciones y reuniones, no solo entre las naciones coreanas, también entre el gobierno del Norte y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esto se debe a que incluso se logró que el mandatario estadounidense se reuniera con Kim Jong-un el 12 de junio en Singapur.

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La gran primera muestra de hermandad

Además, lo presenciado en los JJ.OO. de Invierno no fue el primer ejemplo de “diplomacia deportiva” entre las Coreas. Este mérito se lo lleva el Mundial de Ping Pong de Chiba, Japón, en 1991, con el equipo conformado por la norcoreana Ri Pun-Hui y la surcoreana Hyun Jung-Hwa, de acuerdo con un artículo de El Mundo. De hecho, esta misma publicación evoca las apreciaciones de Hyun Jung-Hwa cuando se enteró de la sorpresiva unión deportiva de las dos naciones. “Llevaba tres años jugando con mi pareja de dobles y de pronto nos dieron un mes para entrenar juntas. Además, éramos cuatro jugadoras (surcoreanas) y de repente nos decían que dos de ellas tenían que quedarse fuera de las Olimpiadas (para acomodar a las norcoreanas)”, dijo la tenista de mesa surcoreana.

Ahora bien, la percepción fue diferente cuando el equipo de las dos Coreas logró alzarse con el Oro frente a China, posicionando este suceso como uno de los más importantes en la historia del deporte y la sociedad coreana. Tal fue el impacto de dicha gesta deportiva, que en 2012 se estrenó la película 'Como uno' que narra los hechos ocurridos durante dicha unión.

 

 

Sudáfrica y el rugby: otro ejemplo de “diplomacia deportiva”

El caso de las Coreas no es el primer ni único caso de “diplomacia deportiva” que se da en el mundo. Para muchos es más que significativo el trabajo que realizó Nelson Mandela en Sudáfrica con el fin de acabar con la lucha racial del Apartheid que, durante décadas, había flagelado a la sociedad sudafricana. El deporte, específicamente el Rugby, fue una herramienta clave para dicho objetivo.

“La final del Mundial de rugby de 1995 fue un hito en el camino que Sudáfrica transitó hacia la paz”, relata La Gaceta en una de sus publicaciones. En esta se recuerda la forma en cómo el partido entre la selección de Sudáfrica y la de Nueva Zelanda influyó en la renovación social del país africano, pues el triunfo sudafricano unió a dos sectores socialmente distanciados por el racismo y el odio.

“En el fondo en ese partido nadie perdió. Ganamos todos (…) En Sudáfrica cada vez tiene menos importancia de qué raza eres. Las nuevas generaciones crecen juntas”, dijo el capitán del equipo de rugby sudafricano campeón de 1995, François Pienaar, en entrevista con Mundo Deportivo.

 

 

Mandela murió en 2014, pero su imagen como “hombre indispensable” en la reunificación de Sudáfrica sigue viva entre los habitantes de esta nación y las personas cercanas al expresidente. Por esto, John Carlin, autor de “El factor humano” libro que narra las incidencias de la final del Mundial de Rugby en 1995 y el impacto de Nelson Mandela en la misma, dijo en entrevista con la revista Semana que “la grandeza de Mandela es que logró que todo un país cambiase de opinión (…) Se necesita una persona brillante como Mandela, que vea en un deporte una oportunidad política. Yo jamás lo hubiera visto".

Latin American Post | Christopher Ramírez Hernández

Copy edited by Diana Rojas Leal

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