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Una vida de perros: la realidad Colombiana del abandono animal

En el país, de los $10 mil millones de pesos necesarios para desplegar acciones de esterilización y prevención, tan sólo se aprueban un poco más de $1.000 millones

Una vida de perros: la realidad Colombiana del abandono animal

En Colombia, las cifras de perros abandonados son desesperanzadoras. Según Ana María Melo Becerra, experta en experta en ingeniería ambiental y sanitaria, para el 2008 existían en la capital aproximadamente 90.000 perros deambulando por las calles, en su mayoría registrados en las localidades de Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy y Suba.

Esta cifra continuó creciendo a un ritmo del 10% anual y para el 2011, de acuerdo con datos de la secretaría de salud, la cifra aumentó a 200.000 animales en estado de abandono. 

Desde la década de los ochenta, se implantó en la ciudad un sistema de sacrificios de la población de perros abandonados. Se estima que se realizan 1.353 sacrificios mensuales a 150.000 pesos cada una, lo que arroja una inversión estatal por mes de 202.950.000 de pesos. 

Al ver que este programa de sacrificios masivos no venía sirviendo, la Alcaldía de Bogotá adelantó varios programas de esterilización, vacunación, adopción y apadrinamiento de mascotas. Si bien estas medidas se constituyen en soluciones más efectivas a la problemática de sobrepoblación y abandono, son las que actualmente cuentan con una condición decreciente de recursos: anualmente se requieren cerca de $10 mil millones para desplegar estas acciones y tan sólo se aprueban un poco más de $1.000 millones, lo cual arroja un déficit del 90% en los recursos necesarios.

Es por esto que, a pesar de los esfuerzos de la Alcaldía, de acuerdo con los datos presentados por la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales en su informe de 2015, la cifra llegó a 935.374 perros, entre abandonados y nacidos en las calles. 

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En el 2002, por medio de la ley 769, se ordenó la creación de los cosos o depósitos de animales en cada uno de los municipios del país y en el Distrito Capital, de la siguiente manera: “…Se crearán los cosos o depósitos de animales, en cada uno de los municipios del país, y, en el caso del distrito capital de Bogotá, uno en cada una de sus localidades…” Además, se consignó que el mismo será un inmueble dotado con los requisitos necesarios para el alojamiento adecuado de los animales que en él se mantuvieran. 

Sin embargo, la realidad es completamente distinta. El centro de Zoonosis de Bogotá no cuenta con la infraestructura adecuada para mantener a los animales y recurre a matar a los que no puede entregar o enviarlos a laboratorios universitarios. Este acto entra en conflicto con el Estatuto Nacional de Protección Animal o Ley 84 de 1989, el cual prohíbe la utilización de los animales para prácticas en las facultades de medicina o veterinaria.

Además, según el diario El Tiempo, en barrios con población de bajos ingresos, la gente ha presentado varias quejas frente a los métodos que utiliza la entidad encargada del control de la rabia. Dicen que maltratan los animales, que los mojan y los electrocutan y que los perros no aparecen cuando van a buscarlos.

Según Juan Manuel Toro, experto en medicina veterinaria y zootécnica “los cosos municipales se están gastando actualmente tres mil millones de pesos aproximadamente entre todos los municipios. Es decir, del presupuesto Colombiano solo se destina un 0.001% al bienestar animal y sacrificio de perros. Es una cifra ridículamente baja.” 

Entonces, ¿será el maltrato animal y el sacrificio masivo la solución para esta problemática súper poblacional, o puede el país destinar más presupuesto a políticas de mayor impacto?

Abandono animal

 

Latin American Post | Luisa Fernanda Báez
Copy edited by Marcela Peñaloza

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