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Monjas abusadas, una realidad perturbadora en Chile

Los casos registrados por los organismos de la ley son solo la punta del iceberg, pues con frecuencia son manejados a puertas cerradas

Monjas abusadas, una realidad perturbadora en Chile

Reportes, documentales y demandas legales reflejan un panorama oscuro del clérigo católico en Chile. Centenas de sacerdotes se aprovechan de su autoridad espiritual para obtener favores sexuales, como es sabido desde hace más de tres décadas. En la región suramericana 158 personas religiosas han sido investigadas desde el 2000 por casos de abusos sexuales que han afectado por lo menos a 266 vidas, 178 menores de edad, como informó la Fiscalía de Chile el 23 de julio del 2018.

Read in english: Abused nuns, a disturbing reality in Chile

Los datos registrados por los organismos de la ley son solo la punta del iceberg, debido a que muchos de los casos son manejados por las mismas comunidades a puertas cerradas. Unas de las más propensas a ser abusadas son las monjas, que en la mayoría de los casos deciden callar por la sumisión que implica la vida religiosa y por la falta de apoyo de la misma congregación. Cada vez son más las hermanas que, pese a su dolor, encuentran la fuerza para  romper el silencio. Estas son sus historias:

Hermana Yolanda

En Julio del 2018, un grupo de monjas de la congregación Hermanas del Buen Samaritano hicieron públicos, mediante un reportaje de la TVN, los abusos sexuales que sufrieron de parte de sacerdotes. Una de las víctimas fue Yolanda Tondreaux. “Un sacerdote se me acercó, me tocó el pecho y me dio besos en la cara llegando hasta los labios (...) Me manoseó. Me dio asco”. La hermana enseguida le comentó a la madre superiora, y lejos de encontrar apoyo y consuelo, la llamó mentirosa y la mandó a confesarse con el mismo abusador.

La hermana Yolanda es parte de un grupo de 23 monjas que fueron expulsadas de la congregación por denunciar abusos. Otras, recibieron una compensación monetaria hasta de 20 millones de pesos (más de $30,000 USD) a cambio de su silencio, asegura Tondreaux.

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Hermana Consuelo 

Antes de la hermana Yolanda, hubo otras víctimas en la misma congregación que se atrevieron a revelar sus cicatrices en busca de justicia. Consuelo Gómez abandonó Hermanas del Buen Samaritano en el 2017, deslastrándose de los abusos físicos y psicológicos perpetrados por sacerdotes y monjas. Contó que sufrió de herpes estomacal por una depresión, no le dieron atención médica en la congregación. Nadie tomó acciones hasta que su familia se enteró y la llevaron al doctor.  

Luego de esto, la transfirieron a España, en donde lejos de escapar de la desgracia, vivió situaciones aún más traumáticas. Consuelo reveló que tocaban sus partes íntimas para supuestamente revisar la ropa interior. “Por lo mismo, había mucho acoso de los sacerdotes, capellanes y directores espirituales, muchas tocaciones indebidas. Se les iban las manos hacia zonas que no debían. Esto pasaba también en Chile, pero en España lo defendían mucho y aceptaban este comportamiento”, recalcó Consuelo.

En España, una monja, también chilena, abusó de ella repetidas veces. “Cuando yo entraba al baño, ella también lo hacía y cerraba con llaves para luego manosearme. Me forzaba física y psicológicamente a hacer cosas que yo no quería”, detalló la ex religiosa que ahora se encuentra fuera de la comunidad luego de 19 años de servicio.

Hermana Francisca

En mayo del 2017, la hermana Francisca, del Monasterio de la Santísima Trinidad de la orden de las Clarisas Capuchinas, contó que cinco años atrás quedó embarazada tras haber sido violada por Hernán Ríos, quien se hospedaba en el monasterio, junto a otros, para hacer reparaciones en el lugar. La madre superiora optó por incitarla a la renuncia por escrito de la congregación y de la iglesia católica. “Me calumniaron de robo, me dijeron que yo era la culpable de todo, que yo lo hice a propósito. Me acusaron, mis hermanas fueron muy crueles conmigo” declaró la hermana Francisca.

“La Iglesia Católica, en lugar de ampararle, defenderle y prestarle orientación profesional para denunciar el delito que ella sufrió al interior del monasterio, desde un principio dudó de su palabra, la responsabilizó de la violación y la expulsó”, recalcó la abogada Camila Maturana, quien llevó el caso de la Hermana Francisca.

 

Latin American Post | María de los Ángeles Rubio

Copy edited by Laura Rocha Rueda

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