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¡Las larvas de escarabajo son el futuro!

Consumen icopor y también son fuente de alimento, conoce por qué estas larvas podrían ser una excelente alternativa medioambiental

¡Las larvas de escarabajo son el futuro!

No es algo nuevo que se consuman insectos. Alrededor del mundo diferentes culturas consumen “bichos” que van desde hormigas hasta cucarachas. Lo innovador de esta propuesta es que estas larvas de escarabajo no solo pueden ser ingeridas por humanos y mascotas, si no que mejoran las condiciones medio ambientales.

 “Alimentando el mundo sin consumir el planeta”

Miguel Bonilla, fundador y CEO de esta iniciativa llamada InsectCOL, explica que el consumo de insectos es el futuro, pues es una alternativa amigable con el medio ambiente. De acuerdo con él, “criar y cultivar insectos es una actividad más económica y sostenible con el medio ambiente”.  Los biocultivos generan menos emisiones de gases invernaderos, utilizan menos recursos naturales como agua, requieren de un espacio mínimo y las larvas se alimentan de residuos.

De hecho, según Bonilla, “InsectCol considera que la entomología es una respuesta lógica a los desafíos que enfrentará nuestro planeta en las próximas décadas y se responsabiliza de obtener y proporcionar productos de excelente calidad para satisfacer esta demanda”.

Es más, los insectos son de alta fuente de vitaminas y proteínas. Los insectos tienen 76% de proteína digerible, 12% de carbohidratos, y son fuente de calcio. InsectCOL produce chocolatinas, mermeladas, salsas, larvas rellenas, entre otros productos.

Para algunos, el consumo de insectos puede parecer descabellado e insalubre. Sin embargo, una encuesta realizada por InsectCOL muestra que el 90% de la población está dispuesta a consumir este tipo de proteína. Para promover el consumo de larvas, Bonilla y su equipo idearon el Worm Challenge o el Reto del Gusano, que consiste en comerse una larva y perderle el miedo a este tipo de alimentos.

 

 

Cabe resaltar que los alimentos hechos con larvas se realizan con aquellas que consumen materia orgánica. Sin embargo, se realizará la trazabilidad del consumo de larvas alimentadas con material inorgánico. En palabras de Miguel, “las larvas siguen vivas después de consumir icopor” por lo que el consumo de larvas alimentadas con este tipo de alimentos podría ser viable.

Muchos se preguntarán porqué el consumo de insectos es mejor que el consumo de carne de vaca, cerdo o pollo. La respuesta es que los gases invernadero producidos por las larvas son imperceptibles. “Como toda actividad biológica se emite CO2, pero los gases son imperceptibles”. A la hora de compararlo con los producidos por bovinos los gases son mínimos, por lo que se vuelven una alternativa amigable con el ambiente.

No solo se consumen, también degradan icopor

Si bien el consumo de insectos es innovador y muy buena estrategia ambiental contra el consumo de carne, estas larvas hacen mucho más. Como se dijo anteriormente, estas larvas son capaces de digerir icopor y con los desechos producidos se genera abono. Sorprendentemente, estas larvas de aproximadamente de 5 cms consumen 0.34 microgramos de icopor en el día.

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El hecho de que estas larvas sean capaces ingerir icopor y degradar poliestireno sin ninguna contra indicación se debe a “un bacilo que vive en las entrañas de los pequeños gusanos. La bacteria es capaz de biodegradar el polímero y brindar las moléculas resultantes a la larva para que esta continué el ciclo, alimentándose, como si de azúcar se tratase, y expulsando CO2”.

Al final del proceso, es decir de la ingesta de icopor y otros derivados del petróleo, las larvas producen abono. De esta forma, ayudan a resolver una problemática de desechos no tratados.

¿De dónde nace esta iniciativa?

Miguel Bonilla es un Zootecnista colombiano con un emprendimiento que busca resolver varias problemáticas sociales y ambientales. Con InesctCOL, Bonilla pretende:

  • Crear un gran biocultivo para generar fuente de alimentos para animales y la población humana
  • Degradar altos volúmenes de residuos orgánicos e inorgánicos
  • Generar empleo para personas reinsertadas y con discapacidades 

Todo esto con la larva de Zophoba morio, un escarabajo que Bonilla mantiene en estado de larva para sacar más provecho de sus utilidades.

La sede principal de InsectCOL se encuentra en Tulua, Colombia. Allí se encuentra el biocultivo que cuenta con 9 millones de larvas. En Tulua, InsectCOL tiene convenio con la plaza de mercado para recoger el 1% de los desechos producidos y utilizarlos como fuente de alimento para las larvas, que originalmente consumen madera.

En la capital del país, Bogotá, Bonilla se encuentra realizando investigación para seguir desarrollando su proyecto gracias a un convenio que tiene con el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje) en un Tecno Parque ubicado en la localidad de Chapinero. Allí, los emprendedores tienen acceso a maquinaria y material científico para seguir desarrollando sus proyectos. El SENA los apoya gratuitamente y firma una cláusula de confidencialidad para proteger los avances de los investigadores.

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Para avanzar en la implementación de las diferentes líneas de negocio, Bonilla está asociado con otras entidades educativas y de emprendimiento como la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de los Andes, Social Lab, entre otros. Con todas estas instituciones, InsectCOL espera posicionarse en el mercado e implementar sus diferentes líneas de negocio.

Más allá del consumo y la degradación de residuos

InesctCOL tiene como base la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), por lo que en un futuro Bonilla espera poder ser generador de empleo y abordar diferentes problemáticas sociales y ambientales.

La RSE de este emprendimiento podría resumirse en cuidado del medio ambiente y generación de empleo a reinsertados y población discapacitada. Adicionalmente, InsectCOL será una compañía que incluya a la población en el proyecto, por medio de labores operativas que no requieren educación técnica o profesional.

 

LatinAmerican Post | Marcela Peñaloza

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