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Bogotá: Dejen el Parque del Japón como está

Sin la aprobación de la comunidad, el emblemático parque se convertiría en un complejo de canchas de cemento con pocos árboles

Bogotá: Dejen el Parque del Japón como está

Al norte de Bogotá, en la carrera 11 con calle 86 A, en el sector de la Cabrera, se encuentra ubicado un emblemático parque donado por la embajada de Japón hace más de 50 años. Famoso entre sus vecinos por la tranquilidad que inspiran sus árboles, a este lugar de descanso y relajación se le conoce como el Parque del Japón.

Para los vecinos, residentes y visitantes del parque, este lugar es perfecto y no necesita de ningún cambio. Sin embargo, la Alcaldía Mayor, en cabeza del Alcalde Enrique Peñalosa, considera que ya es hora de que el parque se renueve y tenga un nuevo diseño. Sin tener en cuenta la opinión de la comunidad, la Alcaldía decidió renovar por completo el parque.

La nueva cara, según diseños que circularon en internet durante los meses de marzo y abril de este año, sería un moderno complejo de canchas deportivas de cemento con pocos árboles. La iniciativa pareciera ser progresista e ir en busca del modernismo. Sin embargo, progresar por progresar sin considerar las particularidades del caso solo desató críticas y protestas por parte de los vecinos.

Muchos se preguntan ¿para qué cambiar un parque funcional y exitoso? ¿Para qué talar los árboles tan necesarios en esta ciudad y poner más cemento? Es cierto, el parque necesita renovaciones, como hacerle mantenimiento a las bancas, pero pensar en un rediseño total es impensable para quienes acuden allí.

Tal fue el impacto de la noticia, que los vecinos protestaron en contra de la iniciativa y el Instituto de Recreación y Deporte (IDRD) tuvo que organizar una reunión con los vecinos. El IDRD explicó que el diseño que se filtró en redes sociales es solo una de las posibilidades que estudia el distrito.

Este organismo también aclaró que antes de proceder con la renovación del parque es necesario realizar estudios e investigaciones. “Todavía no hemos pensado cómo será la intervención del parque, porque no hemos hecho los estudios y diseños. Queremos trabajar con la comunidad para saber qué es lo que necesitan y lo que debemos hacer”, señaló Mauricio Reina, subdirector de construcción del IDRD, en declaraciones recogidas por El Tiempo.

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El rediseño ha causado tal indignación que los vecinos y visitantes no son los únicos en contra del proyecto. El Concejal Roberto Hinestrosa, del partido Cambio Radical, ha mostrados sus reparos frente al rediseño. A Hinestrosa no solo le preocupa que el parque vaya a ser renovado en su totalidad sino la alarmante cifra de tala de árboles que se está produciendo y que aumentaría con los planteamientos de la Alcaldía.

El Concejal afirmó que “tenemos conocimiento que existe una apropiación presupuestal  de $7500 millones  por parte del IDRD para invertir en este parque vecinal, pero hoy no se conocen estudios ni diseños ni que va a pasar con los árboles que allí existen y que podrían verse afectados por la intervención que tiene proyectada la administración Distrital”.

Hinestrosa “insistió que el IDRD no debe pasar por encima de las peticiones de la comunidad y no cometer un ‘atentado’ contra las zonas verdes, árboles y recreación pasiva que disfrutan unas 10 mil personas beneficiadas con los 5 mil metros cuadrados que conforman el parque Japón en la localidad de Chapinero”.

Por el momento, el IDRD no ha anunciado fechas para el inicio de las obras. Tanto Hinestrosa como los vecinos de este emblemático parque esperan que la opinión de la comunidad sea tenida en cuenta.

La historia entre los vecinos y su parque

Durante los 50 años del parque, vecinos y residentes se sientan allí para desestresarse y pasar un rato agradable. Carlos Castillo, residente del barrio la Cabrera, en una columna de El Tiempo, resalta que “al parque llegan personas de toda condición, solas o acompañadas. Oficinistas y obreros de las construcciones de los alrededores. Viejos y jóvenes. Conversan, almuerzan, duermen una siesta en el pasto. Pasean a los perros. Hay niños que juegan cuclí. Otros corren. Expectantes padres y abuelos miran a los que dan los primeros pasos.”

Este parque fue pensado por y para la comunidad. De hecho, sus senderos fueron construidos sobre los caminos que los peatones solían utilizar con más frecuencia y algunos de sus árboles fueron plantados por los residentes del sector. Castillo narra que cuando el parque fue diseñado “se sembraron árboles y se pusieron bancas para poder contemplar y reposar. Es un diseño urbanístico patrimonial. Es decir, el parque ya está diseñado y usado con éxito desde hace décadas.”

LatinAmerican Post | Marcela Peñaloza