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Macri no cumplió: El mandatario profundizó la crisis en Argentina

En los dos años y medio de gobierno, las finanzas públicas argentinas no han mejorado, al contrario, el actual gobierno las ha empeorado

Macri no cumplió: El mandatario profundizó la crisis en Argentina

No es mentira que después de 12 años de Kirchnerismo en Argentina, el actual presidente Mauricio Macri recibió un Estado hundido en deuda, y que sacarlo de ahí tomaría un esfuerzo monumental. Pero lejos de rescatar las finanzas públicas del rojo, en los tiempos de Macri la crisis se agudizó. Este nuevo punto bajo es responsabilidad del actual gobierno, cuya responsabilidad trasciende la de un clima internacional adverso.

Read in english: Macri did not help to overcome the crisis in Argentina, he deepened it

Mal desde el inicio

Quien sea que se instalara en la Casa Rosada debía amarrarse el cinturón: reducir el déficit fiscal y comercial del Estado, y restaurar la confianza inversionista para evitar tener que volver a emitir dinero y caer de nuevo en la trampa de la inflación. Era una tarea difícil, pero era lo que se tenía que hacer, eran las metas ineludibles del Estado para cumplirle a su gente, que preocupada veía cómo sus ahorros perdían valor.

Ahora bien, las propuestas de Macri con las que alcanzó la presidencia en el 2015 no reflejaban esta necesidad. Si bien tenían la intención de cumplirle a la población argentina, que estaba pagando impuestos irrisorios para compensar el déficit que el mismo gobierno había generado con su gasto desmedido, las más populares propuestas de Macri implicaban un gasto enorme que solo acentuaría ese déficit.

La construcción de 4.000 centros de primera infancia, un plan de infraestructura de 25 mil millones de dólares anuales y la entrega de un millón de créditos hipotecarios a 30 años sin intereses son propuestas que ratifican el compromiso del Estado con las necesidades de la población, pero que eran profundamente irresponsables, considerando que el Estado argentino terminó el 2015 con un déficit fiscal de 45.803 millones de dólares y con 39,8% menos dinero en las arcas del Banco Central.

El "gradualismo", el mayor error

Esto no quiere decir que Macri no tuviera planes para revitalizar una economía deprimida. Sí los tenía, pero iban a ser lentos, una estrategia que el gobierno entrante denominó "gradualismo". El gradualismo ha tenido serios problemas, pero el peor es que, además de lento, ha sido doloroso.

Para compensar la continuidad en el gasto, que se mantuvo en 41% del PIB, una cifra que fácilmente se puede confundir con la que manejaba el gobierno Kirchner, Macri buscaría recuperar el acceso de Argentina al crédito internacional. Pero al ver que la recuperación de Argentina trastabillaba, el crédito no llegó al ritmo que Macri esperaba. Su plan de contingencia, entonces, dependió en aumentar el recaudo.

El Wall Street Journal, en su artículo "Gradualism is Dead", reportó que, en algunos casos, la factura eléctrica para negocios y familias se incrementó hasta en un 1000%, algo que repercutió en la tasa de empleo, desestimuló la inversión extranjera y espantó a los empresarios.

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Además, al fallar en la creación de un panorama favorable a la inversión, las metas de inflación, que de por sí eran modestas pues buscaban mantenerla en un todavía alto 12% anual, no pudieron alcanzarse. Esto obligó a Argentina a buscar la ayuda del Fondo Monetario Internacional, y a buscar balancear las cuentas estatales mediante más recortes a los subsidios que mantenían a la clase media y baja en la lucha.

El "gradualismo", entonces, fracasó por su timidez, por su tibieza. No fue lo suficientemente agresivo en el recorte de la deuda pública y el control de la inflación como para satisfacer a los inversionistas extranjeros, pero no fue lo suficientemente paulatino como para ahorrarle dificultades a los argentinos de a pie.

Una respuesta tardía

Ahora, ante un panorama más desolador, al que se le suma una devaluación del peso argentino sin precedentes que ha perdido 53% de su valor en lo que va del año, y un clima económico internacional dado al proteccionismo que dificulta el reingreso de argentina a los mercados internacionales, Macri se ve forzado a halar el freno de mano y a introducir más recortes al gasto público que resultarán impopulares y traumáticos.

Un recorte de 10 cargos ministeriales en el gabinete presidencial, mayores recortes a los subsidios, que ahora representarán sólo 0,5% del PIB y la aplicación de mayores retenciones a todas las industrias, son los cambios que se pueden esperar dentro de los próximos días.

Macri llama este nuevo acercamiento a la crisis "gradualismo acelerado", un término construido alrededor de una contradicción, que expone al mundo el fracaso de sus primeros dos años y medio de gobierno. Macri no solventó la crisis, la profundizó.

 

Latin American Post | Equipo Editorial