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Brasil: ¿Un país peligroso para la comunidad LGBTI?

La homofobia en Brasil se ha manifestado desde amenazas, rechazo, hasta la muerte de miembros de la comunidad LGBTI a manos de los propios brasileños

Brasil: ¿Un país peligroso para la comunidad LGBTI?

Un lugar seguro para la comunidad LGBTI es Ipanema, en Río de Janeiro, donde el reconocimiento a la diferencia es tolerada gracias a una mentalidad más abierta, lejos de cualquier conducta religiosa. Las muestras de afecto integran el panorama en Ipanema, pero todo cambia en el resto del país, señala la BBC.

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En 2011 un estudio del Ministerio de Justicia nunca antes realizado sobre violencia homofóbica, reveló que durante ese año hubo diariamente 19 casos de agresión a parejas gais o lesbianas.

Ante el mundo, Brasil se ha mostrado como un territorio liberal. De hecho, si se mira el mapa político se encuentra que en los últimos 10 años ha gobernado la izquierda, promotora y defensora de la diversidad y los derechos de las diferentes comunidades, entre ellas, la LGBTI. Sin embargo, la realidad es más conservadora.

La ex presidenta Dilma Rousseff, por ejemplo, hizo todo lo posible para sacar una ley contra la homofobia, pero no fue la aprobaron. Quienes rechazaron su propuesta y la bloquearon votando negativamente en el senado fueron los sectores políticos más conservadores, quienes respondieron fielmente a las religiones enseñadas por las iglesias evangélicas brasileñas, señala El Mundo de España.  

Y es que en 2011, cuando Rousseff presentaba el proyecto, sectores evangélicos como telepredicadores, encabezado por Silas Malafaia, manifestaron que, "Este proyecto de ley anti homofobia es un descarado intento de bloquear la libertad de expresión", intentando de esta forma declararse como víctima, enviándole un mensaje a los brasileños de que la religión y los “valores” estaban perdiendo terreno, lo que por supuesto no se permitió. Por ahora, de acuerdo con El Mundo, una pareja del mismo sexo puede casarse si lo hace a través de una decisión judicial, pues no están amparados por ninguna ley.

El problema, en el contexto actual, es que si ese derecho -considerado así en otros países latinos como Uruguay- enfrentó una alta complejidad para cumplirse, con Jair Bolsonaro, abiertamente homofóbico y quien rechazó a toda costa la ley anti homofobia de Dilma, lo será aún más. La comunidad LGBTI es probable que no espere un fortalecimiento y protección de su derecho por parte de Bolsonaro. Podría ocurrir todo lo contrario.

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Curar la homosexualidad

Aunque las terapias psicológicas de reversión sexual se prohibieron en 1999 por el Consejo Federal de Psicología de Brasil, el juez federal, Waldemar Cláudio de Carvalho de la capital Brasilia, a finales de 2017 tomó la decisión de brindarles la facultad a los psicólogos de tratar la homosexualidad como una enfermedad. Dicha orden les permite hacer las anteriormente prohibidas terapias de reversión sexual.

La sentencia del juez les da el poder a los psicólogos brasileños de “promover estudios o atención profesional personalizada de forma reservada, en relación a la orientación sexual”.

Lo decretado por el juez fue considerado tajantemente como un retroceso por la comunidad LGBTI. El rechazo en redes sociales se manifestó con los hashtag #Tratesusprejuicios y #LaHomofobiaesunaenfermedad, en lo que la gente se burlaba publicaba videos buscando algún medicamento para curarse de la homosexualidad, como lo señala ABC de España.

"La psicología brasileña no será instrumento de promoción del sufrimiento, la intolerancia y la exclusión", anunció en un comunicado sobre el tema el propio Consejo Federal de Psicología.

Muertes por homofobia

Según la Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transgénero e Intersexuales (ILGA), en 2016 murieron asesinadas 340 personas por homofobia. Por otro lado y con información recogida por El Tiempo de la Secretaría de Derechos Humanos de Brasil, en 2016 recibió “1876 denuncias relacionadas con la violación de derechos LGBT, cifra 61% superior al año 2011, cuando por primera vez el servicio comenzó a funcionar. Del total del año pasado, los estados de São Paulo (14,7%) y Río de Janeiro (6,4%) lideran el número de denuncias”.

En Sao Paulo, a principios de 2018, reporta el medio O Globo de Brasil, la muerte de Sidnei Marques Prandina, de 49 años (hallado muerto sobre el río Pinheiros,) y  la muerte del joven de 29 años, Diego Vieira Machado, muerto en el campus de la isla de Fundão da Universidade Federal do Río de Janeiro (UFRJ) coinciden en dos cosas: ambos fueron golpeados de forma violenta por ser gais y sus casos continúan impunes.

Así, la llegada de Jair Bolsonaro, a la presidencia, puede traer un paisaje más oscuro para quienes pertenecen a la comunidad LGBTI en Brasil.  

 

LatinAmerican Post | Edwin Gustavo Guerrero Nova

Copy edited by Laura Viviana Guevara Muñoz

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