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The Assassination of Gianni Versace y la psicopatía gay noventera

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Escribimos sobre la segunda temporada de American Crime Story: The Assassination of Gianni Versace a propósito de su llegada al catálogo de Latinoamérica de Netflix

The Assassination of Gianni Versace y la psicopatía gay noventera

La semana pasada llegó al catálogo de Netflix América Latina la segunda temporada de American Crime Story: The Assassination of Gianni Versace. Esto sucede un año después de su transmisión por FX. Sin embargo, esta serie ha cobrado vigencia de nuevo en este primer mes del año, pues ha arrasado en la temporada de premios. Se trata de la segunda entrega de ACS, serie antológica que estudia un caso criminal por temporada que gira alrededor de una figura célebre de Estados Unidos. La primera temporada fue magistral y giró en torno al juicio de O. J. Simpson por el asesinato de su exnovia y su amante. Esta vez, la serie, producida por Ryan Murphy (Glee, American Horror Story, Pose), estudia el asesinato del diseñador italiano Gianni Versace y se adentra en la mente de Andrew Cunanan, su asesino. Está protagonizada por el venezolano Édgar Ramírez en el papel de Gianni Versace, la española Penélope Cruz como Donatella Versace, el puertorriqueño Ricky Martin como Antonio D'Amico y Darren Chris como Andrew Cunanan.

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¿De qué va la serie?

La serie sigue sobretodo a Andrew Cunanan en una línea de tiempo retrospectiva que va del asesinato de Versace hacia el pasado para mostrarnos cómo ha llegado ahí, al portón de la mansión Versace en Miami Beach a dispararle al diseñador amado por muchos. En el primer episodio, entonces, vemos muy de primerazo el asesinato de Versace, es decir que la serie empieza por su climax, o eso es lo que creemos al principio. Luego, a medida en que la serie avanza, vamos viendo los meses previos al asesinato de Versace y aprendemos más de la vida y de las otras víctimas de Cunanan y nos enteramos también de la vida de Versace, su última víctima.

Antes del diseñador, el asesino en serie había acabado con la vida de otras cuatro personas, con todas había tenido una relación diferente y la serie explora esos vínculos del asesino con sus víctimas. Darren Chris, quien interpreta a Andrew Cunanan, hace un papel magnífico, aterrador y simpático a la vez. Su personaje es complejo y está muy bien escrito. Vemos en sus gestos y en su sonrisa los rasgos de su psicopatía.

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La escena gay noventera y el odio propio

Los acontecimientos de la serie tienen lugar desde 1994 a 1997, año en que Cunanan asesina a sus cinco víctimas. Esto, con la excepción del octavo capítulo, en el que vemos la juventud de Versace en Italia en 1957 y la de Cunanan en Modesto en 1980. Al hacer este paralelo de la historia de cada uno (que en el título del octavo capítulo "Creator/Destroyer" se hace más evidente) en su juventud y en los meses anteriores al asesinato, la serie muestra lo que tenían en común y lo que los separaba.

Andrew Cunanan es un joven gay inteligente y erudito. Es también muy bueno para crear personajes y para acomodar su apariencia y su historia según su interlocutor. A cada persona nueva que conoce le cuenta una historia distinta sobre sí mismo, imagina personas que quisiera ser y con las que podría impresionar a quien quiere agradar. Es cauteloso y calculador al elegir a sus víctimas, estudia sus debilidades y sabe manipularlas. Tiene un delirio de salvador: cree que está ayudando a otros hombres gay a ser, a existir. Vemos su rabia ante el clóset, aunque él mismo esté en muchos clósets, pues nadie sabe su verdad: está quebrado, solo y, sobretodo, asustado. 

En contraste a Andrew y a sus víctimas (a veces parecidas a él: jóvenes que frecuentan bares gay secretamente; o a veces distintos: un anciano que contrata a escondidas de su esposa a un joven prostituto), vemos la vida de Versace. Es un ya famoso diseñador italiano que reside en Miami. Lleva 15 años compartiendo vida con Antonio D'Amico, su pareja. Es cariñoso y sensible, tiene una debilidad por la belleza. El contraste que hace la serie nos deja ver que Versace es un hombre privilegiado si lo comparamos con Cunanan: genio de la moda y millonario, el diseñador sí puede declarar públicamente que es gay, mientras que el amigo de Cunanan y su primera víctima, Jeff, un militar de la marina, debe esconderse cuando se sospecha que es homosexual. Cunanan, que ha crecido en una familia con un padre maltratador, siente rabia y envidia por los hombres como Versace. 

Es recurrente en la serie la obsesión de Cunanan por hacer salir del clóset a la fuerza a sus víctimas. De ahí su delirio de salvador: cree que con esto los está ayudando, pero realmente los está exponiendo en una sociedad homofóbica. Al final, es muy claro que a quien Cunanan realmente odia es a sí mismo. Ha crecido en un país que le ha enseñado a odiar a los homosexuales así que antes de darse cuenta él mismo de que era homosexual, ya se odiaba. Y de ahí su psicopatía y sus mentiras: quería ser otros, no quería ser él. Su capacidad de empatía está tan adormecida, que al final no le queda sensibilidad ni siquiera por sí mismo y por eso la última vida que arrebata es la propia. 

La serie, lejos de ser ingenua, muestra también con lo que Versace debe cargar por su homosexualidad. Aun cuando es un hombre privilegiado, lidia con la presión de salir del clóset, con el VIH, con el dilema de poder ser quien es. Así que sí, por una parte, Cunanan envidia a Versace, pues es el hombre que él nunca podría ser: libre y con voz. Por otro lado, y aunque parezca contradictorio, Cunanan también se ve a sí mismo en Versace: un hombre asustado, y por eso lo odia y decide asesinarlo. Pero al mostrar a Versace más allá de su privilegio, la serie se blinda de justificar al asesino, pues lo que Cunanan no vio fue Versace como persona, no como figura pública, debido a su falta de empatía. Así, la serie pone en evidencia la psicopatía con la que  tienen que vivir los hombres que fueron enseñados a odiarse a sí mismos.

 

LatinAmerican Post | Juliana Rodríguez Pabón

Copy edited by Vanesa López Romero

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