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El arte: la opción de los jóvenes de la Comuna 13

La Comuna 13 ha sido uno de los lugares más marginados en la historia de Medellín, sin embargo, hoy se propone a cambiar las armas por el arte y la cultura

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La Comuna 13 ha sido uno de los lugares más marginados en la historia de Medellín, sin embargo, hoy se propone a cambiar las armas por el arte y la cultura

El arte: la opción de los jóvenes de la Comuna 13

En los últimos años, dentro de la Comuna 13 se han fundado varios colectivos como Casa Kolacho y AgroArte, quienes han creído fuertemente en que el cambio podría llegar a través de la cultura del hip hop, pintando grafittis y enseñando a rapear y bailar a los niños para que no caigan en la ilegalidad, usando el arte como una herramienta alternativa a la superación de sus problemas.

Read in english: Art: the option of young people in the Commune 13

La diversidad de arte, ha convertido a la trece en un atractivo turístico impresionante, pues también cuentan con las primeras escaleras eléctricas públicas en el mundo, en dónde otro colectivo llamado Black&White Crew les ofrece a los visitantes, tras la subida, un fascinante espectáculo de break dance y en cuyo recorrido se pueden apreciar los hermosos murales que les dan color y vida a sus habitantes.

Estas proyecciones han servido, no sólo para dejar a un lado la violencia y desmarcar su mala reputación, sino que también ha sido el foco económico por la entrada de miles de turistas nacionales y extranjeros que valoran el trabajo de cientos de artistas, quienes buscan una nueva oportunidad para sobrevivir.

No obstante, todavía existen muchas dificultades por resolver en este lugar aislado dentro de la capital antioqueña, pero se ha demostrado que con la vinculación al arte es posible acabar con la violencia y la criminalidad.

La mayoría de las personas que habitan los barrios de la comuna siguen teniendo fuertes esperanzas y anhelos para continuar desarrollando sus propuestas en cuanto al fortalecimiento del turismo artístico, con el fin de crear un impacto en Medellín y mostrarle a todo el país que son gente de paz, que pueden salir adelante a pesar de las adversidades.

Gracias a las iniciativas que ellos aportan a través del baile, la pintura, el canto y las artesanías, se les pudo abrir un espacio en la administración municipal para desarrollar e implementar las estrategias necesarias que ayudaron fortalecer sus proyectos.

Por eso, allí se encuentran las primeras escaleras eléctricas públicas del mundo, cuyo objetivo fue favorecer a sus miembros en asuntos de movilidad y atraer al público extranjero, aumentando considerablemente las excursiones.

Actualmente existen organizaciones y academias dentro del sector, en donde se les enseña a los muchachos todo sobre el arte y cómo explotar sus habilidades correctamente, formando personas que le muestren al mundo su alto nivel cultural.  El mensaje es claro: es una zona de la capital que ha forjado su transformación social y, por ende, el resultado mismo lo demuestra.

Una historia de violencia

La Comuna 13 no olvida cómo durante décadas fue el epicentro de reclutamiento de sicarios al orden del narcotráfico, crímenes de lesa humanidad y desapariciones forzadas dentro del mismo sector.

Hablar de San Javier generaba desconcierto dentro de la misma ciudad y, peor aún, en cualquier punto del país, donde su nombre lo atribuían al terror y la desgracia.

Los grupos paramilitares y guerrilleros se enfrentaron a una fuerte disputa por el dominio de todos los barrios que hacen parte de la comuna, separando incluso a familias que vivían del otro lado porque estaban en territorios enemigos de los comandantes que fortalecían el orden en sus zonas. Un lugar donde una persona podía entrar pero que a la vez quedaba con la incertidumbre si podía salir con vida o no.

En la década de los ochenta, Pablo Escobar se aprovechó de la pobreza y las necesidades humanas de la gente de San Javier para construir un barrio (que lleva su nombre), y así fidelizar a cientos de jóvenes e incursionarlos en la ola de violencia que él mismo patrocinaría tiempo después. Estos fines acabaron con la vida de centenares de chicos que no tuvieron otra opción que seguir la ola.

Al mismo tiempo que el narcotráfico marcaba sus zonas dentro de la trece, guerrillas como las Farc y el Eln también decidieron entrar y establecer su línea de mando. En ese sentido, la comuna se convirtió en un sitio donde los delincuentes plantaron sus propias leyes.

Además de eso, en el 2002, con la llegada de Álvaro Uribe Vélez a la presidencia, la Comuna 13 vivió uno de los momentos más crueles de su historia. El gobierno de la época llevó a cabo la denominada Operación Orión (con ayuda de paramilitares), donde desplegó todo un ejército para acabar con la guerrilla y que indiscutiblemente afectó a la población civil, incluyendo niños asesinados y una gran cantidad de desaparecidos que hasta el sol de hoy no han sido encontrados.

No obstante, la operación militar de Uribe fue un fracaso que dejó a su paso dolor en las personas menos favorecidas, debido a que el contexto social no cambió, al contrario, generó más inseguridad y violencia.

Tras años de violencia, la gente, ya cansada del estigma social al que estaban sometidos a raíz de la peligrosidad que reflejaba su comunidad, le ha estado apostando a la cultura y el arte como herramienta clave para salir de la visión negativa con la que han tenido que lidiar. Esta renovación se impulsó con el fin de llegar a los barrios más afectados de la trece, difundiendo valores para sacar a los jóvenes de la calle e invitarlos hacer algo diferente que no los lleve al opciones violentas y al margen de la ley.

 

LatinAmerican Post | Brandon Martínez Salazar

Copy edited by Juliana Suárez

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