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Cuenta regresiva para los Óscar: The Favourite

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La nueva película del griego Yorgos Lanthimos es la siguiente en nuestra cuenta regresiva hacia los Premios de la Academia

Cuenta regresiva para los Óscar: The Favourite

The Favourite es la más reciente producción del rarísimo Yorgos Lanthimos. Sus anteriores películas, de impresionante genio, habían sido muy raras para los premios de la Academia. Esta vez colaboró con dos actrices con las que ya ha trabajado: Olivia Colman y Rachel Weisz. A esta dupla se le suma una de las actrices de moda: Emma Stone, para armar el trío que protagoniza la más comercial de sus películas. The Favourite está nominada 10 veces en 9 categorías distintas de los premios de la Academia. 

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Una biopic que no lo es

La cinta gira alrededor de la relación entre la reina Ana de Inglaterra (Olivia Colman) y su amiga Lady Sarah (Rachel Weisz), relación que tiembla con la llegada de una sirvienta prima de Sarah, Abigail (Emma Stone). The Favourite está ambientada en el siglo XVIII en medio de la guerra de Inglaterra con Francia, pero está lejos de ser un drama de época.

The Favourite es, antes que nada, una comedia. Pero combinar el ambiente de la realeza con la comedia grotesca no es una rareza más de Lanthimos sino un recurso de la película para explorar temas que pueden tratarse desde la relación entre estas tres mujeres. Así, a diferencia de otras biopics de este año como Bohemian Rhapsody, The Favourite se trata de mucho más que de la vida de su protagonista.

La vida de la reina Ana y la guerra entre Inglaterra y Francia no son más que pretextos para hablar de otros temas como el poder, el amor y la amistad. Lanthimos usa la vida de la reina Ana y el contexto en el que vivió para hablar de otras cosas además de la vida de la reina Ana y su contexto: la película trasciende su tema.

La película empieza cuando la ya no noble Abigail llega al palacio en busca de trabajo. Con su llegada empieza una lucha entre ella y Sarah por ser la favorita de la reina Ana. La reina, poco ingenua y más bien ingeniosa, disfruta y promueve el juego sucio entre las dos mujeres en la competencia por su atención.

Consciente de su poder pero también de su ignorancia, la reina Ana es un personaje complejo y gracioso que se deja manipular por las dos mujeres. Puede verse en ella, y gracias en parte al guión y en parte a la magnífica interpretación de Colman, lo grotesco del lujo. Así, no es gratuita la ambientación de época si se quiere hablar de lo vulgar que resulta el poder máximo.

La reina Ana sufre de fuertes ataques de gota que la hacen gritar de dolor y le ocasionan desagradables llagas en las piernas. En vez de haber una negación del cuerpo, como suele verse en los dramas de época en los que los nobles nunca van al baño, en The Favourite hay una exaltación del cuerpo enfermo y cansado de la reina. Pareciera que en el palacio, en el lujo de la realeza, no pudiera haber comida sin gula o deseo sin lujuria. 

El vestuario de la película, nominado también al Óscar, es excelente, no por su fidelidad a la época sino por lograr junto con el maquillaje expresar lo exagerado y casi caricaturesco del lujo del palacio y de la realeza. La película se burla también con el lente que escoge (un ojo de pescado que deforma a los personajes y los escenarios) y con los encuadres raros que enfocan los defectos físicos de la reina y de los personajes nobles del lujo absurdo e innecesario. 

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Amor y poder

El cuerpo enfermo de la reina juega un papel doble en la película. Además de burlarse del poder y mostrar lo grotesco del lujo, sirve para mostrar lo enfermizo del amor y el poder. Un instrumento en la lucha por el favor de la reina es su propio cuerpo: ambas mujeres quieren probar que la pueden curar y cuidar mejor que la otra. Pero al mismo tiempo necesitan a la reina enferma para hacerse útiles, para ser necesarias.

Este juego lo entiende muy bien Sarah, quien lleva más tiempo viviendo en el palacio: insulta a la reina y la amenaza para con eso ganarse un puesto como su par. Así, Sarah necesita una reina insegura y enferma para aliviar esos males y hacerse necesaria en su vida. Y con el favor de la reina vendría el poder político: Sarah es la voz que le susurra al oído que la guerra debe seguir.

Hay entonces una relación enfermiza entre amor y poder: Sarah necesita a una reina herida para ser amada así como la monarquía necesita a un pueblo apaleado por la guerra para ser necesaria. En lo público y en lo privado el amor y el respeto nacen de una necesidad que a su vez nace de dañar al otro. Ana y Sarah, ambas, deben dañar a su pueblo y a su reina respectivamente para justificar su existencia.

En cuanto al mundo de los hombres, la película se burla de él. Los hombres manejan lo público: hay también una rivalidad entre dos miembros del parlamento para ser primer ministro. Esta competencia es mucho menos estratégica e ingeniosa que la de las mujeres. Los hombres, de hecho, se vuelven en un instrumento dentro del juego femenino.

La película explora esta división entre lo público y lo privado, que representa a lo masculino y lo femenino, respectivamente, de manera mucho más interesante que, por ejemplo, la también nominada a la categoría de Mejor Actriz The Wife. Acá, en vez de un lamento obvio de la relegación de la mujer al espacio privado, hay una burla del espacio público, del que los hombre se creen dueños. Al final, no se dan cuenta de que lo que importa no es lo que sucede en los debates del parlamento sino lo que pasa en los aposentos de la reina. Y de eso son dueñas las mujeres.

 

LatinAmerican Post | Juliana Rodríguez Pabón

Copy edited by Juliana Suárez

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