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Una mentira escrita en un bus: esto es el costo real del Brexit

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Una pieza publicitaria, utilizada por los partidarios del Brexit, pretendía mostrar lo caro que resulta permanecer en la Unión Europea, pero dejarla ha costado aún más

Una mentira escrita en un bus: esto es el costo real del Brexit

La campaña que antecedió el referendo que decidiría si el Reino Unido continuaría o no siendo miembro de la Unión Europea, se destacó por la desinformación.

Read in english: A lie written on a bus: this is the real cost of Brexit

Daniel Hannan, parlamentario del partido conservador y denominado en varios medios como el ‘padrino del Brexit’, por ejemplo, aseguró que el Reino Unido jamás dejaría el mercado común europeo aún en un escenario de Brexit. “Sólo un loco dejaría el mercado común” aseguró.

Ahora, la primera ministra, Theresa May, ha tenido que rectificar, y declarar en varias oportunidades que sí, pues el proceso para dejar la Unión Europea necesariamente contempla dejar el mercado común europeo. Los años de la denominada ‘Europa a la carta’, dónde los Estados aspirantes podían elegir qué protocolos de la Unión Europea querían asimilar y cuales no, ya están en el pasado.

Fue bajo esta línea de pensamiento que el Reino Unido ingresó al proceso de integración europea, y fue esto lo que le permitió conservar la libra esterlina, pero ahora la Unión Europea maneja una línea de todo o nada. Un Estado puede tener membresía plena, con todos los compromisos que esto implica, o puede abstenerse de ser miembro. Ya no hay áreas grises.

Cuando llegue el 29 de marzo y se agote el plazo para definir los términos de la salida, el Reino Unido estará completamente fuera o completamente dentro de la organización.

Entre muchos otros conflictos, el que existe entre la voluntad de salir de la Unión Europea y el deseo de permanecer dentro del mercado común, es quizás el que más ha entorpecido la búsqueda por un acuerdo que permite sellar el Brexit. La torpeza y el retraso, a su vez, han implicado costos considerables, costos que exceden con creces a los ahorros que los ‘brexiters’ creían lograr.

La mentira en el bus

El parlamentario Boris Johnson, exalcalde de Londres, miembro del partido conservador y notorio ‘brexiter’, viajó por todo el Reino Unido para hacer campaña a la decisión de dejar la Unión Europea. Se desplazó en un enorme bus rojo, con una igualmente enorme inscripción en los costados.

“Enviamos a la Unión Europea 350 millones de libras a la semana, financiemos al NHS (Servicio Nacional de Salud) en vez. Recuperemos el control” se leía en letras blancas.

Si bien la inscripción propone un argumento convincente, pues 350 millones de libras adicionales a la semana harían toda la diferencia a la hora de desarrollar la salud pública en el Reino Unido, la cifra es falsa.

Según la Oficina Nacional de Estádistica del Reino Unido, la contribución neta semanal del Reino Unido se encuentra alrededor de 199 millones de libras.

Sin embargo, la cifra real aún resulta convincente, pues es una cantidad de dinero que aún cambiaría completamente el panorama financiero del sistema de salud. El error de cálculo y la desinformación podría incluso ser peor si se tienen en cuenta los enormes costos que ha implicado el proceso mismo de dejar la Unión Europea, que superan con creces el supuesto ahorro que anunciaba el bus al mundo.

El costo del Brexit

Según Gertjan Vlieghe, miembro del comité de política monetaria del Bank of England, desde el referendo del 2016, el Reino Unido ha perdido 2% de su PIB en comparación con un escenario en el que no hubiesen ocurrido fenómenos económicos domésticos substanciales.

Esto, según Vlieghe, citado en The Guardian, significaría que el Reino Unido está dejando de recibir aproximadamente 40 mil millones de libras anuales a causa del Brexit, lo que se podría computar a 800 millones de libras a la semana. Más del doble del supuesto ahorro que ostentaba el bus de campaña de Johnson y los ‘brexiters’.

“El 2% del PIB no es una figura superflua, son 40 mil millones de libras, o, si prefieren las unidades del bus, son 800 millones a la semana” declaró Vlieghe.

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Ahora bien, esta cifra es apenas el principio, pues no calcula lo que el Reino Unido ha dejado de ganar en otros frentes a causa del extendido proceso parlamentario que desembocaría en el Brexit.

Por un lado, la inversión privada en el Reino Unido se ha estancado, no ha crecido desde el año del referendo y en el 2018 se contrajo un 3,7%. En comparación a otros países del G7, entre los que se encuentran Francia, Canadá, Estados Unidos, Japón, Alemania e Italia, la economía del Reino Unido fue la que presentó el peor desempeño en este rubro.

“Es muy inusual que la inversión se encoja tanto mientras que al resto del mundo le está yendo más o menos bien, hasta hace poco” complementó Vlieghe.

Otro estudio, del think tank independiente Resolution Foundation concuerda con el diágnostico de Vlieghe. “El Reino Unido ha pasado de ser una de las economías de más rápido crecimiento en el G7 antes del referendo, a ser una de las más lentas.”

Lo que es peor, frecuentemente, quienes asumen este costo son los ciudadanos mismos. Un estudio del Center for Economic Performance y el London School of Economics, calculó que el consumidor promedio ha pagado 404 libras adicionales al año como consecuencia del resultado del referendo. Todo por concepto de devaluación de la libra esterlina, que ha aumentado los precios de los bienes importados.

La Unión Europea, por decisión de su Corte de Justicia, dejó la puerta abierta para que el Reino Unido se retracte de su decisión, pero optar por esto trae otros costos, de tipo político, que Theresa May tendrá que sopesar con los aquí mencionados.

 

LatinAmerican Post | Pedro Bernal

Copy edited by Juliana Suárez

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