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Esta es la Estrategia de Aristi

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Estrategia es el nuevo sencillo de Aristi, un cantante colombiano que le apuesta a contactar con las emociones de forma diferente para crear música y para vivir

Esta es la Estrategia de Aristi

A partir del 15 de marzo, Estrategia, el nuevo secillo de Aristi estará disponible en todas las plataformas músicales (puedes realizar el pre-save en el este link).

Aristi es el proyecto solista de Sergio González Aristizabal, quien también hace parte de Coco Mano, una banda de la escena independiente bogotana que ha dado mucho de qué hablar por su sonido experimental. Sergio también participó en otros proyectos musicales como Animales Blancos y Surcos, bandas con las que se presentó en Rock al Parque y el Estéreo Picnic respectivamente.

En julio del 2018, Sergio se lanzó como solista con la canción 'Paisaje' y con ella pudimos encontrar un estilo más tranquilo, un proyecto que definitivamente va por otro lado y en el que se siente una voz más madura, voz que siguió presente en Juana, sencillo que lanzó en diciembre en colaboración con Alejandra Jiménez. Ambas canciones traen una sensación de paz que no puede pasar desapercibido, son composiciones que están bien pensadas, que no son forzadas y generan un estado de bienestar en quien las escucha.

Hablar con Sergio también genera este tipo de sensaciones. Es una persona amable, cálida y que trae un ambiente de tranquilidad con su sola presencia. Estuvimos hablando sobre Estrategia y sobre su carrera musical y nos fuimos no solo entusiasmados por escuchar la canción en todas las plataformas, sino también con una mente abierta a escucharnos a nosotros mismos y al mundo de una forma diferente.

LatinAmerican Post: ¿Cómo te adentraste en el mundo músical?

Sergio: Mi familia es muy musical, varios están dedicados profesionalmente a la música. Mi tía es pianista, su esposo es chelista en la sinfónica y mi tío, que fue mi maestro, es un man que estudió guitarra clásica y que enseña en el conservatorio. Entonces desde niño yo tuve ese acercamiento a la música y además por el lado clásico, muy técnico. Cuando yo empecé a estudiar música lo que yo quería era hacer canciones, hacer rock and roll, pero pensaba que si me metía por el lado clásico iba a aprender bien y eventualmente iba a terminar haciendo lo que yo quería.

Mi tío me recibió como alumno, lo que era bien importante porque es un man muy respetado y estaba toda esta mística del maestro. Comencé a ir a su casa los sábados y me fui dando cuenta de que la música era a lo que me dedicaría. Fui guitarrista clásico por unos años, me fue muy bien por ese lado. Yo aprendí ahí la disciplina del instrumento. Eso me enseñó que la dedicación daba unos resultados no solo externos, sino también internos, porque te transformaba la vida.

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L.P.: ¿Entonces, cómo pasaste de tocar guitarra clásica a participar en proyectos como Animales Blancos?

S: En el mundo de la música clásica hay mucha competencia y yo me metí mucho en esa película, de tocar mucho, de ganarle a los otros, y en algún punto, más o menos a los 19 años. Me harté de eso, me di cuenta de que la música ya no estaba teniendo sentido para mí, ya no me producía esa sensación de antes, había dejado de tratarse de amor y se estaba era tratando de mostrarse. Ahí casi me salgo de la carrera, pero ya estaba muy avanzado, entonces decidí sacar la carrera, terminarla y ya después dedicarme a otra cosa, porque lo que yo quería era hacer canciones. Eso fue lo que hice. De todas formas, todo eso me enseñó que se puede vivir de la música.

L.P.: ¿Cómo te metiste en la escena independiente?

S: Comencé con Los Mamas. Hacíamos música electrónica así tipo Plastilina Mosh o Amigos Invisibles, con humor, pero para bailar. Grabamos unas canciones y las subimos a un MySpace, ahí estuvimos varios años. Con Los Mamas fue mi primera vez de tocar en bares y de experimentar todas esas cosas, de grabar en un estudio una canción. Después de Los Mamas estuve en Animales Blancos, que fue muy bacano, para mí fue la universidad en bandas. Fuimos a Rock al parque, hicimos giras en Argentina, en México, grabamos discos completos. Fui bajista ahí y estuve tocando por cinco años. Nuestra música era muy atrevida, métricas raras y hacíamos lo que nos daba la gana, una cumbia, luego un punk, estábamos locos. 

Luego yo dejé de tocar en bandas y me fui a vivir en una finquita. No tenía internet, no tenía televisor y allá no llegaba la señal para el celular. Trabajaba a media hora, daba clases,  tenía cuatro días de estar en la finca y me dedicaba a componer, a escuchar música y a aprender. Me escuché todos los dicos de Cerati, de Drexler, etc. Después de estar un año allá, me devolví y comencé con Coco Mano, estoy con ese proyecto hace cuatro años y no lo vamos a dejar morir.

Luego me fui para la India y aprendí las técnicas ancestrales de meditación. Dejé de lado muchas cosas, cambié mi alimentación, aprendí a cuidar mis fuentes de energía y de eso también surgió Aristi. 

L.P.: Ya hablando de Aristi, es algo mucho más tranquilo. Las letras son más suaves y cuentan experiencias. 

S: Aristi recoge toda esa inhalación y exhalación de paz, ya dejando las cosas atrás y se enfoca en lo lindo, en lo bello, en lo tranquilo, lo suave, lo simple. No se trata que no haya detrás nada, sino que se piense hacia el positivo, hacia una transformación. Es algo más intuitivo, algo que genera una paz interior. Eso es Aristi, y eso es lo que quiero que sea el primer disco. Es fijarse en que detrás de la letra hay una experiencia.

L.P.: ¿Cómo fue el proceso con Estrategia?

S: Aquí en Colombia está llegando algo que se llama Comunicación No Violenta... claro, uno piensa en Ghandi, incluso más atrás, Patanjali y los Yoga Sutra, un libro de hace siglos que habla de la no violencia, de la Ahimsa como uno de los principios, un principio que aplica para todas las personas en todas la épocas y cuando se toma este principio y decides seguirlo eres tú quien genera la no violencia. 

Yo me acerqué a esto por un taller en El Arte de Vivir. Estaba muy entusado porque acababa de terminar con mi novia de tres años, entonces fui al taller de No Violencia sin expectativa, como por ir por hacerle el favor a una amiga. Supusé que iba a ser una conferencia sobre No Violencia, pero no, es una cosa super viva, es una cosa de hacer procesos, de saber qué sentimientos tienes aquí y ahora. A los días hubo un retiro en Villa de Leyva al que fui. Fue tremendo. Esos procesos tienen mucho que ver con reconectar con la emociones, tiene que ver con los vínculos con las personas. Se trata de priorizar las relaciones sobre cosas que priorizamos en nuestra sociedad, como la plata, la inmediatez, el afán... es algo que rescata cosas muy lindas.

En el primer taller, quien lo dirigía decía que hay algo que nos une a todos: las necesidades. Pero no es ver esas necesidades como carencias, sino como cosas que al manifestarlas son cosas divinas. Necesidad de amar, de amistad, de aportar. Todo lo que hacemos para suplir esas necesidades son estrategias. 

Ahí se me reveló la canción, un reto: hasta donde te dé tu creativdad es hasta donde puedes crear tus estrategias. Estrategia es una canción que yo siento que comunica esa no violencia, es una canción que busca que las personas resuenen con eso.

 

LatinAmerican Post | Vanesa López Romero

Copy edited by Juan Gabriel Bocanegra

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