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Francia: Macron VS Chalecos Amarillos

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Con nuevas jornadas de manifestaciones, los franceses marchan bajo la mirada militar

Francia: Macron VS Chalecos Amarillos

Desde noviembre de 2017, miles de franceses han salido a las principales calles de diferentes ciudades para marchar, en un inicio, contra la subida del precio del combustible. El movimiento, el cual se generó por medio de las redes sociales, ha generado una crisis en el gobierno del presidente Emmanuel Macron.

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Las jornadas se han caracterizado por los actos vandálicos y por los cientos de detenciones que la policía ha realizado. Sin embargo, las protestas de la jornada del 16 de marzo marcaron una nueva etapa, debido a los saqueos y destrucciones dentro de los emblemáticos Campos Elíseos, donde diferentes comercios y kioscos de periódicos fueron vandalizados. 

Como consecuencia, el gobierno francés anunció que para la jornada del pasado sábado, los militares también iban a estar presentes monitoreando las protestas; además de operar bajo estrictas órdenes, pues “a los soldados franceses se les permitirá disparar balas reales en las protestas previstas por el movimiento de los chalecos amarillos”, según Canarias Semanal. 

El general francés Bruno Leray afirmó que los militares “son perfectamente capaces de evaluar la naturaleza de la amenaza y actuar en consecuencia “de manera proporcionada”, de acuerdo con el mismo medio. Entretanto, manifestantes que han salido a marchar cada sábado desde que empezaron las jornadas, afirmaron que “no nos dan miedo ni los militares ni la policía, porque nosotros no destrozamos nada. Yo me manifiesto porque quiero poder comer también a partir del 20 de cada mes y lo seguiré haciendo hasta que podamos vivir mejor”, de acuerdo a declaraciones entregadas por Víctor a El País. 

Como resultado, 40.500 franceses salieron a las calles y la jornada dejó “8.545 controles preventivos , y 83 detenciones desde primeras horas del día en París”, según La Razón. Ante lo anterior el ministro del Interior Christophe Castaner, afirmó ante los medios que “el orden republicano ha sido respetado”, de acuerdo con el mismo medio.

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¿Sirven los Chalecos Amarillos?

A cuatro meses de protestas, originadas por los Chalecos Amarillos, Francia ha estado sumida en una crisis política. Si bien el movimiento empezó a través de Facebook y tuvo como base el descontento ante la subida del precio de combustible, más razones se sumaron a la causa: el alto costo de vida y la carga tributaria.

Sin embargo, uno de los principales problemas que presenta este movimiento es la falta de líderes claros, por lo que los motivos iniciales de protesta se fueron perdiendo y siendo reemplazados por jornadas llenas de violencia y agresividad. A lo anterior, también hay que agregarle las acusaciones antisemitas que salpicaron a este movimiento, tras los insultos realizados al filósofo Alain Finkielkraut.

El movimiento que se proclamó como el “altavoz del pueblo francés”, cada día se aleja más de esa representación al pueblo de Francia. Frente a esto, El Periódico, afirma que  “la repetida violencia hacia periodistas y policías y los enfrentamientos con camioneros que se han cobrado varias vidas han hecho perder legitimidad a las demandas de los chalecos amarillos”.

Producto de lo anterior, líderes políticos como Marie Le Pen, han aprovechado este revoltijo de ideales, para atacar a Macron, apoyando la idea de los manifestantes de pedir un plebiscito sobre las políticas del presidente. 

Es así como en enero, la principal líder opositora se refirió frente a este hecho: “en el contexto de la sana revuelta popular de los chalecos amarillos estas elecciones ofrecen la posibilidad de acabar con la crisis que ha nacido de la intransigencia de un presidente incompetente cuyo comportamiento es molesto”, de acuerdo a The Huffington Post.

Si bien las jornadas de manifestaciones han sido apoyadas por miles de franceses, lo cierto es que su existencia depende de las decisiones Emmanuel Macron. De acuerdo con el sociólogo Alexis Spire y en diálogo con El Periódico, “si Macron se limita a responder con reformas institucionales –introducir una dosis de proporcionalidad en las elecciones legislativas o ampliar el recurso del referéndum- reducirá la crisis a una dimensión política sin atajar la desigualdad social y fiscal que está en el origen del descontento”. 

 

 


Las decisiones de Macron

Como una forma de contener las protestas, el presidente francés realizó un gran debate nacional que fue llevado a cabo entre el 15 de enero y hasta el pasado 15 de marzo, en el cual intentó tratar de calmar los humos de los ciudadanos por medio de la recolección de quejas. Lo anterior dio como resultado alrededor de 10.000 reuniones y más del millón de contribuciones por medio de Internet. 

Cuando los resultados sean publicados, Macron dará las conclusiones a finales de abril y se espera que acceda a algunos cambios; no obstante y en varias ocasiones el presidente ha asegurado que está dispuesto al diálogo pero que eso no significa que accederá al cambio de todo lo piden los chalecos amarillos. 

Si bien Francia se enfrenta a una de sus peores crisis políticas, hay un factor que le juega a favor de Macron.“La única ventaja de Macron respecto a sus predecesores es que está solo. No hay una oposición estructurada. No hay ni a derecha ni a izquierda un partido de gobierno creíble", de acuerdo al politólogo Gilles Ivaldi y en diálogo con El Periódico. 

Es así como las próximas elecciones al Parlamento Europeo de 2019 serán clave para observar “el desgaste real de Macron –o lo contrario– y sobre la capacidad de la oposición de derechas e izquierdas para sacar partido del malestar”, de acuerdo con La Vanguardia. Además de ser “un referendo a su gestión y los resultados e implementación de las ideas obtenidas del Gran Debate determinarán el éxito de los próximos tres años de su gobierno”, según El Nuevo Siglo.

 

LatinAmerican Post | Laura Viviana Guevara Muñoz

Copy edited by Juliana Suárez