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Colombia podría perder 17.000 hectáreas de playa para 2040

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El cambio climático traerá irremediables efectos a la zona costera de Colombia durante las próximas cuatro décadas, impactando de forma definitiva sobre la linea costera

Colombia podría perder 17.000 hectáreas de playa para 2040

La Tercera Comunicación Nacional de cambio climático en Colombia concluóo que para 2040, la región costera de Colombia perderá un total de 17.000 hectáreas de terreno marino, esto será producto del ritmo de ascenso de las aguas del Pacifico y el Caribe, la acidificación marina, la acelerada erosión en la región litoral y la inclusión de especies extranjeras.

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Dicha estadística también reparte un total de 5.049 hectáreas de dicha proporción solo en la región caribe, recluyéndose las restantes 12.000 sobre las desprovistas ciudades de la costa pacífica. El mismo documento también ha sido capaz de señalar que de mantenerse dicha proporción hasta mediados del 2070, el ascenso volumétrico de las tierras afectadas podría elevarse hasta valores cercanos a las 7500 y 26100 hectáreas de manera respectiva.

El cambio climático en Colombia: un problema ambiental que amenaza la supervivencia de los ecosistemas playeros

A diferencia de otras regiones del mundo, la costa colombiana enfrenta al grave riesgo de inundarse por un fenómeno conocido como “dilatación oceánica”, en el cual, la superficie del mar al calentarse producto del calor de la atmosfera, se expande, ocupando por tanto un mayor volumen y satisfaciendo dicho desequilibrio con los espacios continentales de la costa que se encuentran en mayor proximidad a la línea del mar.

En palabras del director de Vulnerabilidad y Adaptación del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) Jorge Enrique Gutiérrez, este factor por sí mismo no es el responsable de la puesta en riesgo de importantes áreas urbanizadas. Al cambio climático se le debe sumar también la vulnerabilidad urbanística y demográfica que presentan importantes poblaciones asentadas en la costa.

El aumento del nivel del mar incrementa de forma directa y proporcional al índice de vulnerabilidad que muchas poblaciones costeras poseen. Las inundaciones consecuentes, no solamente ponen en peligro el urbanismo de importantes áreas municipales y estructuras históricas, sino que además, afectan a la población circundante a través fenómenos como el desabastecimiento de agua dulce, y una inevitable perdida de viviendas y hogares. Este último factor, se encuentra inevitablemente ligado al turismo, ya que las principales vías de acceso podrían verse afectadas y bloqueadas de definitiva manera.

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Barranquilla, Cartagena y Santa Marta: el impacto del nivel del mar sobre las ciudades costeras

Por encontrarse asentada sobre la desembocadura del rio magdalena, Barranquilla se incluye entre la lista de las ciudades de la costa colombiana más vulnerables frente a la subida del mar. Los efectos del ascenso de temperatura preocupan a los expertos desde hace ya una década, siendo una de las medidas implementadas el control del tráfico vehicular y la no utilización de palmeras y especies vegetales no autóctonas para la ambientación de espacios urbanos.

En el caso de Puerto Colombia, su población más cercana, las autoridades se encuentran luchando frente a la alta erosión marina promovida en secciones como en su casco urbano y en el corregimiento de Salgar.

Respecto a Cartagena de Indias, el Ministerio Nacional de Ambiente, ha sido una de las instituciones las cuales recientemente han hecho un mayor énfasis en la vulnerabilidad que dicha población posee para con el cambio climático en Colombia. Según sus cálculos, un 54% de su extensión se encuentra amenazada por dichos elementos, medida de la cual un 86% se corresponde con las zonas de patrimonio histórico y colonial, y el otro 70% a las áreas de manglar. Se conoce que desde el año 2014, el Plan Cartagena Competitiva y Compatible con el Clima (Plan 4C) se encuentra trabajando para hacer frente a dichos problemas.

Al igual que otras regiones de la costa colombiana, la construcción de espolones ha sido una actividad importante en Santa Marta durante sus últimas dos décadas. Pese a ello algunos sectores de la localidad no han podido evitar verse afectados, como ocurre en el caso del Club Santa Marta y el Balneario Costa Verde. El Ministerio de Ambiente también ha reportado la próxima desaparición de un tramo de la autopista Troncal del Caribe que une a la citada ciudad con Barranquilla.

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El IDEAM ha divulgado otros datos importantes acerca de la desaparición de numerosos sectores de la ciudad. Se incluyen en ellos, a bahías como El Rodadero Sur, Taganga, y Pozos Colorados. Los municipios de Ciénaga y Pueblo Viejo son señalados como los más propensos a ser inundados durante las épocas de invierno y de excesiva pluviosidad.

¿Qué papel pueden jugar los Planes para el Ordenamiento Territorial (POT) para hacer frente a la subida del nivel del mar?

A mediados de 2014, el Séptimo Foro Urbano Mundial celebrado en Medellín llegó a la conclusión de que un 99% de los 1202 municipios a nivel nacional poseen un Plan de Ordenamiento coherente y consolidado. Parece ser que este tipo de herramientas administrativas constituyen las únicas posibilidades de solución que Colombia posee para evitar la destrucción de su zona costera ante la imposibilidad de hacer frente a los efectos provocados por las emisiones de Co2 a nivel global. Sin embargo a pesar de dichas medidas, existen determinados sectores gubernamentales que argumentan que aun dicha sección, para ser efectiva, merece aun ser trabajada.

Dos de los más importantes de todos ellos han sido el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM, y la Superintendencia de Servicios Públicos, los cuales destacan como de 47 municipios costeros, solo actualmente 17 ejecutan planes de limpieza que tienen en cuenta las playas. Hecho que por si demuestra la necesidad que posee la inclusión de los espacios marítimos en las más recientes planificaciones gubernamentales. Para mediados de agosto de 2018 el Ministerio de Ambiente notificó el vencimiento de 897 POT, insistiendo no solo en su renovación, sino la inclusión de diferentes variables ambientales, relacionadas con el cambio climático en Colombia.

 

LatinAmerican Post | Abraham Nuñez

Copy edited by Vanesa López Romero

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