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Desde Troya hasta Bogotá: una charla con Matthew Battle

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Tras el lanzamiento de su álbum debut con su banda Warm Tricks, Battle se presentará el viernes 4 de mayo en Bogotá, la ciudad que lo ha visto crecer musicalmente

Desde Troya hasta Bogotá: una charla con Matthew Battle

¿Conocen algo sobre Essex, Inglaterra? Este condado ubicado al este de la isla ha traído al mundo a algunos de los músicos y bandas más notorios del mundo contemporáneo. Agrupaciones como Blur, Depeche Mode, Humble Pie y The Prodigy son algunos que lograron alcanzar la fama mundial y viajar por el mundo llenando sitios de gran escala. Pero hoy no venimos a hablar de las viejas glorias, hoy venimos a hablar sobre un inglés que se enamoró de una colombiana en Londres mientras estudiaban ambos allá y lo convenció de irse a venir a Bogotá. No necesitó saber de un sinfín de animales ni de frutas exóticas: el amor por su pareja fue suficiente. Hoy vamos a hablar de Matthew Battle.

Llegaron a la capital colombiana en el 2014. Matt, como prefiere que le llamen, empezó traduciendo al inglés y editando textos en su lengua natal como freelance para pagar el arriendo. Al poco tiempo logró conseguir trabajo como profesor en la EAN dictando clases de inglés, cultura inglesa, literatura y negocios en inglés.

Fue hasta finales del 2015 que decidió componer, grabar y producir música en su casa como solista. Sacó cinco LPs en total, y logró conformar una banda para presentarse en varios sitios bogotanos. El año pasado decidió alejarse del proyecto Matthew Battle -no confundir con Matt Battle en las plataformas de streaming- para fundar Warm Tricks. En agosto del 2018, lanzó el primer sencillo, titulado ‘Aeaea to Ogygia; or Summer’s Gone’. Así, el primero de mayo lanzo su álbum debut, Owl Flies Home, álbum conceptual. Hablamos con él para que nos explicara un poco de su disco debut y sus gustos musicales.

Desde Troya hasta Bogotá: una charla con Matthew Battle

LatinAmerican Post: ¿Qué hace que un álbum sea conceptual?

Matthew Battle: Pienso que un álbum es conceptual cuando hay un tema o una narrativa que ata el disco en su totalidad. Pueden ser temas musicales o líricos. En el caso de Owl Flies Home, ambos métodos son usados.

LP: ¿Qué es un “truco tibio”?

MB: El nombre “warm tricks” lo saqué de Finnegans Wake, novela de James Joyce. Lo saqué de este pasaje: “Toda mi vida viví entre ellos, pero ahora me detestan. Y yo detesto sus pequeños trucos tibios”. Joyce es uno de mis escritores favoritos, por lo que me pareció apropiado. Además, este disco está basado en La Odisea, y Joyce tiene un relato moderno de la obra de Homero llamado Ulysses, por lo que todo tuvo sentido. Leí el verso en los zapatos del narrador, rechazando las demás personas; sus “trucos tibios” es su descripción a lo que él ve como la falsedad en la calidez humana. El narrador se ve como un extraño frente al resto de la humanidad, que de alguna manera ata mi proyecto, que se podría describir como “música ajena”, música hecha en el cuarto por los mismos músicos. Entonces, un “truco tibio” sería esa falsedad humana que muchos de nosotros desconfiamos, una desconfianza hacia la masa, supongo.

LP: En The dream pt 1, ¿quién habla en la radio?

MB: Esta canción es la precursora de la narrativa del disco. Es una secuencia onírica donde el narrador es un niño de siete años que está leyendo un libro en su cama. Básicamente, la voz que escucha en la radio es una premonición de su amor verdadero -su Penélope en términos homéricos-, mujer que eventualmente encontrará en Bogotá. Ella lo está llamando a través de la radio. En la segunda parte, llamada “Call of Ithaca”, el narrador preconcibe su viaje a la ciudad colombiana, pero despierta y sigue en su ciudad natal, su Troya. Luego se convierte en un búho y viaja a Bogotá. Que se convierta en realidad en búho o que todo lo haya soñado, queda a interpretación del escucha.

LP: ¿Es el indie lo mismo que el punk en cuanto a lo DIY?

MB: No estoy muy seguro sobre el término indie, en realidad no me gusta tanto. Su origen viene del auge de disqueras independientes, como Rough Trade, en los ochentas, por lo que no es un género. No describe nada musicalmente sino la manera de grabarla, producirla y difundirla. Hoy en día, cualquier banda que toque algunas guitarras discordantes y que tenga algún sonido particular frente a lo comercial es catalogado como indie, aunque pertenezcan a disqueras comerciales.

El punk y lo DIY, por el otro lado, son en esencia iguales en sí mismos. Para mí, el punk no es este cliché de chaquetas de cuero, crestas y taches, sino el espíritu de hacerlo tú mismo; de usar lo que tengas a la mano, tanto en lo material como en lo musical. El punk es libertad frente a lo establecido en la música. El punk no te exige ser un virtuoso, con tal que sepa tocar tres acordes, puedes montar una banda y componer. Para mí, eso es bastante liberador, de hecho me considero un discípulo de la ética punk. Para mí, la música no e sosbre el virtuosismo, es sobre expresión y creatividad.

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LP: Muchos ingleses que viven o han vivido acá, como Quantic o Richard Blair de Sidestepper, han mezclado sus influencias nativas con música tanto colombiana como latinoamericana, como cumbia o salsa. ¿Alguna vez has pensado en fusionar tu estilo con ritmos latinos?

MB: He pensado en componer música más bailable. Los colombianos consumen música de manera muy diferente a los ingleses. En Reino Unido, la música no está hecha tanto para bailar sino para reflexionar, contemplar y, en casos extremos, poguear. Obviamente hay muchas excepciones, pero me parece que en Colombia la música está más para bailar y enfiestarse. Entonces sí, he pensado en componer temas más bailables para acercarme más a los colombianos.

Sin embargo, me parece un poco desagradable cuando la gente trata de mezclar géneros que son absolutamente diferentes. Me parece que, para triunfar mezclando dos géneros demasiado distantes, uno debe tener un poco de esas culturas musicales en su ADN musical. También me parece que estas mezclas son más fructíferas en la música electrónica y bailable, como Sidestepper o Quantic. Dicho esto, no cierro la posibilidad de conformar un nuevo proyecto más tropical, algo que no sea Warm Tricks. De hecho, un amigo colombiano que vive en Londres me invitó a tocar en una banda que está conformando de punk-salsa.

LP: ¿Qué música colombiana disfrutas más? O latinoamericana

MB: Me encanta la música latinoamericana. El vallenato viejo me parece supremamente interesante y admiro mucho a músicos como Calixto Ochoa, Alejo Durán y Rafael Escalona. Me parece que hay un paralelo considerable entre los artistas de blues de principio del siglo pasado y los primeros vallenateros en el sentido de que  son artistas folclóricos expertos en transmitir y diseminar su propia cultura de manera muy orgánica.

También me encantan Willie Colón y Héctor Lavoe. Además de considerarlos unos compositores asombrosos, lo que me encanta de ellos es la luz y oscuridad que manejan en sus canciones. Me refiero a la poesía oscura de Héctor con la claridad en las composiciones de Colón. En ellos veo la mezcla que hablaba en la pregunta anterior: la tradición cerebral en las letras de Héctor con lo bailable de Colón. En otras palabras, uno fácilmente puede bailar con esa música pero también tiene este lado intelectual y oscuro con el que uno puede sentarse a contemplar solo en su casa. Me parece supremamente interesante esto por lo difícil que es hacerlo.

LP: Aprovechando que la biopic de Elton John se estrena pronto, ¿sobre cuál músico (no banda) harías una biopic?

MB: Me gustaría sobre R. Stevie Moore, a quien le llaman el padrino de la música DIY. Me parece que él ha sido un poco ignorado durante toda su vida a pesar de componer música increíble. Supongo que lo veo como un espíritu familiar.

Desde Troya hasta Bogotá: una charla con Matthew Battle

LP: Varios expertos concuerdan en que la era del CD se acabó. ¿Estás de acuerdo? Si sí, ¿qué planes tienes en cuanto a comercializar tu música en un formato físico?

MB: Para mí, personalmente, el CD está muerto ya que no lo consumo, aunque tenga una colección bastante grande en la casa de mis padres. Cada vez más hay menos lugares donde uno pueda poner un CD, por ejemplo los carros ya no vienen con un reproductor de discos, ni siquiera los computadores. Personalmente, siempre preferí los vinilos, desde que tengo memoria. Mi primer disco fue uno de Michael Jackson que lo ponía en el tocadiscos de mis padres. Luego de eso me compré un tornamesa de segunda donde pude escuchar todos los discos de mis papás, más que todo de Beatles y Led Zeppelin. Me encantaría tener mis trabajos en vinilo pero eso en Colombia es imposible, por lo que tocaría buscar opciones afuera del país, y eso ya lo vuelve bastante caro por cuestiones de transporte. Por ahora voy a manejar mi música solo en digital, con códigos de Bandcamp. Pero sí, definitivamente el formato físico me parece indispensable, más que todo en vinilo porque, al ser un producto grande, uno le da la sensación de tener una obra de arte, algo que estudiar, algo que contemplar por horas.

Si vives en Bogotá y te interesa asistir al lanzamiento en vivo del disco, acá te dejamos el flyer con toda la información para que vayas.

Desde Troya hasta Bogotá: una charla con Matthew Battle

 

LatinAmerican Post | Pedro Vergara

Copy edited by Juliana Suárez

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