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Torres y Giammattei: las dos opciones para la presidencia de Guatemala

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Estos dos candidatos conservadores disputarán en las urnas para la segunda vuelta en medio de la desilusión general por la inevitable continuación de la vieja política

El pasado 16 de junio, Guatemala estuvo en jornada electoral para decidir quién ocupará la presidencia en el periodo 2020-2024. Todavía no se ha escrutado todas las mesas dos días después, fecha de redacción de este artículo, pero con el 98% revisado los candidatos que se enfrentarán el próximo 11 de agosto en la segunda vuelta ya están claros: Sandra Torres del partido UNE y Alejandro Giammattei de Vamos, ambos de tendencia conservadora.

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Por un lado, como informó el diario República, Torres adquirió 1'112, 559 votos, lo que le valió el primer puesto con el 25.74%, pero aun lejos del 50% necesario para llevarse la presidencia en la primera ronda. Por otro lado, Giammattei quedó en el segundo puesto con 600,653 votos, el 13.89%. Vale la pena mencionar también el alto nivel de abstención: hubo una participación de 4'981,899 personas de los 8'150,221 habilitados, es decir, 3'168,322 decidieron no votar, casi un 40%.

Aunque los mayores retos del país son la corrupción y la migración, las propuestas de los candidatos parecen estar enfocados hacia otros campos. Según la BBC, Torres prometió que su gobierno se enfocaría en cuatro ejes: "la reactivación económica, (...)trabajar para garantizar la seguridad y la justicia, (...) protección social (...) y extremar los esfuerzos para garantizar la transparencia de su gestión". Giammattei no se queda atrás en poco trato de esos retos, ya que su campaña enfatiza en la conversión de Guatemala en un país exportador y en la dignificación de las fuerzas del orden, especialmente la policiía, un aspecto en afinidad con la política 'de mano dura' que desea aplicar.

Frente a estos candidatos que representan la continuación del statu quo, los ánimos reformistas de la población quedaron en el piso, aun más bajo que con la desilusión del actual presidente del país, el humorista Jimmy Morales, quien había prometido reformar las instituciones, una 'antipolítica' pero que no hizo mucho y hasta empeoró las cosas.

Dentro de lo más criticado que hizo, fue desligitimar una de las organizaciones más importantes a nivel latinoamericano para luchar contra la corrupción: la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), creada en el 2006 después de la firma de un acuerdo entre la ONU y el Gobierno de ese entonces, y cuyos términos vencen este año. Esta misma prevención frente a la organización la tienen los candidatos, no solo porque ya han sido acusados por ella en años anteriores, sino porque, como recuerda El País, "ninguno habla, ni remotamente, del retorno de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, que se proyectaba como la gran esperanza de Guatemala para el establecimiento de un auténtico Estado de derecho".

En contraposición a la posición de los políticos, la CICIG cuenta con gran aprobación por parte de los guatematecos. Al menos el 70% de la población, según encuestas consultadas por Infobae, aprueba la comisión y su trabajo contra la corrupción cuyos resultados han sido la persecución de 100 casos y la imputación de 700 personas con vínculos con más de 60 redes criminales". Como afirma en Twitter Daniel Zovatto,  director para Latinoamérica del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral, "de concretarse la salida de la CICIG, ello representaría un grave retroceso y un pésimo antecedente en la lucha contra la corrupción no solo en Guatemala sino en toda la región centroamericana".

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¿De donde vienen Torres y Giammattei?

Los candidatos a la segunda vuelta ya son viejos conocidos en la política tradicional de Guatemala, pues ella fue finalista en las anteriores presidenciales y él se ha lanzado cuatro veces por el cargo.

Con 63 años, Torres es licenciada en Comunicación Social y es conocida por su faceta empresarial, pero especialmente por haber sido la primera dama del expresidente Álvaro Colom, quien gobernó entre 2008 y 2012. En esta ocasión, se lanzó con el partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).

Aunque ella misma se autodenomine como una socialdemócrata, se considera que su forma de gobierno se acerca más a la centro-derecha, ya que es reconocida por no conceder diálogos y ser de mano firme. Como afirmó el politólogo Renzo Rosal para la BBC, "Torres se ha erigido como una líder política relativamente fuerte. Se caracteriza por ser autoritaria, con una personalidad bastante fuerte en la que todo el partido gira alrededor de ella, impositiva y poco abierta al diálogo", le dice Rosal a BBC Mundo".

También es importante mencionar que ha estado involucrada en problemas de corrupción, ya que el Ministerio Público y la CICIG buscaban juzgarla por presunto financiamiento ilícito en su campaña del 2015. Sin embargo, esto no fue posible por la inmunidad política que adquirió al lanzarse como candidata, incluso después de que las anteriores instituciones reclamaran a la Corte Suprema de Justicia que se le anulara.

Giammattei, también de 63 años, es un médico muy interesado en el poder desde hace muchísimo tiempo, siempre con un partido distinto, en esta ocasión con Vamos, el cual es de tendencia de derecha y con propuestas "promilitares, autoritarias y que tienen calado en una sociedad bastante conservadora", según Rosal. Ésta también recuerda que Giammatei "claramente no es un hombre de partido, sino un hombre interesadísimo en ser presidente a toda costa que definen como alguien autoritario, operativo y de fuerte carácter".

Ha pasado por varios cargos en organismos públicos como el Cuerpo de Bomberos o el Tribunal Superior Electoral, pero es conocido principalmente por haber dirigido el Sistema Penitenciario entre el 2005 y el 2007. Este último reconocimiento no viene precisamente de una labor bien hecha, sino por el escándalo de la Operación Pavo Real, una operación de 'recuperación' de la Granja Penal Pavón en la que fueron asesinados siete reos. Años después, gracias a investigaciones del Ministerio Público y la CICIG, se determinó que eso no había sido más que una cortina de humo para la limpieza social con el visto de bueno de funcionarios superiores como Giammattei. Sin embargo, después de un tiempo el juicio no quedo en nada por la falta de pruebas.

Probablemente, como ya se ha visto en el radar de la CICIG, Giammattei ha expresado públicamente que no apoya la renovación de la comisión. Como afirmó en entrevista para la BBC, "no se puede renovar algo que se venció. Habría que sentarse con los órganos de justicia a evaluar sobre el proceder de la Cicig"

 

LatinAmerican Post | Juan Gabriel Bocanegra

Copy edited by Juliana Suárez

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