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Los mejores terceros: ¿un formato de competición justo o injusto?

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El fútbol ha cambiado, pero el tema de un clasificado bajo la figura de comodín ya es una condición que lleva años en varios torneos y que aún no ha sido evaluada 

Los mejores terceros: ¿un formato de competición justo o injusto?

Conversaba con unos amigos sobre los posibles clasificados para los cuartos de final de la Copa América Brasil 2019 y salió a relucir el tema del mejor tercero. Uno de ellos no especialista en el tema preguntó “¿Cómo es que un mejor tercero puede llegar a ser campeón?”, con lo que tomó una posición contraria a este formato, que muchos pueden considerar atractivo y otros injusto. Eso es precisamente lo que planteo en este artículo.

Read in english: Best third-placed qualification: a fair or unfair competition format?

Lo primero que debemos decir es que el mejor tercero es una alternativa que tiene tradición en las competiciones FIFA. En el Mundial de Fútbol, las ediciones de México 86, Italia 90 y Estados Unidos 94 se jugaron con el formato de seis grupos de cuatro equipos, en los que para poder jugar la ronda de octavos de final fue necesario dar cupo a los cuatro mejores terceros de esos seis grupos. Desde Francia 98, cuando se amplió el cupo de participantes a 32, la modificación se volvió más lógico, pues solo clasificaban los dos mejores de cada grupo para establecer los 16 que disputan los octavos de final. Ese formato se mantendrá como mínimo hasta Qatar 2022. 

Sin embargo, el formato de mejor tercero aún se utiliza en el Mundial Sub-20 y en el Mundial Femenino. Por supuesto, se implementó en la Copa América, la cual desde la edición de Ecuador 1993 —cuando se amplió el cupo a 12— da acceso a dos mejores terceros de tres de cuatro grupos, para así tener a los ocho mejores en los cuartos de final. La Copa América solo contaba con los 10 países que integran la Conmebol hasta 1991. En aquel entonces, con dos grupos de cinco países, clasificaban los dos mejores de cada zona para un cuadrangular final.

En las ligas profesionales de Estados Unidos, por ejemplo, se ven casos similares con el llamado comodín. Ocurre tanto en la National Football League (NFL) como en la Major League Baseball (MLB), en las que, por cada división, algunos segundos (los de mejor registro) terminan avanzando para un partido extra y único. Si lo ganan, les permite seguir en la competencia en la fase de postemporada. Por lo tanto, no es nuevo. Y sí, es atractivo porque muchas veces los equipos cambian en etapas de eliminación directa y mejoran, mientras que otros, con campañas regulares inmaculadas, se desinflan en los momentos de mayor presión.

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¿Justo o injusto?

En el fútbol, y en el deporte en general, es difícil evaluar la justicia, porque al final lo que importa es el resultado. Las formas son importantes, pero por lo general terminan siendo olvidadas en detrimento del nombre del equipo que termina ganando un torneo. ¿Recuerdan a la Grecia que ganó la Eurocopa en 2004 en Portugal? Jugó horrible, pero se defendía bien y en la pelota parada eran infalibles.

Entonces, la justicia también termina siendo relativa, pues todos los campeones en la historia del deporte llevan consigo algún mérito que les permitió alcanzar ese logro. Es como la vida misma. Ahora, cuando hablamos de números o cifras, estas son irrefutables.

Retomo la conversación con el amigo que comenté al inicio de este artículo, pues decíamos que, en ese momento, Paraguay, con dos puntos de los nueve posibles, podía avanzar como mejor tercero si se había un empate entre Japón y Ecuador, lo que finalmente ocurrió. Un hecho que desafió la lógica. Incluso, en el Grupo B de la Copa América, se pudo dar un fenómeno que al menos yo jamás he visto en 33 años de mi vida como espectdor de partidos de fútbol. Colombia venció 1-0 a Paraguay y así ganó sus tres partidos para alcanzar nueve puntos. Argentina superó 2-0 a Qatar, pero, si hubiesen empatado, aquella zona hubiese dejado a albicelestes, asiáticos y guaraníes igualados en el segundo puesto con apenas 2 puntos. Allí ni siquiera hablamos ya de un mejor tercero, sino que hasta como segundo, un equipo pudiera avanzar de fase con tan escasa producción.

Pero también puede ocurrir a la inversa. ¿Cómo? Hace poco, en el Mundial Femenino de Francia 2019, Italia, Brasil y Australia quedaron igualados con 6 puntos tras ganarse entre ellos, mientras Jamaica perdió con todos para quedar sin unidades en la serie C. Afortunadamente, allí clasificaban los cuatro mejores terceros y Brasil, que por gol average fue tercero, pudo avanzar con 6 puntos de 9 posibles. Pero pregunto: ¿qué hubiese pasado si era un torneo en el que solo clasifican dos por grupo? Las brasileras hubiesen quedado eliminadas. Así como lo leen.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Conclusiones

Entonces, a final de cuentas, no siempre lo de mejor tercero es malo o injusto; en ocasiones, puede ser lo mejor que le pasa a un equipo que hace méritos para avanzar y se consigue en un grupo muy competitivo. Va a depender de cómo quede el grupo y eso es algo que no podemos advertir o saber, simplemente ocurre. Es parte del deporte, del fútbol en este caso, y ningún sistema de competencia puede evitarlo. Por suerte, nunca un equipo con seis puntos ha quedado eliminado y tampoco uno con solo dos ha avanzado como segundo.

No obstante, como ya vimos que puede suceder, mi consideración final que es que la FIFA debería implementar alguna cláusula, norma, condicionante, o como prefieran llamarlo, que permita que, si en fase de grupos un combinado nacional logra seis puntos siendo tercero, pueda clasificar, sobre todo en detrimento de un segundo que apenas logró dos, tres o cuatro puntos. Sería algo inédito, pero necesario en el deporte más popular del planeta. 

Posiblemente muchos lo criticarán, pero realmente creo que sería lo más cercano a justicia aun cuando se sacrifique la independencia de cada grupo. Ojalá nunca pase, pero si ocurre la FIFA tendrá que hacer algo al respeto para evitar lo que generó este artículo: que los fanáticos consideren injustas sus competiciones.  

 

LatinAmerican Post | Onofre Zambrano

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