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Siria: entre ataques y acuerdos

Diez días después de la decisión de Trump de sacar las tropas de la frontera de Turquía y Siria, su gobierno y el de Erdogan han llegado un acuerdo temporal.

Vista de la ciudad en Siria

Vista de la ciudad en Siria. / Foto: EFE

LatinAmerican Post | Juliana Suárez

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Los ataques por parte de Turquía no esperaron una vez que el mandatario estadounidense retiró sus tropas. Estas acciones lograron que en tan solo tres días, más de 100.000 sirios tuvieran que desplazarse de sus viviendas en búsqueda de resguardo. 

Desde la salida de las tropas estadounidenses, los ataques por parte de Turquía no cesaron y en pocos días el número de muertos llegó a 300, según El Tiempo.

¿Qué pasa en Siria?

Siria ha sido un campo de batalla los últimos años donde las principales víctimas ha sido la población civil. Un conflicto que lleva más de 8 años y medios y ha desatado una ola de desplazamiento forzado interno y externo. Según datos de Unicef, hay 6.2 millones de familias desplazadas a lo largo del territorio sirio y otras 5.6 están como refugiados en otros países, uno de ellos es Turquía.

 

El conflicto, además, tiene distintos actores que se interponen. Por un lado está el gobierno sirio, bajo el mando de Bashir al-Ásad, cuyas acciones consideradas dictatoriales dieron pie a una guerra civil. A partir de esto, surgieron ejércitos ciudadanos que buscaban derrocar al gobierno de al-Ásad pero se terminó por desatar una ola de violencia que el gobierno ha llamado terrorismo de yihadistas, con el Estado Islámico (EI).

Por otro lado están los kurdos, un pueblo que lucha desde décadas atrás --desde el final de la Primera Guerra Mundial-- por conseguir un Estado. Mientras tanto, viven en Irak, Irán, Turquía y Siria principalmente. La mayoría de ellos en Turquía y Erdogan los ha catalogado como un grupo terrorista. En cada uno de los países donde se encuentran, los kurdos han llevado sus propias luchas contra los gobiernos, haciéndose enemigos de la mayoría, como es el caso de Turquía.

Sin embargo, en Siria, los kurdos han llevado una lucha no solo contra el gobierno sino contra el Estado Islámico. Esto los llevó a ser principales aliados de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo yihadista. Actualmente, bajo la protección de EE.UU, los kurdos tenían a los principales líderes yihadistas presos en Siria. 

Por lo tanto, los ataques de Turquía hacia los kurdos con la intención de despejar la zona fronteriza donde actualmente se encuentran, presentan a ojos de la comunidad internacional, la posibilidad del resurgimiento de los yihadistas.

Por su parte, la comunidad internacional ha alzado su voz en repetidas ocasiones para exigir la renuncia de Bashir al-Ásad, liderados por la Unión Europea, Estados Unidos y el vecino Turquía. Mientras tanto, países como Rusia defienden la soberanía de al-Ásad y niegan la intervención internacional en los asuntos internos. Además, son los principales proveedores del armamento de guerra del país árabe.

Lo anterior ha convertido a las ciudades principales, como Alepo y Damasco, en campos de guerra donde las principales víctimas han sido civiles. A fin de cuentas, es una lucha de poderes y distintos intereses entrelazados que han terminado por afectar a los ciudadanos.

Consecuencias y negociaciones

A pesar de que Trump afirmó en una rueda de prensa al comienzo de la semana que “si Turquía entra en Siria, es entre Turquía y Siria. No es nuestro problema", el mandatario ha respondido a los ataques con posibles sanciones para el gobierno de Recep Tayyip Erdogan.

Vía Twitter, Donald Trump afirmó: "Estoy totalmente preparado para destruir rápidamente la economía de Turquía si los líderes turcos siguen en su sendero peligroso y destructivo". En los pocos días que duró la amenaza, afirmó que pondría aranceles del 50% en el acero turco, sancionaría a funcionarios y ex funcionarios y se retiraría de las negociaciones para un posible acuerdo comercial.

Este anuncio, aunque no alcanzó a hacerse efectivo, fue suficiente para que ambos gobiernos (EE.UU y Turquía) se sentaran a discutir las acciones próximas de las ofensivas. El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, se reunió con Erdogan en Ankara para discutir un posible cese al fuego. El acuerdo consta de una suspensión temporal a las ofensivas militares que durará 120 horas. 

Lea también: Trump advierte a Turquía sobre guerra en Siria

El propósito de esto es que en ese lapso las fuerzas kurdo-árabes, las Fuerzas Democráticas Sirias, se vayan de la zona fronteriza con Turquía. El papel de Estados Unidos en este cese al fuego será ayudar a los kurdos a realizar un despliegue organizado para que la decisión, que hasta ahora es únicamente temporal, se vuelva definitiva.

La condición de esta negociación es que Estados Unidos retire las sanciones económicas que amenazó con ponerle a Turquía, a pesar de que el presidente Erdogan había manifestado que las sanciones “no le preocupaban”.

El gobierno turco busca despejar la zona fronteriza del todo, lo que significa que las fuerzas kurdas, a quienes Turquía considera un grupo terrorista, deben irse de ahí. El propósito del despeje, donde se busca crear una “zona de seguridad” de 32 kilómetros, es reubicar a 3.6 millones de sirios que actualmente se encuentran refugiado en Turquía. Esta intención no ha sido bien vista en la comunidad internacional, pues se considera que Turquía quiere sacar a los refugiados de su territorio, lo cual no se permite bajo la mirada del Derecho Internacional de los Refugiados.

 

A la espera de lo que pueda pasar, los kurdos y el gobierno sirio, que normalmente no han sido aliados, lo han hecho para contrarrestar las acciones de Turquía en el norte de Siria. De forma que de reanudarse la ofensiva Turca después del pacto temporal, el gobierno sirio también actuaría en contra de Erdogan.

Las 120 horas del acuerdo temporal al que llegó el gobierno estadounidense con el turco acaban el próximo martes 22 de octubre.

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