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Se agrava la situación en Chile bajo el control militar

En la tarde del pasado viernes 18 de octubre, el presidente chileno Sebastián Piñera decretó el estado de emergencia ante los graves hechos de violencia y vandalismo desatados como consecuencia de las manifestaciones de la ciudadanía en rechazo al alza de los pasajes en el metro de Santiago.

Estación del metro en Chile.

Estación del metro en Chile. / Foto: REUTERS

LatinAmerican Post | Alberto Castaño

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Todo empezó con manifestaciones de protesta de estudiantes que realizaban evasiones masivas en el pago del pasaje en metro burlando los torniquetes de entrada al sistema masivo de transporte.

La situación comenzó a agravarse y derivó en la quema de diversas estaciones del metro, saqueos a supermercados, incendios en autobuses, monumentos públicos e incluso la sede central de ENEL, la compañía eléctrica que abastece a los chilenos fue blanco de vandalismo en la noche del viernes por ciudadanos que arremetieron contra sus instalaciones.

Adoptando una medida para controlar los desmanes desatados en Santiago, el presidente de los chilenos nombró al general de División Javier Iturriaga del Campo como Jefe de la Defensa Nacional, quien según el Artículo 5° de la Ley Orgánica Constitucional de los Estados de Excepción, cuenta con la potestad de “asumir el mando de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública que se encuentren en la zona declarada en estado de emergencia, para los efectos de velar por el orden público y de reparar o precaver el daño o peligro para la seguridad nacional que haya dado origen a dicho estado, debiendo observar las facultades administrativas de las autoridades institucionales colocadas bajo su jurisdicción”.

Restringiendo el derecho ciudadano a la reunión y libre movilización, Piñera cedió el control de la capital chilena a los militares en las provincias de Santiago y Chacabuco mientras hacía pública una fotografía en una pizzería, departiendo con su familia antes de regresar a El Palacio de La Moneda, con una expresión adusta y fría.

Posterior a su arribo, hacia la media noche llegó el general Iturriaga vistiendo traje de combate y con una boina negra que recordó a muchos chilenos los tiempos en los que eran los militares los que mandaban en el país bajo la dictadura del general Augusto Pinochet.

En rueda de prensa, Iturriaga del Campo expuso medidas de seguridad para controlar los desmanes y destrucción de bienes públicos y exacerbó los ánimos de la ciudadanía con un comentario que parecía tener tono incendiario y provocador: “Ojalá el domingo tengamos un nuevo campeón del fútbol chileno. No soy de la Católica, por si acaso”, en medio del caos reinante en el país y tras el anuncio de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de cancelar los partidos de fútbol del fin de semana, el comentario del militar en función de Jefe de Defensa Nacional no cayó nada bien.

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Durante la noche del sábado 19, el presidente Piñera anunció que ha “escuchado con humildad la voz de la gente” y por tanto decidió suspender el alza en los costos del pasaje del metro. A pesar del anuncio del presidente, la ciudadanía no cedió en su manifestación de descontento y en la cólera desatada.

Las expresiones de descontento no quedaron restringidas a la capital chilena, ciudades como Valparaíso y Concepción amanecieron el domingo con graves daños en sus edificaciones y estructuras públicas, sumado a la parálisis de algunos puertos y bloqueos en ciertas carreteras.

Hacia las 8:00 PM (hora local), desde la cuenta del Ejército Nacional en la red social Twitter, se comunicó la decisión de decretar, por parte de la Jefatura de la Defensa Nacional, el toque de queda en Santiago, desde las 7:00 PM (es decir, una hora antes de ser comunicado), hasta las 6:00 AM del lunes 21 de octubre.

 

 

Posterior a este anuncio, el toque de queda se extendió a las ciudades de Valparaíso y Concepción desde las 8:00 PM del domingo 20 hasta las 6:00 AM del lunes siguiente. Fue el Jefe de la Defensa Nacional en la Región de Valparaíso, el Almirante Juan Andrés de la Maza, quien confirmó la medida. Por su parte, su homólogo en la región de Concepción, el Contralmirante Carlos Huber, comunicó idéntica medida para esta zona del país. Más tarde fueron las ciudades de La Serena, Coquimbo y Rancagua quienes también se vieron sometidas a la prohibición del libre tránsito durante la noche que del domingo conduce al lunes.

El ministro del interior y seguridad, Andrés Chadwick, anunció el domingo que “se ha incorporado al estado de emergencia a todas la comunas de región Metropolitana, la ciudad de Antofagasta y Valdivia y se encuentran en trámite los decretos de emergencia para todas las comunas de Valparaíso, para la ciudad de Talca, Chillán, y Chillán Viejo, Temuco y Padre Las Casas y la ciudad de Punta Arenas”.

Cientos de vuelos cancelados y muchos más reprogramados por las diferentes aerolíneas obligan a los viajeros a dormir en los pasillos imposibilitados de salir del terminal aéreo por el toque de queda y la falta de transporte público. A esto se suma la suspensión de clases de los colegios durante la jornada del lunes en 43 de las 52 comunas de la región metropolitana.

Lo que comenzó como una manifestación de rechazo por el alza de las tarifas del metro en Santiago, resultó en una reivindicación de derechos que la sociedad chilena considera violados, no sólo el transporte público es objeto de ataques y descontentos, la salud y la educación, conceptualmente privadas, bajos ingresos, altos índices de desigualdad, elevadas concentraciones de capitales y riquezas en pocas manos sumados al alza de servicios básicos lograron detonar el HT #ChileDespertó.

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