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Los retos del nuevo parlamento británico

El triunfo del Partido Conservador, de la mano de Boris Johnson, llega con pistas sobre cómo procederá Reino Unido ante la tardía salida de la Unión Europea.

Boris Johnson, Primer Ministro del Reino Unido.

Boris Johnson, Primer Ministro del Reino Unido. / Foto: AP

LatinAmerican Post | Juliana Suárez

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El Primer Ministro y líder del Partido Conservador de Reino Unido, quien tomó el cargo después de la renuncia de Theresa May, ha tenido una principal consigna durante sus meses en el puesto: lograr la salida de la Unión Europea bajo el renombrado Brexit.

Pero el camino no le ha quedado fácil a Johnson, al igual que no le quedó fácil a su predecesora, May. Por el contrario, se ha encontrado con un parlamento dividido que ha impedido llegar a un acuerdo avalado. Pese a que ha habido múltiples intentos de llegar a acuerdos con la Unión Europea para que la salida no sea tan drástica, la Cámara ha impedido ese proceso, haciendo imposible realizar el Brexit.

Frente a lo anterior, Johnson pidió la disolución del Parlamento y convocó elecciones para consolidar uno nuevo. Como resultado, el pasado 12 de diciembre triunfó el Partido Conservador mientras que el Laborista, opositor del Brexit, fue el gran derrotado.

El partido de Jonhson terminó con 364 escaños, resultado que no era tan alto desde 1987, en la era triunfal de Margaret Thatchet, y puso a este partido como ganador con mayoría absoluta.

Por el contrario, el Partido Laborista terminó con 203 escaños, lo que significó la derrota para éste en más de 70 años. En el caso de este partido, cuya figura principal es Jeremy Corbyn, su líder, se enfrentaron a la pérdida de 59 escaños frente a las elecciones parlamentarias del 2017. La gran pérdida de este partido fue el cambio de tendencia en algunos lugares donde el laborismo había dominado siempre. Algunos miembros laboristas han pedido la renuncia de Corbyn quien, aunque afirmó que no volverá como líder del partido en próximas elecciones, aún no ha dicho nada sobre una renuncia.

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La razón de estos arrolladores resultados y la inminente derrota de la izquierda británica es que el sector conservador está firme y unido en cuanto a los deseos de salir de al UE, por lo que el apoyo al partido de Johnson nunca estuvo en duda. Por el contrario, la izquierda laborista ha estado dividida entre el total rechazo al Brexit, lo cual igual significaría otro período de incertidumbre, o ceder ante y este y dejar “ese mal” atrás.

Un camino hacia el Brexit

Ahora, con estos resultados, la salida del Brexit se acerca más y es posible que el hecho se de en el próximo mes de enero, el 31, fecha aprobada por la Unión Europea para que el país logre salir con un acuerdo. Ese ha sido el propósito de Johnson, quien busca lograr esta salida a toda costa desde 2015 cuando fue unos de los líderes de la campaña del referendo.

Antes del 31 de enero de 2020, y ya con un nuevo Parlamento consolidado, el Primer Ministro deberá volver a presentar el acuerdo. Esta vez, con una inmensa mayoría conservadora, lo más probable es que se apruebe y se pueda dar la salida en esa fecha.

En dado caso, después de esa fecha empezaría el verdadero proceso de salida de la Unión Europea, que incluye conversaciones entre los miembros y el parlamento europeo y tardaría alrededor de un año.

Los retos del parlamento

Más allá del Brexit, el Reino Unido enfrenta una división enorme que le ha impedido avanzar en ese y en otros temas, como la unión de Irlanda y el independentismo de Escocia.

Otro gran ganador de las elecciones fue el Partido Nacional Escocés (SNP), que logró arrebatarle escaños a los principales partidos para obtener un potente resultado de 48 parlamentarios. Con este número, puede avanzar su principal propuesta: lograr un referendo independentista de Escocia. 

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El principal argumento de los independentistas es la contravía en la que va Escocia frente a la tendencia de Inglaterra. Como ejemplo de esto, mientras que en general los conservadores ganaros múltiples escaños en todo el territorio, perdieron 13 escaños escoceses. El SNP y los escoceses independentistas están en contra de la salida de Reino Unido de la UE, por lo que, con la independencia, buscan no tener que pasar por ese proceso.

Por su parte, Irlanda del Norte también se batalla entre unión y separación. En los resultados, el gran perdedor fue el Partido Unionista Democrático, que había sido un aliado clave para el sector que apoya el Brexit. Según BBC, “los votantes también eligieron a más diputados afines a la unificación de Irlanda que a defensores de la unidad británica”.

Los resultados de Irlanda del Norte, en donde el parlamento norirlandés tampoco logró mayoría, se convirtieron en el impulso perfecto para apoyar la unificación irlandesa. Sin embargo, a diferencia de la amplia mayoría independentista en el caso escocés o del apoyo conservador para la consolidación del Brexit, en este caso, el Partido de la Alianza de Irlanda del Norte es quien tiene la mayoría. No obstante, este partido se ha declarado neutral, lo que pondría en aprietos ese impulso de lograr la unificación.

Lo que sí fue mayormente apoyado en este territorio fue la intención de permanecer en la Unión Europea. Siendo así, complacer a Irlanda del Norte podría ser una de las estrategias útiles de Johnson en su camino hacia el Brexit. 

Frente a estos resultados dispares, Johnson se enfrenta a un país desunido y con muchos intereses yuxtapuestos, por lo que lograr la unidad y escuchar las distintas posiciones será el principal reto.

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