ANÁLISIS

Venezuela: ¿Está Hezbolá en América Latina?

Según el secretario de Estado de EE.UU, el grupo terrorista islámico tiene presencia en el país caribeño.

Los partidarios de Hezbolá participan en una manifestación para conmemorar el día de al-Quds en Beirut, Líbano.

Los partidarios de Hezbolá participan en una manifestación para conmemorar el día de al-Quds en Beirut, Líbano. / Foto: AP / Hassan Ammar – Imagen de referencia

LatinAmerican Post | Iván Parada Hernández

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Durante la III Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, señaló que, entre algunas de las amenazas que enfrentan los países americanos, el grupo terrorista, Hezbolá, sería una de ellas. ¿Es esto creíble? Para responder esta pregunta, es preciso contextualizar qué es Hezbolá, cuál es su objetivo y si es una real amenaza para Estados Unidos o la seguridad regional.

Contexto

Hezbolá es un grupo político y armado chiíta considerado como terrorista que opera en el Líbano desde finales de la década de los 80. Se formó durante dos conflictos como la Guerra Civil Libanesa (1975 – 1990) y la Guerra del Líbano (1982) que están íntimamente relacionados con el conflicto árabe-israelí. 

Sus objetivos principales, por lo menos históricamente hablando, es la eliminación de la influencia israelí y de las potencias occidentales, además del establecimiento de una república islámica en Líbano, que cuenta con una población considerable de cristianos.

Durante la Guerra Fría y tras el desplazamiento hacia el Líbano de miles de refugiados palestinos a causa de los sucesivos conflictos y ocupaciones en Israel, el balance demográfico de este país se decantó por la incipiente población musulmana, haciendo contrapeso a la mayoría cristiana.

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En ese contexto nace Hezbolá, tratando de tomar el status quo del Líbano en una región con profundas rupturas étnicas y religiosas. De hecho, está afiliado al chiísmo en el Islam, el segundo grupo en tamaño dentro de esa religión después del sunismo. La diferencia entre ambos grupos radica que que los primeros consideran como sucesores de Mahoma a su familia directa, mientras que los segundos consideran que los herederos del mensaje del Profeta solo pueden ser miembros de la tribu de este: los Quraish. 

No obstante, según el nuevo manifiesto de la rama política, redactado en 2009, el grupo ahora busca un estado laico y sin preferencias étnicas o confesionales, además de otras políticas sociales progresistas y hasta liberales. No hay mayor cambio frente a su posición frente a Israel y Estados Unidos, quienes siguen siendo sus principales enemigos.

Presencia en Venezuela

¿Por qué, entonces, este grupo estaría interesado en hacer presencia en Sudamérica? ¿Está patrocinando Nicolás Maduro, quién sabe con qué dinero, a un grupo armado libanés con limitado interés en América Latina? Existen voces que defienden que hay intereses de desestabilización detrás de esta supuesta presencia.

El Centro para una Sociedad Libre y Segura (CSLS), una ONG que estudia el terrorismo y los regímenes de izquierda, sustenta que países como Irán están interesados en destruir la influencia de Estados Unidos en América Latina.

Si, en efecto, Maduro permite que Hezbolá y otros grupos armados tengan refugio en su país, Joseph Humire, parte del CSLS, cree que la financiación de estos se daría por ayudas exteriores de gobiernos simpatizantes, como Rusia, Irán y China. ¿Son suficientes estos argumentos para creer que Hezbolá está activo en la región?

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Es conocida la financiación del gobierno iraní a este grupo armado y de la mutua implicación en el atentado a la comunidad judeoargentina (carrobomba de la AMIA en 1994) y es claro que el CSLS ve este suceso como un ejemplo de las pretensiones de grupo en América Latina. Por otra parte, algunas hipótesis del atentado apuntan a que fue una retaliación de Irán hacia Argentina por negarse a venderles tecnología nuclear. 

Aparte de este atentado, otros dos se le han atribuido a Hezbolá. Estos fueron el atentado a la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y dos bombas panfletarias que no estallaron frente a la embajada de Estados Unidos en Caracas en 2006. 

Durante casi 30 años de “actividad”, no parece que Hezbolá sea una amenaza activa sino latente. Aún falta porque se presente pruebas de su presencia en Venezuela y de cuál es su potencial riesgo para la región.

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