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Bolsonaro le dice no al sexo

Como es costumbre, el presidente brasileño causó revuelo con una campaña de abstinencia que les aconseja a los jóvenes que no tengan relaciones sexuales.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. / Foto: Reuters

LatinAmerican Post | Marcela Peñaloza

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El pasado 2 de febrero, el gobierno de Jair Bolsonaro dio a conocer la campaña con la que espera reducir el embarazo adolescente en Brasil a través de la abstinencia. Por medio de Damares Alves,  ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos, se anunció que el gobierno lanzará el programa que fue diseñado con la ayuda de pastores evangélicos que crearon la campaña “Yo elegí esperar”.

 

 

Alves, de hecho, aseguró que los jóvenes deberían esperar al matrimonio para tener relaciones sexuales y argumentó que en las fiestas los adolescentes se pueden divertir sin tener sexo. A través de su cuenta de Twitter, la ministra se ha defendido de aquellos que han criticado la medida.

La funcionaria dijo que “la propuesta del gobierno es un ‘plus’, una ‘actualización’ en la política actual que aboga por el uso de anticonceptivos. El uso del condón continuará siendo alentado. Esto no va a cambiar”. Y concluyó diciendo que “continuaré diciendo que la controversia solo se mantiene porque los medios insisten en comparar nuestra propuesta con otras experiencias que predican exclusivamente la abstinencia”.

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Las cifras

La campaña se lanza luego de que se diera a conocer que Brasil podría volver a experimentar la crisis de los años 90. En ese momento, por cada 1000 alumbramientos, 80 correspondían a embarazos adolescentes. Actualmente, según un informe de Naciones Unidas publicado el año pasado, de cada 1000 alumbramientos, 62 corresponden a adolescentes. El promedio mundial es de 44 por cada 1000.

Además de los nacimientos, se suma el contagio de VIH. El Ministerio de Salud de Brasil reportó que hubo 43.941 casos nuevos de esta enfermedad en 2019. Esto significa un aumento del 41% con respecto a 2014.

Abstinencia VS. Educación Sexual

La campaña de abstinencia ha despertado críticas en distintos sectores, tanto políticos como de derechos reproductivos. Los señalamientos nacen especialmente por dos razones. Por un lado, según Unicef, el embarazo adolescente se combate con acceso a anticonceptivos y educación sexual oportuna. Por otro lado, la unión del gobierno con un sector religioso abre el debate sobre la separación del Estado con la Iglesia.

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En cuanto a la educación sexual, distintos estudios comprueban lo que afirma Unicef. El acceso a métodos anticonceptivos e información sexual disminuyen las cifras de embarazos adolescentes no deseados y el contagio de enfermedades sexuales. NY entrevistó a la experta Leslie Kantor, profesora de la facultad de Salud Pública en la Universidad Rutgers, quien afirmó que “la idea de limitar o retrasar la educación sexual quizá podría parecer conveniente políticamente, pero en última instancia es mala”.

Kantor añadió que “el riesgo es que las personas no reciban educación sexual más adelante. Si no la recibes en la escuela, tampoco la vas a recibir en el altar”, haciendo referencia a que esperar a casarse no es mecanismo de seguridad.

En cuestiones políticas, de acuerdo con El Espectador, ese sector religioso apoyó al mandatario para llegar a la presidencia, pues Bolsonaro está en contra del aborto, las clases de educación sexual y la ideología de género. El presidente derechista afirmó que la izquierda promovía que los jóvenes tuvieran sexo a edades tempranas. Además, el año pasado le solicitó al Ministerio de Salud retirar volantes informativos sobre salud sexual y reproductiva por contener imágenes del cuerpo humano que no “eran aptas para niños”.

En declaraciones recogidas por The New York Times, Debora Diniz, profesora brasileña de Derecho y activista de derechos reproductivos, dijo que “contamos con veinte años de estudios de salud pública en todo el mundo que demuestran no solo que las políticas de abstinencia no son efectivas, sino que tienen consecuencias terribles en cuanto al embarazo de adolescentes y las enfermedades de transmisión sexual”.

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